El prelado Krzysztof Charamsa durante una rueda de prensa en Roma. EFE/EPA

La aparición del funcionario vaticano el prelado Krysztof Charamsa en la multitudinaria rueda de prensa en la víspera del inicio del Sínodo supuso una bomba mediática que alteró el inicio de esta cita eclesial. Sin embargo, no fue casualidad sino una estrategia completamente orquestada por potentes grupos de influencia.

Este sacerdote polaco no compareció sólo con su pareja sino que ambos estaban acompañados por uno de los lobbies presentes en Roma durante estas fechas. Se trata del Global Network of Rainbow Catholics, formado por más de 13 plataformas homosexualistas de todo el mundo y que pretende influir en los padres sinodales.

Entre las agrupaciones que conforman este lobby hay asociaciones estadounidenses como Dignity, españolas como la Asociación Cristiana de Gays y lesbianas de Cataluña (ACGIL) o italianos de Nuova Proposta. También son miembros asociaciones británicas, alemanas, polacas, chilenas, malteses y de Zambia.

Curiosamente, todos estos grupos decidieron agruparse para formar un potente lobby de cara al Sínodo del 2014, cuando se dieron cita en Roma para presionar e intentar imponer sus tesis. Así se definían ellos mismos: “a través de proyectos comunes, de apoyo, y el intercambio trabajamos por la inclusión, la dignidad y la igualdad de las personas LGBT, sus padres y sus familias en la Iglesia y en la sociedad católica”.

Pero esto va más allá puesto que los grupos homosexualistas llevan tiempo preparando esta cita en el Vaticano y en algunos casos con el apoyo de algunas conferencias episcopales. Es el caso de Alemania, donde la página web de la Conferencia Episcopal publicó una entrevista con el teólogo Stephan Goertz.

El papel de algunos obispos europeos

En el texto Goertz decía que “uno podría preguntarse si una relación de amor homosexual leal” y en la que ambos fueran creyentes “no podría incluso tener un carácter sacramental”. Añadía también que este tipo de relaciones homosexuales “podrían encontrar una aprobación eclesiástica”.

Peor aún fue lo que ocurrió en Suiza donde el Fondo Católico Suizo Cuaresmal (Fastenoper), una organización presidida por el obispo de Basilea, Félix Gmur, y en la que dos miembros del consejo son elegidos directamente por la propia Conferencia Episcopal de Suiza.

Esta entidad católica financió al European Forum of LGTB Christian Groups para que realizaran un proyecto que lograra silenciar la voz de los obispos africanos de cara al Sínodo de la Familia debido, sobre todo, a la firmeza de estos prelados en su defensa de la doctrina tradicional.

El objetivo era, según esta organización, el siguiente: “Reaccionando a la influencia extremadamente negativa de los obispos de África Occidental en el documento final del Sínodo de la Familia  de 2014, consideramos importante presentar las voces de católicos LGBT de esta región para lograr una mayor atención”. El fin era facilitar un altavoz al lobby gay africano acallando la de los obispos. Todo ello pagado por una organización católica.

Un “discreto trabajo sistemático”

Sin embargo, en un artículo de La Nuova Bussola Quotidiana, Riccardo Cascioli va más allá y considera que la estrategia del lobby gay con respecto a la Iglesia Católica se remonta a mucho más atrás. Habla incluso de un “discreto trabajo sistemático de infiltración en los más altos niveles de la Santa Sede y de la Iglesia italiana”.

En su opinión, esta infiltración habría podido tener un primer gran éxito en el Sínodo del año pasado. Recuerda Cascioli que muchos padres sinodales se quejaron de que en el informe final del Sínodo de octubre de 2014 apareció una mención sobre las uniones homosexuales cuando en realidad este tema no había sido objeto de discusión en las reuniones.

La importancia del Sínodo, los bandos diferenciados de cara a esta cita y el trabajo realizado por el lobby gay junto con  un pequeño sector de la Iglesia proclive a sus tesis durante estos meses de preparación parece indicar, según este periodista, que no fue casual la declaración de Charamsa, sino que fue la consecuencia de un largo camino que conducía a Roma.

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Nacido en Madrid pero natural de Ocaña se licenció en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sus primeras incursiones periodísticas las hizo en la prensa local y regional, hasta que llegó a la Agencia EFE. Poco después inició una nueva aventura en Libertad Digital, diario en el que aterrizó en 2008 y del que fue redactor jefe y responsable de la información religiosa. Es articulista habitual de Religión en Libertad y ha colaborado en otros medios escritos como Revista Misión o El Medio y audiovisuales como esRadio e IntereconomíaTV.