Javier Barraycoa: “Xavier Trías homenajeó a los fusilados por Franco, pero no a su tío fusilado por Companys”

El sociólogo y politólogo Javier Barraycoa, experto en destapar los mitos nacionalistas, vuelve a la carga con "Los (des)controlados de Companys”, obra en la que aborda el genocidio catalán que tuvo lugar entre julio de 1936 y mayo de 1937.

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A las generaciones nacidas en la democracia Lluís Companys les suena a estadio de fútbol -hasta hace unos años jugaba el RCD Espanyol de Barcelona en el recinto construido para los juegos olímpicos de 1992-, y eso a pesar de los denodados esfuerzos del nacionalismo catalán en elevar a la categoría de mártir al último presidente de la Generalitat antes del franquismo.

Pero, ¿quién fue y, sobre todo, qué hizo el hombre que hoy es un mito para los independentistas que, sin embargo, le dejaron de lado al final de la Guerra Civil? Figura tan compleja como camaleónica, pasó de un españolismo inicial al republicanismo para terminar apoyando a los anarquistas y liderando una cruenta persecución religiosa en Cataluña.

Por el camino, ya se sabe, proclamó la independencia de Cataluña con el “Estat catalá” el 6 de octubre de 1934. La broma -o no tanto: cuarenta muertos, ocho de ellos soldados- acabó al día siguiente con el propio Companys y su gobierno autonómico encarcelado.

Ocho décadas después, el sociólogo y politólogo Javier Barraycoa -experto en destapar los mitos nacionalistas en “Historias ocultadas del nacionalismo catalán” y “Cataluña Hispana”- vuelve a la carga con “Los (des)controlados de Companys” (Libros Libres), obra en la que aborda el genocidio catalán que tuvo lugar entre julio de 1936 y mayo de 1937.

Primer misterio: ¿por qué Companys pacta con los anarquistas?

Cuando se produce la sublevación en Barcelona el 19 de julio de 1936, Companys sólo tiene dos opciones: o pacta con las fuerzas republicanas o con la fuerza mayoritaria que en ese momento son los anarquistas y sindicalistas. Para defender las tesis nacionalistas le interesa que la República pierda todo su peso institucional, y él prevé que un pacto con los anarquistas le permitiría a la larga una Cataluña independiente.

Los descontrolados de Companys
Portada de “Los descontrolados de Companys” / Libros Libres

Parece que las penas de muerte que firmó Companys no son un episodio muy conocido que digamos. ¿Se han intentado ocultar?

Firmó 400 penas de muerte ilegalmente, porque ante el hundimiento de las instituciones republicanas en Cataluña la Generalitat se podía personar en tribunales militares por un decreto firmado por Companys. Era un hecho conocido, pero se ha ido ocultando con casos terriblemente tristes, como el del antiguo alcalde de Barcelona, Xavier Trías, que hizo un homenaje a los fusilados por Franco en el castillo de Montjuic pero se olvidó de su propio tío Ignacio, fusilado por Companys. Hubo muertes por fusilamientos y también dejando que los prisioneros fueran linchados vivos: varios militares y mujeres embarazadas murieron bajo el sello y la firma de Companys.

“Desde que el nacionalismo dio el salto al independentismo estamos viviendo una mitología de Companys ante la cual hay que enterrar todo lo de sanguinario que tuvo el personaje”

Además de ocultar estos hechos, ¿cómo ha sido posible que los nacionalistas hayan impuesto su relato de que la Guerra Civil fue una guerra del resto de España contra Cataluña?

Aquí se entiende lo que ha pasado en Cataluña con el olvido sistemático de la figura de Companys. Ni siquiera los catalanistas de la Transición querían reivindicar su figura. Tarradellas prefería identificarse con Maciá, bajo cuya responsabilidad no hubo sangre. ¿Qué ha pasado para que Companys se haya convertido en mito? Cuando el nacionalismo da el salto al separatismo y arranca su proceso en 2012 necesita crear una mitología. Actualmente estamos viviendo una mitología de Companys ante la cual hay que enterrar todo lo de sanguinario que tuvo el personaje.

