El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al expesidente José María Aznar/ EFE
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto al expesidente José María Aznar / EFE

Si José María Aznar no vuelve a la política no es por falta de apoyo, sino de ganas. Es la principal conclusión de la encuesta publicada por El Español que recoge que el ex presidente del Gobierno obtendría casi cuatro millones de votos si se presentara a las elecciones.

Desde luego, se trata de un respaldo masivo, diríase que hasta desproporcionado, aunque es cierto que algo se mueve en la derecha en los últimos años.

El desencanto con las políticas llevadas a cabo por Mariano Rajoy desde su llegada a la Moncloa es evidente hasta el punto de que muchos le han votado como mal menor, es decir, para evitar la victoria de lo que entienden un mal mayor (Podemos).

Además del miedo a Podemos es verdad que a Rajoy también le ha beneficiado la falta de una alternativa real en la derecha. VOX, recordemos, no logró representación en el Congreso en las dos últimas elecciones generales (diciembre de 2015 y junio de 2016).

Por eso una de las consecuencias de la vuelta de Aznar al ruedo político -si los datos esta encuesta se cumplen en las urnas- sería la fragmentación del voto en el espacio centro-derecha, circunstancia que hasta ahora no ha afectado al Partido Popular en la medida que sí lo ha hecho al PSOE en la izquierda. El resultado, ya se sabe, ha sido la mayor crisis de los socialistas desde la Transición.

Más votos que Ciudadanos

Que el votante del centro-derecha haya tenido más difícil caer en la tentación de abandonar al partido tradicional (PP) y decantarse por otro nuevo ha sido la baza fundamental que ha explotado Rajoy para convertirse de nuevo en presidente del Gobierno. La estrategia “yo o el caos” ha dado sus frutos.

Esta gran ventaja frente a los socialistas tendría los días contados si Aznar -que renunció a la presidencia de honor del PP el pasado diciembre– liderase un nuevo partido que respondiera al descontento de los que, a pesar de seguir votando a Rajoy, se sienten huérfanos políticamente.

Según el sondeo de El Español hasta 3,9 millones de votantes cambiarían su voto en favor de Aznar, es decir, el 15% del total. O lo que es lo mismo: 51 escaños. Más de lo que ha logrado Ciudadanos. 

La cifra resulta un tanto exagerada, y dado que los sondeos son de quienes los encargan, es muy posible que no estemos ante una radiografía de la realidad, sino más bien ante un intento de influir… Y ahora mismo es harto complejo agitar las aguas a la derecha de un PP bastante sólido, tras haber logrado mantenerse en el Gobierno, después de un año con todo en contra.

Rajoy ni está ni se le espera en la batalla de la ideas, circunstancia que propicia rumores sobre la creación de un nuevo partido apadrinado por Aznar a la derecha del PP

Sin embargo, es incontestable el descontento de una parte del electorado. Una alerta impulsada por HazteOir.org pide que Aznar lidere un partido que encarne los valores clásicos de un conservadurismo (comenzando por la familia y la vida) que el presidente del Ejecutivo desprecia por interés o convicción, que es casi lo de menos.

A estas alturas no es ningún secreto que Rajoy ni está ni se le espera en este terreno. Su decisión de purgar del Partido Popular a quienes encarnaban la defensa de valores y la batalla de las ideas sepultó la esperanza de los votantes más sensibles con estos asuntos.

FAES también rompió con Rajoy

La lista de purgados o marginados es interminable (María San Gil, Mayor Oreja, Santiago Abascal, Alberto Ruiz-Gallardón, Lourdes Méndez…) pero el líder del PP comenzó el cambio de rumbo del partido en el Congreso de Valencia de 2008.  

Desde entonces es muy significativo -pero no una sorpresa- que algunas de las figuras que han hecho carrera en el PP de Rajoy hayan sido las más progresistas o retrógradas -según se mire-: Soraya Saénz de Santamaría, Cristina Cifuentes o Alfonso Alonso respaldan punto por punto todos los postulados ideológicos -salvo en economía- de la izquierda. 

Lo que se traduce en leyes liberticidas como las LGTB que, en varias comunidades autónomas gobernadas por el PP, arrasan con varios derechos fundamentales recogidos en la Constitución, como el de libertad de expresión, la presunción de inocencia o el de educación.

El PP califica de “política ficción” que Aznar pueda regresar a la política bajo las siglas de un nuevo partido

No hace tanto tiempo esta corriente progresista en el Partido Popular o era minoritaria o no existía entre los cargos más relevantes del Gobierno o el partido. El aznarismo e incluso la primera legislatura de Rajoy dan buena fe de ello.

Precisamente para brindar por los viejos tiempos -pero también para hablar del futuro- Aznar y Ruiz-Gallardón hablarán este jueves en un acto organizado por FAES (fundación, por cierto, también recientemente desvinculada económicamente del PP).

Bajo el título “Ideas para la sociedad española” FAES pretende proponer una agenda política en un momento en el que ya nadie espera del Gobierno una respuesta contundente a desafíos como el secesionismo catalán, entre otros asuntos.

En el acto, en el que además participará el ex ministro Josep Piqué, se espera que tanto José María Aznar como Ruiz-Gallardón despejen la incógnita sobre si planean una vuelta a la política bajo otras siglas.

Esta posibilidad de momento no parece inquietar al PP. El vicesecretario de Organización del partido, Fernando Martínez-Maillo, califica de “política ficción” que el ex presidente del Gobierno durante 1996 y 2004 vuelva a la política liderando un nuevo partido. “Aznar y el PP están indisolublemente unidos”. El tiempo dirá si esta frase es una constatación de un hecho o la expresión de un deseo.

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.