Autores Publicaciones por Rafael Ruiz Morales

Rafael Ruiz Morales

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"Cordobés afincado en Sevilla. Licenciado en Bellas Artes y Derecho; Máster en Periodismo y Educación. Abogado de profesión, pintor por afición, comunicador por devoción. Siente España con acento del sur. Cautivado por el Bien, buscador de la Verdad, apasionado por la Belleza. Caminando."

Mientras el futuro político más inmediato se debate estos días en el Congreso de los Diputados, a causa de la moción de censura presentada por los de Iglesias contra Rajoy y su gobierno, el devenir real, el que cambiará, destruirá o reforzará nuestra identidad, se debate cada día en las calles, en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Resulta curioso, cuando no indignante, que estos personajes se vuelvan sensibles y receptivos al hecho religioso exclusivamente cuando éste va marcado por la media luna y el turbante. Y es que parece que su concepto de la laicidad cambia según a qué confesión o a qué comunidad religiosa se aplique.

La escenificación del pasado lunes en la sede federal del Partido Socialista deja en evidencia la importancia que tenemos los españoles para nuestra clase política, desde el extremo centro hasta la izquierda radical -no sé cuánto le importamos a la derecha, porque de eso, y mientras la omertá mediática se mantenga, no tenemos en España-.

Cruzando Despeñaperros, tras cuarenta años de gobierno del PSOE, tenemos pululando por una treintena de Juzgados a casi 600 imputados relacionados de uno u otro modo con el régimen socialista.

No ha habido presunción de inocencia, se han vulnerado sus derechos al honor y a la propia imagen, han sufrido escarnio público y se les ha subido al patíbulo mediático. Y ni las sentencias absolutorias han sido suficientes para frenar la avalancha de insidias.

Cualquiera puede verse envuelto en una relación en la que se siente extraño, incómodo o fuera de lugar. En muchas ocasiones, son situaciones pasajeras que responden a las meras circunstancias: el trabajo, los padres de los demás ninos del colegio o la novia de turno de un camarada de correrías.

Yo no soy médico, pero me da la sensación que el diagnóstico es bastante claro: se les han inflamado las glándulas de los derechos fundamentales ajenos, y se han hecho intolerantes a la democracia.

Apenas llevamos una semana de Cuaresma, y parece que a las penitencias elegidas se le imponen otras desde fuera, cuya carga resulta más arduo de arrastrar, porque ni ayudan a elevar el alma ni contribuyen a construir nada bueno para el Hombre.

El 28 de febrero de 1980, nos preguntaban a los andaluces que si queríamos autonomía. Con el voto afirmativo de poco más de la mitad de nosotros, se ponía en marcha la mayor apisonadora burocrática e ideológica de cuantas existen en España.