Además bajo su responsabilidad se produjo una persecución religiosa: en Barcelona sólo quedaron intactos 10 conventos o templos de los 500 que había.

Companys se fue mimetizando con el proceso revolucionario. Como revolucionario asume que la esencia de la revolución es la persecución religiosa. Contribuyó a una nueva Cataluña para eliminar la religión y él se jacta de ello. Hay un asesinato sistemático de sacerdotes: en diócesis como la de Tortosa el 66% de los sacerdotes son exterminados. En Cataluña se produce el genocidio de los templos. Los anarquistas reconocieron que elaboraron un listado de todos los templos y conventos de Cataluña para eliminarlos.

Lluis Companys
El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Lluís Companys

 Pero antes Companys fue otra cosa.

Al principio era republicano españolista de Lerroux. Procedía de una familia muy católica, pero poco a poco se convierte en republicano, siempre quiso vivir de la política y tener un prestigio. Y al final, antes de ser fusilado, se convierte.

¿Quizá fue su mayor contradicción: convertirse tras alentar la persecución religiosa?

Son un misterio las controversias de los personajes que siendo antirreligiosos luego se convierten. Las hermanas de Companys, que tienen un papel muy importante en su vida, eran muy católicas y le retiran la palabra cuando él se divorcia durante la Segunda República. Pero cuando se enteran de que va a ser ejecutado, ellas le instan a la conversión. Entonces él entra en una especie de proceso místico, y en sus últimas cartas habla de Dios y le agradece tener una muerte casi martirial.

Además en todo ello se produjo una gran paradoja con la devoción de sus hermanas con Santa Teresa de Jesús.

Sí, las hermanas eran muy devotas de Santa Teresa de Jesús y rezaron para que intercediera y Companys no fuera fusilado. Al final Companys es fusilado el día de Santa Teresa de Jesús: una casualidad porque Franco hizo toda la guerra con el brazo incorrupto de la santa.

xavier trias
El ex alcalde de Barcelona, Xavier Trías / EFE

¿Él se convierte porque se cree mártir?

Entrar en la conciencia es muy difícil. Pero desde que se va al exilio tras la guerra, escribe en varias ocasiones que lamenta que los catalanistas no le hubieran entendido. Él interioriza que su fracaso tiene que tener al final una sublimación, que él va a morir por Cataluña de una u otra forma. Y cuando la Gestapo lo detiene y lo entrega a las autoridades españolas, todos los testimonios que tenemos hablan de un proceso de una extraña mística porque mezcla ideas religiosas con un ideal de patria catalana. Hace discursos en los que dice que no le importa morir por una causa… luego está el episodio de la confesión y la comunión, pero es un tema de conciencia en el que no podemos entrar.

Hubo quien echó en cara a Franco haber ordenado el fusilamiento de Companys porque eso le convertía en mártir.

Companys no era un mártir, y aunque suene muy duro lo mejor que le pudo pasar a su biografía, no a él, es haber tenido esta muerte que le convierte en ‘mártir’. De hecho el catalanismo le conoce como “el presidente mártir”. Cuando va a ser fusilado hay testimonios de catalanistas, socialistas y de ERC que consideraban a Companys literalmente como “el peor desastre para Cataluña” y le culpaban de la derrota en la guerra y de no haber sido nunca catalanista. Estos son testimonios no de gente derechista, sino de catalanistas, de izquierdas o revolucionarios.

“Todo el catalanismo conservador empezando por Cambó da la orden -al igual que los líderes de la Lliga- de que todos los jóvenes se alisten en el bando franquista”

Muchos catalanistas apoyaron a Franco porque prefirieron el orden antes que la anarquía que se había apoderado de Cataluña durante la guerra.

Esto fue un fenómeno clásico en el catalanismo conservador porque cuando acabó la guerra de Cuba y Filipinas muchos apoyaron al general Polavieja para presidir un gobierno español. Años más tarde la burguesía catalana apoyó la dictadura del general Primo de Rivera porque tenía que decidir entre salvar sus fábricas o el catalanismo. Y prefieren salvar sus fábricas, claro. Con Franco pasó lo mismo: todo el catalanismo conservador empezando por Cambó da la orden -al igual que los líderes de la Lliga- de que todos los jóvenes se alisten en el bando franquista. Cambó organiza el servicio de espionaje de Franco en el extranjero además de todo el servicio de propaganda. Todo lo paga de su bolsillo.

