Stanley Payne a Actuall: “Voté a Trump porque era más fácil destituirle que a Hillary”

Doctor en Historia por Columbia, profesor emérito de la Universidad de Wisconsin y miembro de la Real Academia Española de la Historia, Payne está considerado uno de los grandes hispanistas vivos. Habla para Actuall del pasado de España y del futuro de EEUU.

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Stanley G. Payne vino al mundo en Denton (Texas), en 1934, durante el convulso período de entreguerras, etapa en la que surgió el fascismo, uno de los fenómenos de los que más se ha ocupado de estudiar.

Por eso la suya es una voz autorizada para responder a la pregunta que hoy muchos se hacen: ¿Es Trump fascista?

Él lo niega y asegura que si acaso el nuevo presidente estadounidense tiene rasgos populistas. Lo que ya no entiende -y le preocupa- es la oleada de protestas suscitadas por su llegada a la Casa Blanca. En su opinión este clima antidemocrático no se vivía en Estados Unidos desde la Guerra Civil de 1861-65.

De la nuestra también es un experto: es autor, entre otras, de obras de referencia como Falange, Historia del fascismo español (1965), El régimen de Franco (1987), José Antonio Primo de Rivera (2003),  ¿Por qué la República perdió la guerra? (2010),  Franco, una biografía personal y política (coescrita con Jesús Palacios) (2014), o El camino al 18 de julio: la erosión de la democracia en España (2016).

Pero, profundo conocedor del pasado de la piel de toro, también ha escrito sobre la España de la Reconquista o el carlismo. En 2009 fue nombrado caballero de la Orden de Isabel la Católica.

Precisamente su última visita a España obedece a la publicación de 365 momentos claves de la Historia de España (Espasa), obra enciclopédica en la que muestra las luces y sombras de nuestro pasado.

¿Cuál es el momento más decisivo de la historia de España?

Ha habido muchos momentos importantes porque es una historia muy larga, pero ninguno ha determinado por sí mismo la historia. Sin duda, hay fechas claves, algunas muy negativas como la invasión árabe y otras mucho más positivas como la Reconquista; o más tarde la expansión de España por el mundo con el Descubrimiento de América. En mi opinión no hay ninguno culminante.

¿Por qué los españoles cuestionan y reniegan de su propia historia?

Puede ser una exageración. Hay varios factores. Por un lado está la trayectoria histórica de España, sobre todo con el declive en el siglo XVII. Otro factor es el retraso en la modernización que, desde una cierta perspectiva, creó una cierta psicología negativa en el país, aunque esto había sido en algunas ocasiones superado.

Me refiero a la más reciente, sobre todo desde el siglo pasado con la Guerra Civil.

Hay un factor que no es específicamente español: el cambio de actitud respecto a la Historia como consecuencia de la nueva cultura del progresismo radical y la corrección política, que se da en todos los países occidentales. Es un rechazo frontal a la Historia, la estigmatización de la Historia y un deseo de eliminar la propia Historia.

“En España la izquierda y la extrema izquierda utilizan la historia como arma política y como estigmatización y denuncia del oponente”

¿Por qué el franquismo y la II República siguen siendo un campo de batalla más político que historiográfico?

Esta es una lucha específica del siglo XXI. Durante la Transición se había superado en gran parte la Guerra Civil y las viejas luchas. Hubo un acuerdo entre los líderes políticos de dejar la Historia en mano de los historiadores. Pero esto ha cambiado por dos razones. Por un lado, el cambio cultural en Occidente. Por otro lado, en España hay además un aspecto propio que ha sido la práctica de la izquierda y la extrema izquierda de utilizar la Historia como arma política y como estigmatización y denuncia del oponente.

¿Fue legítima la II República? Me refiero a su proclamación.

Fue irregular porque fue como consecuencia de un pronunciamiento civil y no a través de un plebiscito de la votación del pueblo. Pero estas cosas pasan en la Historia. Aunque en sus orígenes fue un proceso irregular, pronto fue aceptado por la mayoría de la población española como un régimen legítimo. Franco, que no era republicano, no cuestionó su legitimidad.

