Wilders (PVV), Rutte (VVD) y Baudet (Foro por la Democracia)

¡Menudo gintonic me tomé a cuenta de las elecciones parlamentarias holandesas! La celebración se debe a que el brazo político de la socialdemocracia en Holanda se encamina hacia su extinción.

Esta corriente política empieza a pagar la destrucción de Europa que está realizando.

El partido socio del PSOE en el Partido Socialista Europeo, el PvdA, ha pasado de ser el segundo del país, en votos y escaños, al séptimo. En las elecciones de 2012 sacó un 25% de los votantes y 38 de los 150 diputados; en las celebradas el 15 de marzo pasado, bajó a un 5,7% de los sufragios y 9 diputados.

El aumento de seis puntos en la participación entre las dos elecciones (de un 74,6% en 2012 a un 80% en 2017) induce a pensar que los votantes socialistas no han desaparecido ni se han quedado en casa. Entonces, ¿adónde han ido?

El ‘buenismo’ ha matado a la izquierda clásica

Por un lado, las dosis de ‘buenismo’ y pensamiento débil que están generando los partidos socialistas en Europa y Norteamérica ha inducido a parte de su electorado tradicional a votar a un partido ecologista, pacifista y rojo estilo la fracasada Izquierda Unida (sube de cuatro a catorce diputados), a un partido (defensor de los animales (pasa de dos a cinco diputados), a un partido pro-inmigración, DENK, fundado en 2015 por dos diputados expulsados del partido laborista (comienza con tres diputados), a un partido de pensionistas (sube de dos a cuatro)…

Por otro lado, el discurso patriótico contra la injerencia turca en la política holandesa y los insultos del presidente Erdogan, así como las promesas de acabar con la indiferencia oficial ante los inmigrantes delincuentes, hechos en mayor o menor intensidad por el partido del primer ministro (VVD) y el de Wilders (PVV) sin duda han llevado a las candidaturas de éstos a antiguos votantes socialistas, como está ocurriendo en Austria y Francia.

La comparación de los mapas de las elecciones de 2012 y 2017 muestra que el rojo del PvdA en el norte del país ha sido arrinconado en una decena escasa de municipios por los partidos VVD, PVV y CDA.

2012

 

2017

Wilders crece y aparece Thierry Baudet

Parece el fin del partido del que salió el político que es considerado por la poblacion holandesa como el mejor primer ministro desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Willem Drees, que gobernó 10 años ininterrumpidos (1948-1958).

En cambio, el triunfador de las elecciones es el ‘populista’ Wilders. Queda segundo, cuando él esperaba quedar primero; pero aumenta en un tercio su porcentaje de votantes y su número de escaños (de 15 a 20). Para derrotarle, el primer ministro en funciones, el liberal Mark Rutte, tuvo que copiar muchas de sus propuestas y parte de su lenguaje; a pesar de la táctica, ha bajado de 41 a 33 diputados.

Wilders, que por sus críticas al islam vive rodeado de guardaespaldas, ha conseguido, como Marine Le Pen, convertirse en el eje de la política nacional

Wilders, que por sus críticas al islam vive rodeado de guardaespaldas (hecho que no explicaron los medios de comunicación españoles a sus audiencias) ha conseguido, como Marine Le Pen, convertirse en el eje de la política nacional. Rutte lo reconoció la noche electoral al decir que había vencido al “populismo malo”, lo que implica que existe un “populismo bueno”. El populismo, antes denigrado, ya es un movimiento aceptable.

Para confundir más a los periodistas españoles, en el Parlamento holandés ha entrado con dos escaños otro nuevo partido, FvD (Foro por la Democracia), cuyo líder, Thierry Baudet, también adversario del multiculturalismo, ha imitado la campaña de la candidatura de Donald Trump en las redes sociales.

La izquierda prefiere los vegetarianos a los obreros

Los desastres se les acumulan a los socialistas por toda Europa. En una elección parcial en Inglaterra celebrada el 23 de febrero, los laboristas de Corbyn perdieron en favor de los conservadores un escaño que tenían desde hace 80 años en la ciudad de Copeland.

En otra elección el mismo día, en Stoke, ciudad destrozada por la desindustrialización y donde el 70% votó por el Brexit, los laboristas conservaron su escaño frente al UKIP por 2.500 sufragios, la mitad de la diferencia por la que habían ganado en las elecciones de 2015.

Las últimas aportaciones políticas de la izquierda española en las Cortes son la supresión de la Misa de La 2 (aunque quienes la ven también pagan impuestos para mantener la RTVE), la prohibición de la amputación de las colas y orejas de los perros y la exigencia al Gobierno que retire la calificación de asociación de interés público a Hazte Oír. Parece que ya no hay ni ninos en riesgo de pobreza ni desahuciados.

En Andalucía (900.000 desempleados), donde gobierna Susana Díaz, la gran esperanza del PSOE y de cierta derecha acomplejada, las últimas iniciativas de izquierdas son la memoria democrática (un grado más que la memoria histórica) y la proposición de una ley que obligue a dar un vaso de agua gratis en los bares y restaurantes.

En Portugal, la Asamblea, controlada por la izquierda, ha obligado a reducir el azúcar de los sobres que se dan con los cafés y a ofrecer menús vegetarianos en los restaurantes públicos. En la Francia de Hollande entró en vigor el 1 de enero una ley que introduce a todos los ciudadanos en el registro de donantes, salvo que lo rechacen de manera expresa.

¿Qué programa tienen los partidos socialistas para los obreros, los agricultores, la clase media, el ‘precariado’…?, ¿hamburguesas de tofu?, ¿carriles bici?

Como ya he escrito en ACTUALL, la socialdemocracia (defina por el columnista Ignacio Ruiz Quintano como “economía de derechas, cultura de izquierdas y política de centro, que es decir la nada”) se está aplicando la eutanasia.

Dentro de cinco semanas, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, el candidato del PS francés va a quedar cuarto o quizás quinto. Ese día el gintonic será doble.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es Lecciones de España, en versión digital: http://www.editorialmanuscritos.com/Lecciones-de-Espana.