Normalmente la impotencia sexual se asocia a una edad avanzada, y aunque siempre ha habido casos a todas las edades, los expertos empiezan a alarmarse ante lo que parece una epidemia con una causa común: la pornografía.

Tampoco la pornografía es precisamente una novedad; ha existido siempre, pero durante la mayor parte de la historia y en la mayoría de las culturas era una actividad marginal y ocasional, tanto por el estigma asociado a su uso como al coste.

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Pero Internet ha venido a poner la pornografía más gráfica y extrema, en cantidades ingentes, al alcance de cualquiera con una conexión, de cualquier condición, nivel de ingresos y edad, y consumida en perfecta soledad, sin necesidad de pasar el apuro de solicitarla en un quiosco o entrar en un sex shop. A la distancia de un simple clic.

El resultado, señala la terapeuta psicosexual británica Angela Gregory en el diario británico Daily Mail, ha sido una explosión en el número de pacientes jovenes que acuden a su clínica en el Hospital Universitario de Nottingham en busca de una cura contra la impotencia.

Descenso de la libido

La exposición diaria y continuada a imágenes y películas pornográficas embotan la sensibilidad de los jovenes y les impiden excitarte en presencia de mujeres reales, una situación que la absoluta ubicuidad de móviles y tabletas no ha hecho más que empeorar.

Estudios centrados en disfunciones sexuales en jovenes alertan de un aumento significativo de casos de impotencia y de descenso en picado de la libido desde 2010

Lo que denuncia Gregory y otros expertos no es exactamente un fenómeno nuevo, sino un brote especialmente preocupante de algo observado desde hace años. Estudios centrados en disfunciones sexuales en jovenes alertan de un aumento significativo de casos de impotencia y de descenso en picado de la libido en este grupo de poblacion desde 2010.

Muchos de los afectados no se creen que su problema tenga nada que ver con la pornografía, y achacan su inapetencia a la ansiedad, la baja testosterona, el tabaquismo, la dieta o incluso la pérdida de atractivo de la pareja.  Pero cambian inmediatamente de opinión cuando dejan de consumir completamente pornografía y experimentan, en la abrumadora mayoría de los casos, una recuperación total. Si un varón tiene menos de 40 años, no está en determinados tratamientos farmacológicos ni enfermedades físicas o psicológicas graves, aseguran los expertos, sus problemas de impotencia se deben con alta probabilidad al consumo de pornografía online.

“En nuestra experiencia –relata Gregory-, quienes acudían mayoritariamente a la clínica con este problema eran hombres mayores cuya condición se asociaba a diabetes o problemas cardiovasculares”. En cambio, ahora, “estos jovenes no tienen enfermedades orgánicas y todo en ellos funciona perfectamente”.

Algo más extremo

“El problema empieza con una menor reacción a los propios sitios pornográficos, seguida de una caída general de la libido hasta llegar a la fase en que es imposible lograr una ereccón”, sostiene Carlo Foresta, director de la Sociedad Italiana de Andrología y Medicina Sexual. El equipo de Foresta realizó un estudio sobre 28.000 sujetos que revelaba que muchos de ellos se enganchaban a los sitios de pornografía online desde los 14 años, exhibiendo síntomas de lo que Foresta califica de ‘anorexia sexual’ a mediados de la veintena.

Un estudio señala que la pornografía por Internet provoca una reacción psicosomática que guarda una fuerte relación con la adicción a las drogas y que reduce el disfrute sexual

La buena noticia es que la condición no parece ser permanente en la mayoría de los casos.

En un reciente documental de la BBC dedicado al asunto, Brought up on Porn, un afectado –‘Nick’– narra la progresión del uso de pornografía por Internet, que llegó a consumir una media de hasta dos horas diarias de su tiempo en la peor época desde los 15 años y que le impedía tener relaciones normales con una mujer de carne y hueso. “En un periodo de tiempo muy breve empecé a ver pornografía cada vez más extrema. No había nada que me estimulara lo suficiente. El porno ‘normal’ ya no me provocaba reacción alguna, así que necesitaba acceder a material más y más extremo”.

Un reciente estudio estadounidense publicado en el Behavioural Sciences Journal asegura que la pornografía por Internet provoca una reacción psicosomática que guarda una fuerte relación con la adicción a las drogas y que reduce el disfrute sexual y la libido.

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Traductora, inconformista, muy suya, amante del periodismo con y sin papel, y sobre todo lectora: ésa es su verdadera vocación. Y por ese orden: primero leer y luego escribir.