El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro/Efe
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro/Efe

Por su interés reproducimos este artículo de Carlos Salas en lainformación.com:

El editor del diario venezolano El Nacional ha escrito un artículo que en pocas horas ha llegado a millones de personas gracias a WhatsApp. Miguel Henrique Otero, que vive fuera de su país porque el gobierno de Maduro decretó su detención, detalla los planes de fuga de los altos mandos chavistas –la estampida–.

El artículo se titula, “Luego de la huida, la transicion”. Estos son los párrafos más importantes.

Narcodictadura.  Dentro y fuera de Venezuela, se comparte un mismo criterio general: la narcodictadura es inviable. Llegó a un punto de colapso y resquebrajamiento interno. No me refiero solo al avance de las investigaciones sobre la participación de numerosos jerarcas en el negocio del tráfico de drogas hacia México, Estados Unidos y Europa, cuya gravedad está causando asombro en los organismos especializados.

Hablo, también, del punto final de la gobernabilidad, de una gestión impotente ante el crecimiento del hambre y la enfermedad, cuyas políticas, día a día, no mejoran sino que empeoran los problemas.

La estampida. He tenido la oportunidad de escuchar a un alto funcionario de seguridad del gobierno, que me ha contado los escenarios de evacuación que Casa Militar, la Dirección de Contrainteligencia Militar del Ejército y el Sebin, han previsto. Se ha hecho una contabilidad de los vehículos blindados y en buen estado, que están disponibles –hay varios parados por falta de repuestos–.

El problema es que el número de butacas disponibles para salir de Venezuela, es limitado en relación a la demanda

Hay cuatro rutas dispuestas para llegar a La Carlota [aeropuerto de Caracas], así como las unidades que estarán a cargo de la escolta. El problema es que el número de butacas disponibles para salir de Venezuela, es limitado en relación a la demanda. La opinión de los militares responsables de la huida es que no puede seguir retrasándose la decisión de quiénes tendrán su asiento asegurado en el exilio habanero.

El hundimiento.  Venezuela está destruida. Destruidos sus hospitales y escuelas. Destruidas la infraestructura y las empresas públicas. Destruidas y saqueadas sus instituciones. Destruidas las instalaciones de la industria petrolera. Hay un empobrecimiento visible –el que causa el declive de la producción petrolera, el arrasamiento del sistema productivo nacional y la corrupción que no cesa–, pero también realidades que permanecen ocultas en galpones [naves industriales], en estacionamientos, en patios de almacenamiento, en enormes terrenos alejados de las vías de circulación o en el interior de edificaciones públicas.

Soy optimista. Dentro y fuera de Venezuela hay las energías, los recursos y talentos necesarios para afrontar lo que viene

Maduro y su pandilla, dejarán atrás un país en ruinas. Cuando se revise el estado de los bienes públicos, los venezolanos experimentaremos un espanto que hasta ahora no hemos conocido.

Optimismo. Aun así, soy optimista. Dentro y fuera de Venezuela hay las energías, los recursos y talentos necesarios para afrontar lo que viene. No solo contamos con experiencias y gerentes del más alto nivel mundial: también me he encontrado con la disposición de centenares de profesionales venezolanos que están en distintas ciudades, que me aseguran que, apenas cambien las cosas, volverán al país. Volveremos desde todas partes. Muy pronto. A dar inicio a la reconstrucción de Venezuela.

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