El Consejo de Estado ya avaló en el 2006 una reforma constitucional para avanzar en la federalización del Estado.

Si Susana Díaz cruza el Rubicón, entierra a Sánchez y endereza al PSOE -como es previsible- habrá legislatura. La pasada se dedicó a ‘salvar los muebles’: evitar el rescate duro mediante la reforma financiera y laboral.

El contenido de la presente se llama Cataluña. Puigdemont parece decidido a un choque de trenes que se le antoja ganar-ganar. Si el Estado no comparece, gana; si el Estado se pone firme, gana victimizándose.

¿Hay solución? Según Mas, si. Habría una ‘tercera vía’ que en sun opinión “aliviaría las tensiones”. No la detalla, pero parece obvio que se refiere a la reforma constitucional. Apela a que sea el Estado el que mueva ficha, no el gobierno. ¿Y quién es el Estado? El Tribunal Constitucional, ese que no reconocen ni acatan…

El PSOE lleva vendiendo “federalización” desde que le salieron los dientes

Pero ocurre que el Consejo de Estado ya avaló en el 2006 una reforma constitucional para avanzar en la federalización del Estado. El PSOE lleva vendiendo “federalización” desde que le salieron los dientes. Y el PP en situación de mayoría minoritaria no va a ser un freno. El propio Margallo lo anunció. Es verdad que lo ‘mataron’ políticamente. Pero no por ‘vender’ federalización sino por hacerlo antes del momento procesal oportuno, que será en unos meses.

Por supuesto, Ciudadanos aplaudirá con las orejas. Abandonada la bandera de España, sólo le queda la regeneración democrática. Y no es que la reforma vaya a regenerar nada, pero lo venderán como tal…

Reformar la Constitución podría interpretarse como superar la Transición, la obsesión de los anticapitalistas, además de la de Zapatero…

Podemos es hoy una incógnita. Reformar la Constitución podría interpretarse como superar la Transición, la obsesión de los anticapitalistas, además de la de Zapatero… Pero sumarse al entusiasmo del que califican como ‘tripartito’ no creo que les entusiasme.

¿En qué consistirá la reforma? Supuestamente en una reforma del título octavo que acote las competencias autonómicas y ponga techo a las ansias nacionalistas. La realidad es que se avanzará en la federalización, todavía más.

¿Y esto satisfacerá a los nacionalistas?, ¿se aliviarán las tensiones, como dice Mas? Seguro. Ma non troppo. Porque la dinámica nacionalista se explica en la tensión. Así que será como dar metadona al drogadicto: alivio temporal sin superar el problema de fondo. Porque nadie en España se atreve a afrontar el ‘mono’. Pero alguna que hacerlo. Si queremos subsistir como país, claro.

Otrosi: doble contra sencillo a que la reforma constitucional se aprovecha para consolidar el ‘progresismo’. A saber: constitucionalizar el ‘gaymonio’, el aborto y convertir la actual aconfesionalidad en laicismo. Al tiempo.

 

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Soy economista de profesión y periodista de vocación. Como decía José Ignacio Rivero, director del Diario de la Marina, decano de la prensa de Cuba (otros tiempos), "el periodismo es en lo externo una profesión y en lo interno un sacerdocio". Colaboro en diversos medios y soy editor de campañas de CitizenGO.