Uno de los episodios más polémicos de la República fue el de las elecciones de febrero del 36, que llevaron al poder al Frente Popular. ¿Hubo pucherazo?

Se trató de una gran irregularidad, claro, con el fraude, las coacciones, la violencia… pero comparado con las insurrecciones de los anarquistas y los socialistas no es la mayor, aunque sí fue la más importante porque con ella comenzó un nuevo proceso político. Fue una pista, un camino hacia más irregularidades y abusos de la Constitución, la ley, la propiedad, violencias políticas… digamos que abrió todo el proceso.

Manuel Azaña y Francisco Franco, en una imagen tomada durante la Segunda República
Manuel Azaña y Francisco Franco, en una imagen tomada durante la Segunda República

También sigue habiendo una gran controversia sobre la posible entrada de España en la II Guerra Mundial. ¿Franco nunca quiso entrar o no entró por las condiciones tan exigentes de Hitler?

Franco no estaba en condiciones de entrar en la guerra. Otra cosa es pensar qué hubiera hecho en las mejores condiciones. Franco tenía muy poco margen de maniobra porque era muy amigo de Alemania, algo evidente, ya que italianos y alemanes ayudaron a los nacionales en la Guerra Civil. Es verdad que en las negociaciones Franco pidió una serie de cosas y Alemania prometió algunas y otras no.

Entonces, ¿qué hubiera hecho Franco si Hitler hubiera accedido a todas las peticiones?

Con ayuda económica y militar y en tales condiciones utópicas posiblemente hubiera sido tentado para entrar en la guerra. Pero son suposiciones sobre hechos que no tuvieron lugar.

“Los principales medios de comunicación de EEUU no tienen mucha influencia entre la gente común. Estos medios están bastante sesgados, son bastante sectarios y egoístas. La gente tiene razón”

He leído que usted votó a Trump. ¿Por qué?

Yo al principio me opuse a Trump. Durante meses les dije a mis amigos que no iba a votar, algo sorprendente para mí, ya que siempre lo he hecho. Finalmente, cuatro días antes de las elecciones, decidí votar a Trump porque pensé que si hacía algo que mereciera su destitución sería más fácil destituirle que a Hillary Clinton.

Una de las grandes consecuencias de la victoria de Trump ha sido el desprestigio de la prensa.

Es evidente que los principales medios de comunicación de Estados Unidos no tienen mucha influencia entre la gente común. Estos medios están bastante sesgados, son bastante sectarios y egoístas. La gente tiene razón.

¿Cuáles son las causas de la victoria de Trump?

Hay varios factores. Existe la opinión muy generalizada de que a las clases medias no se les hace caso debido a los intereses económicos -opuestos- de los grandes grupos, que la inmigración no les favorece y que la globalización es un factor de riesgo para mantener sus empleos. Pero no sólo es eso, también es un rechazo a la administración Obama y a las élites políticas que la gente entiende que tienen intereses contrapuestos a los suyos.

HIllary Clinton y Barack Obama
Hillary Clinton y Obama, en la pasada campaña electoral en Charlotte. (Fotografía: Erik S. Lesser / EFE)

¿Y la corrección política?

También hay un rechazo a la corrección política, a sus dogmas y a la ideología nueva. Incluso algunos líderes del Partido Republicano actúan como si estuvieran de acuerdo con ello. Por el contrario Trump, con su lenguaje directo y muy agresivo, ha rechazado todo esto y ha llamado la atención. Da la sensación de que el Partido Demócrata no es un partido especialmente demócrata, sino de los intereses identitarios de los grupos minoritarios y no de los ciudadanos en general de Estados Unidos.

¿Trump es fascista?