Francisco Franco y el General Mola
Francisco Franco y el General Mola

¿Cuántos huyeron de Cataluña para pasarse al bando nacional?

Los hubo que huyeron a Génova y organizaron infinidad de actividades de apoyo a Franco. Pero todo esto lo tiene silenciado el catalanismo. A San Sebastián se la conocía como la “pequeña Barcelona” porque en las calles se escuchaba hablar catalán: huyeron por los pirineos para huir a la España nacional. No hay estudios definitivos, pero se calcula que hubo entre 200.000 y 300.000 catalanes que huyeron a la zona nacional, de los cuales entre 30.000 y 40.000 fueron voluntarios en el ejército de Franco.

¿Es posible la reconciliación de espaldas a la historia, es decir, sin conocer nada de esto?

No. De hecho el gran desastre de España en los últimos años ha sido la ley de la Memoria Histórica, que en realidad ha sido la desmemoria histórica. Hay cosas muy simbólicas en Cataluña que ya demostraban el deseo de reconciliación a pesar de que en Cataluña hay como una ‘guerra civil interna’ debido a la persecución salvaje contra muchos catalanes. Hay un monumento en Cataluña sobre la batalla del Ebro que alude a una unidad catalana que combatió con los nacionales, el tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, que se enfrenta a una unidad republicana: el tercio queda prácticamente deshecho, pero hoy aún se conserva el lugar en el que estaban las dos unidades enemigas. La hermandad del tercio para demostrar que la reconciliación podía ser posible hizo un vía crucis de una trinchera a otra.

“Salvando las diferencias, Artur Mas sería ‘el Companys actual’: es un personaje absolutamente patético, lo que pasa es que él no ha tenido ese final martirial o glorioso que tuvo el otro”

En cambio, todo eso está hoy sepultado.

La Generalitat usando la Ley de Memoria Histórica de Zapatero ha elaborado una web para eliminar todos los monumentos dedicados a los mártires. Esto impide llegar a conocer la historia, y si no la conocemos no puede haber ningún tipo de reconciliación porque hay que reconocer los errores de ambos bandos. La paranoia es que incluso las placas de las viviendas sociales de la época de Franco son retiradas por el Ayuntamiento de Barcelona que a su vez se gasta muchos miles de euros para pagar a una ONG que catalogue las placas que quedan en los barrios. Esto no ha ocurrido ni en Italia ni en ningún sitio. La historia es la historia y los recuerdos son los recuerdos y olvidarlos es abocarse a la incomprensión absoluta de lo que ocurrió, y por lo tanto la posibilidad de repetirlo.

Tampoco gusta ahora la historia del preso Joaquín de Sentmenat, que logró escapar de Barcelona hacia la zona nacional.

Joaquín de Sentmenat, marqués del mismo nombre, era un catalán que había estado preso en Montjuic. Durante la batalla de Teruel, en un invierno durísimo, viendo la desmoralización de sus compañeros les dice: “Estamos sufriendo lo indecible, pero os puedo asegurar que yo he estado un año entero en las prisiones de los rojos y prefiero estar aquí un año que un sólo día en esas cárceles”. Entonces sonaron gritos de “viva España” desde las trincheras. Por la noche estos catalanes cantaban el “Virolai”, canto a la virgen de Montserrat. Y esto hacía llorar a muchos catalanes que estaban en las trincheras enemigas, lo que provocó que algunos pasaran a la zona nacional porque entendían que ahí estaba la verdadera Cataluña.

¿Quién sería el Companys de hoy?

Salvando todas las diferencias, pero en cuanto que personaje extraño, psicológico, cambiante, contradictorio que se quiere autosublimar y que no quiere reconocer sus raíces, creo que sería Artur Mas. Mas es un personaje absolutamente patético, lo que pasa es que él no ha tenido ese final martirial o glorioso que tuvo Companys. Mas, a no ser que cambien las cosas, acabará desaparecido en la historia del nacionalismo.

Entrevista realizada a: Javier Barraycoa

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.