Seguidores latinos de Donald Trump / EFE

Frótese los ojos porque Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos. La caricatura que desde hace un año han dibujado sin cesar la mayoría de los medios de comunicación parece no haber pesado en el ánimo del votante estadounidense. El intenso ruido mediático generado a su alrededor no ha logrado sepultar las razones con las que el republicano ha seducido a los norteamericanos.

Pasadas las ocho de la mañana Trump ha alcanzado los 270 votos electorales tras lograr la victoria en el estado de Wisconsin, donde se ha impuesto a su rival, Hillary Clinton. El candidato republicano se ha impuesto en todos los Estados considerados decisivos: Ohio, Carolina del Norte, Florida y Pensilvania. En total, 289 electores frente a los 218 de Hillary.

Las teclas tocadas por Trump en la campaña electoral -soberanía contra globalización, control a la inmigración masiva y defensa del autóctono, identidad contra multiculturalismo o defensa de la familia natural contra la ideología de género- se han impuesto a la corrección política y a la candidata, Clinton, del establishment.

Definitivamente los intereses de las élites políticas y económicas no son las mismas que las del votante medio norteamericano. Washington y Nueva York reman en dirección opuesta a la del ciudadano sacudido a impuestos que no aspira a otra cosa que a tener un trabajo y cierta seguridad. Nada del otro mundo, por cierto.

Una de las grandes paradojas ha sido que los inmigrantes (especialmente los latinos) hayan votado por Trump cuando la mayoría de los medios han presentado al republicano como racista y xenófobo

Una de las grandes paradojas ha sido que los inmigrantes (especialmente los latinos) hayan votado por Trump cuando la mayoría de los medios han presentado al republicano como racista y xenófobo. Han hecho válida la premisa de que demasiada inmigración mata a la inmigración, así que los propios inmigrantes han sido proteccionistas. Un rapapolvo tremendo a los analistas que no han hecho otra cosa que azuzar a los latinos contra el republicano.

¿Es un monstruo?

No puede decirse, claro, que Hillary no haya tenido el apoyo masivo de la prensa, que ha tapado todo tipo de escándalos. Y también del propio FBI. El director del FBI, James Comey, indultó a última hora a la candidata demócrata por los emails enviados en su etapa como secretaria de Estado cuando se saltó el protocolo sobre seguridad.

Mientras tanto, y no por casualidad, en Europa Marine Le Pen fue la primera en saludar la victoria de Trump. La líder del Frente Nacional vislumbra una victoria en 2017, que no sería otra cosa que la senda seguida por los británicos con el Brexit, los colombianos que rechazaron el ignominioso acuerdo con los terroristas de las FARC o la victoria ahora del republicano.

¿Y qué pasará ahora? Es la pregunta del millón. ¿Es Trump el monstruo que dibujan la mayoría de medios? Probablemente no. Y eso que él también está lleno de contradicciones. Promete proteccionismo, pero el magnate neoyorquino se ha enriquecido como empresario gracias a las ventajas del libre mercado.

En fin, la noche del 8 de noviembre será recordada como aquella en la que los ciudadanos de la democracia más importante del planeta dijeron “basta” a los designios del mundialismo y a los excesos de la globalización.

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.