El ataque al monumento dedicado a la revolución húngara de 1956 ha sido reivindicado por el grupo de extrema izquierda Yesca Castilla

Unos vándalos atacaron la madrugada del miércoles (15 de marzo, día nacional de Hungría) el monumento dedicado a la revolución húngara de 1956 -levantamiento contra la ocupación soviética- que fue inaugurado el pasado mes de octubre por la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena.

La reacción de la embajada húngara en Madrid no se ha hecho esperar. Un comunicado firmado por la embajadora Eniko Gyori condena los hechos y pide responsabilidades. “Nuestra Embajada condena firmemente el vandalismo asociado con la falsificación de los hechos históricos y enmascarado con pretendidos tintes políticos, cuyos autores, además, están propagando en Internet su acto, infamando de esta la memoria de los héroes de la revolución”.

El ataque ha sido reivindicado por Yesca Castilla, rama juvenil de Izquierda Castellana, que ha dejado escritas varias pintadas tales como “Basta de mentiras del capital” y “Viva Hungría socialista”. Además causaron otros destrozos al arrancar varias placas. Por ello la embajada ha calificado los hechos de “acto salvaje”.

El monumento fue erigido en Madrid el pasado octubre aprovechando el 60 aniversario del levantamiento contra la tiranía soviética. “La causa pura de que aquella revolución por la libertad goza de consenso en Hungría y, con el mismo espíritu, el pleno de Ayuntamiento de Madrid aprobó erigir hace un año dicho monumento, por resolución unánime”, reza el comunicado de la embajada húngara.

Por último la embajadora Gyori asegura que acudirán a la Justicia al tiempo que anuncia que el monumento será reparado lo antes posible. “Repararemos lo antes posible los destrozos causados por este acto salvaje. Contamos con la colaboración de las autoridades competentes y con la de todos los ciudadanos amantes de la libertad para que en el futuro no se puedan repetir actos de barbarie similares”.

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