Vladimir Putin y Donald Trump
Vladimir Putin y Donald Trump

Pat Buchanan es un destacaqdo comentarista, escritor y político conservador norteamericano que ha pasado por lo gabinetes de los presidentes estadoundienses Richard Nixon, Gerald Ford, y Ronald Reagan como consejero mayor.

Suele escribir una columna a la semana en su página web personal, de la que hemos destacado este artículo que por su interés reproducimos:

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“En represalia por la piratería de John Podesta y el DNC, Barack Obama expulsó a 35 diplomáticos rusos y ordenó el cierre de sus casas de campo en Long Island y la costa oriental de Maryland.

El canciller Sergei Lavrov contestó con que otros 35 diplomáticos estadounidenses serían expulsados de Rusia. Pero Vladimir Putin intervino, rehusó utilizar dicha meidida, e invitó a los diplomáticos estadounidenses en Moscú y a sus hijos a la fiesta de Navidad y Año Nuevo en el Kremlin.

“Una contestación suave enciende la ira, pero las palabras ásperas provocan enfado”, dice Proverbios 15: 1. “Gran jugada”, dijo el presidente electo Trump, “¡Siempre supe que era muy inteligente!”, insistió. Entre nuestros rusófobos, casi se puede oír el crujir de dientes.

Es evidente que Putin cree que la presidencia de Trump puede ofrecer a Rusia la oportunidad de una relación más próspera con Estados Unidos. Y parece que ambos quieren esto, además de la mayoría de los estadounidenses. Después de todo, fue Hillary Clinton la que acusó a Trump de ser “la marioneta de Putin” y más tarde perdió en las urnas.

¿Entonces, es posible evitar una II Guerra Fría entre Rusia y Estados Unidos?

Esta pregunta plantea varias otras.

¿Quién, de las dos grandes potencias, es más responsable de que se haya alcanzado este nivel de animosidad y acritud, 25 años después de que Ronald Reagan caminara de brazos cruzados con Mikhail Gorbachev a través de la Plaza Roja? ¿Y cuáles son las causas para una Segunda Guerra Fría?

Putin ha puesto misiles con capacidad nuclear en el enclave de Kaliningrado entre Polonia y Lituania. Es cierto, pero ¿quién comenzó esta escalada?

He aquí la réplica: Putin ha puesto misiles con capacidad nuclear en el enclave de Kaliningrado entre Polonia y Lituania. Es cierto, pero ¿quién comenzó esta escalada?

George W. Bush fue el que destrozó el Tratado ABM de Richard Nixon, y Obama puso misiles antimisiles en Polonia. Después de invadir Irak, George W. Bush movió a la OTAN hacia los Estados Bálticos, lo que supuso una violación de su compromiso dado por su padre a Gorbachov de que la OTAN no iría a Europa del Este si el Ejército Rojo se retiraba.

Pero Rusia invadió Georgia en 2008, dice John McCain.

Rusia lo hizo, después de que Georgia invadió su provincia separatista de Osetia del Sur y mató soldados rusos. Putin acosó a los georgianos, ocupó parte de Georgia, y luego se retiró.

Rusia, dicen ahora, ha apoyado el Bashar Assad en Siria, ha bombardeado a los rebeldes de los Estados Unidos y ha participado en la masacre de Alepo.

¿Pero quién comenzó esta horrible guerra civil en Siria?

¿No fueron nuestros aliados del Golfo, Turquía y nosotros mismos apoyando una insurgencia contra un régimen que había sido aliado de Rusia durante décadas y que es la única base naval rusa en el Mediterráneo?

¿No hemos hecho lo mismo cuando enviamos 500.000 soldados para ayudar a Vietnam del Sur contra una insurgencia del Viet Cong apoyada por Hanoi, Pekín y Moscú?

Eso es lo que hacen los aliados.

La pregunta que no tiene respuesta es: ¿Por qué apoyamos el derrocamiento de Assad cuando el probable sucesor del régimen hubiera sido un islamista y asesino, hostil hacia los cristianos sirios?

Rusia, se nos dice, cometió una agresión contra Ucrania invadiendo Crimea.

Pero Rusia no invadió Crimea. Para asegurar su base naval del Mar Negro, Rusia ejecutó un golpe sin derramamiento de sangre, sólo después de que Estados Unidos apoyase el derrocamiento del gobierno pro-ruso elegido en Kiev.

Crimea había pertenecido a Moscú desde la época de Catalina la Grande en el siglo XVIII, y la relación Rusia-Ucrania se remonta a antes de las Cruzadas. ¿Cuándo se convirtió en un interés vital de los EEUU?

En cuanto al apoyo de Putin a los secesionistas en Donetsk y Luhansk, está junto a antiguos parientes que se dejaron atrás cuando la URSS se rompió. Muchos rusos viven en alguna de las 14 ex repúblicas soviéticas que ahora son naciones independientes.

A diferencia de las élites de Estados Unidos, Putin es etnonacionalista en un tiempo en que el tribalismo está apartando al transnacionalismo como fuerza del futuro

¿No tiene derecho Putin a preocuparse por sus compatriotas perdidos?

A diferencia de las élites de Estados Unidos, Putin es etnonacionalista en un tiempo en que el tribalismo está apartando al transnacionalismo como fuerza del futuro.

Rusia, se dice, está apoyando partidos de derecha y anti-UE. Pero ¿no ha respaldado nuestro cambio de régimen en los Balcanes, así como en las ex repúblicas soviéticas, nuestra Fundacion Nacional para la Democracia?

Parece que estamos denunciando a Putin por lo que nosotros hicimos primero.

Además, los partidos populistas, nacionalistas, anti-UE y secesionistas en Europa han surgido por sí mismos y avanzan a través de elecciones libres.

La soberanía, la independencia, la restauración de la identidad nacional, parecen ser más importantes para estos partidos que lo que consideran una existencia excesivamente supervisada en la dictadura blanda de la UE.

En la Guerra Fría entre el comunismo y el capitalismo, entre la dictadura de un solo partido y la sociedad libre, prevalecimos.

Pero en la nueva lucha en la que estamos, el Estado etnonacional parece ascender sobre la multicultural, multiétnica, multirracial y multilingüe “nación universal” cuyo avatar es Barack Obama.

Putin no pretende destruirnos ni conquistar a Europa. Él quiere que Rusia, sus intereses y sus derechos como un gran poder sean respetados.

El peor error que el presidente Trump podría hacer sería dejar que los rusófobos tomen la rueda y nos guíen a otra Guerra Fría que podría ser tan costosa como la primera y que podría no terminar tan pacíficamente.

La mano extendida de Reagan a Gorbachov funcionó. Trump no tiene nada que perder al extender la suya a Vladimir Putin, y quizás sí mucho que ganar.

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