El fascismo es un término político que surgió de ciertos movimientos radicales nacionalistas durante en el período de entreguerras con unas características muy concretas. En el caso de Trump decir eso es una tontería porque no tiene ninguna de estas características más que cualquier otro político. Me han hecho seis o siete entrevistas en EEUU durante la campaña electoral sobre esta cuestión. Y en todas contesté que ‘no’, que Trump no es un fascista.

“Ser millonario y favorecer a la izquierda, como hace Soros no es algo nuevo: Lenin gozó del apoyo de un millonario ruso”

¿Acaso es populista?

En cambio, el populismo, que es un término bastante elástico, es un movimiento en contra de las élites y a favor de la gente común, algo que puede ser expresado a través de muchas corrientes. Hay muchos tipos de populismo.

¿No le sorprende la reacción violenta contra Trump en las calles? No se recuerda nada parecido en los primeros días de otros presidentes.

La presidencia de Trump es un desafío a ciertas ideas y ciertas políticas que han sido dominantes en los últimos años y que incluso habían tenido cierto apoyo en el Partido Republicano. Desde la Guerra Civil americana no ha habido nada igual.

El presidente de los EE.UU. Donald Trump / EFE
El presidente de los EE.UU. Donald Trump / EFE

¿No le sorprende que la izquierda anti capitalista se una con George Soros y el establishment en su lucha contra Trump?

Soros es un hombre confuso porque siempre ha apoyado a la extrema izquierda. Es el millonario que favorece a las izquierdas, algo que no es nuevo, ya que a Lenin al comienzo del Partido bolchevique gozó del apoyo económico de uno de los principales millonarios rusos de la época.

Hablando de Rusia, ¿qué va a suponer la relación entre Trump y Putin?

No tengo ni idea porque no soy asesor ni tengo acceso a sus planes. Pero podemos suponer que se reconocerá en el este de Ucrania a los ciudadanos que se consideran rusos y no ucranianos. Esto puede ser ilegal e inconstitucional, pero no antidemocrático, ya que es el deseo de los mismos habitantes de esas regiones. Supongo que esto formaría parte de una especie de acuerdo y de reconocer también que la misma Ucrania va a ser algo más neutral respecto a las relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Pero todo esto pura especulación mía.

Usted ha sido profesor de universidad, ¿cree que sufrimos una crisis educativa?

La educación está en un declive muy grave en todos los niveles: en primaria, secundaria y en la universidad tanto en Estados Unidos como en España. En las universidades americanas tanto en Humanidades como en Ciencias Sociales el deterioro es muy grave.

El multimillonario húngaro, George Soros /Niccolò Caranti
El multimillonario húngaro, George Soros /Niccolò Caranti

¿Qué propicia este deterioro?

Los cambios sociales y culturales en general y la adopción de una nueva ideología por parte de las élites, los profesores y universidades para imponer esta doctrinas impulsadas por la corrección política.

¿Es la corrección política el mayor enemigo de la libertad?

En los países occidentales, sí. En las universidades no encontramos una verdadera libertad de expresión, hay que seguir ciertas líneas. La verdad es que no se contrata a profesores que no sigan estas líneas.

“Europa puede dejar de ser cristiana durante algún tiempo, pero al final colapsaría”

¿Es el yihadismo el mayor reto al que se enfrenta Donald Trump?

Es uno de los dos o tres retos principales. El reto más importante para él es la cuestión del papel de las multinacionales en la economía. Él quiere hacer algunos cambios importantes en este sentido, así que creo que junto al yihadismo es su mayor reto.

¿Ve a Europa más débil que nunca?

Defender la propia identidad va en contra de la corrección política y el pensamiento dominante en Europa occidental, donde se favorece la identidad de los otros y no la propia. Lo cual es una doctrina suicida, de la sumisión como dice el novelista francés Michel Houellebecq; pero es la ideología dominante, por eso ha generado una gran contradicción respecto a los intereses del propio Occidente.

Europa: ¿es cristiana o no es?

Es así, hablando de las creencias más fundamentales. Durante un tiempo puede ser otra cosa, pero al final colapsaría.

Entrevista realizada a: Stanley Payne

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.