De los 1.716.197 abortos que se han acumulado en los últimos 20 años, 315.547 corresponden a Cataluña
Ecografía de un aborto

“La vida del nasciturus, en cuanto este encarna un valor fundamental -la vida humana- garantizado en el art. 15 de la Constitución, constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional”.

Esta semana se han cumplido 32 años de esta afirmación, contenida en la sentencia 53/1985 de 11 de abril, dictada por el Tribunal Constitucional como respuesta a un recurso presentado por el partido Popular contra la ley del aborto que el Gobierno socialista propuso. Sin embargo, y aunque parezca increíble, desde entonces hemos superado en España los dos millones de abortos con el visto bueno de todos los partido políticos y la pasividad de una buena parte de la sociedad.

Aunque aquella sentencia no fue, en mi opinión, lo suficientemente firme en lo que a la protección de la vida humana prenatal se refiere, sí que, según la afirmación anterior, sienta las bases para suponer que la actual ley de plazos, aprobada por Zapatero y apoyada por Rajoy, incumple el precepto constitucional.

“El estado tiene con carácter general dos obligaciones: la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma y que, dado el carácter fundamental de la vida, incluya también, como última garantía, las normas penales”.

¿Qué intereses políticos hay en el Tribunal para mantener un silencio que se está cobrando la vida de miles de niños, acumulando una pérdida ya irreparable para todos?

¿Por qué entonces se mantiene en vigor una ley que desprotege por completo la vida prenatal y que admite que la mujer tiene derecho a acabar con ella porque sí?¿Por qué el Tribunal Constitucional sigue sin resolver un recurso presentado por el Partido Popular, el mismo que ahora la da por buena, hace ya la friolera de siete años? ¿Qué intereses políticos hay en el Tribunal para mantener un silencio que se está cobrando la vida de miles de niños, acumulando una pérdida ya irreparable para todos?

“En la medida en que se avance en la ejecución de la política preventiva y en la generalización e intensidad de las prestaciones asistenciales que son inherentes al estado social (en la línea iniciada por la ley de 7 de abril de 1982 relativa a los minusválidos, que incluye a los disminuidos profundos, y disposiciones complementarias) se contribuirá de modo decisivo a evitar la situación que está en la base de la despenalización”.

Esta recomendación del Constitucional ha venido, de manera inevitable, a mi mente estos días, en los que hemos lamentado la muerte de Carmen Chacón. Muchos personajes políticos han hecho hincapié en que, a pesar de su enfermedad, fue capaz de tener una vida fructífera y a la vez han dado su voto a favor de que otros como ella puedan ser eliminados antes de nacer. ¿En qué quedamos? ¿Serían ahora capaces de mirar a los ojos de la madre de Chacón y decirle que la vida de su hija mereció la pena pero que otros como ella merecen no ver la luz del día? ¿No es esto una incoherencia, por no llamarlo de otro modo?

Mantener el supuesto eugenésico en pleno siglo XXI, además de ser inconstitucional, supone una discriminación propia de regímenes totalitarios

Mantener el supuesto eugenésico en pleno siglo XXI, además de ser inconstitucional, supone una discriminación propia de regímenes totalitarios que todos desearíamos olvidar.

¿A qué espera el Tribunal Constitucional para resolver el recurso y reafirmarse en su propia sentencia? Cada una de las vidas que se pierden hoy en España las lleva también este Tribunal a sus espaldas. Treinta y dos años y dos millones de abortos después, la vida de miles de inocentes sigue siendo masacrada y despreciada ante lo que, por desgracia, se ha convertido en papel mojado.

Ojalá un día algo cambie en España y no tengamos que seguir esperando a que se respete el derecho a la vida, tal y como afirma el artículo 15 de nuestra Constitución.  

Comentarios

Comentarios

Compartir
Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Portavoz de Derecho a Vivir. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí