Yósif Zanevskiy párroco de la catedral de Moscú/Olga Jrul y del archivo del periódico Svet Evangeliya-REL
Yósif Zanevskiy párroco de la catedral de Moscú/Olga Jrul y del archivo del periódico Svet Evangeliya-REL

La historia del padre Yósif Zanevskiy es sin duda peculiar, el párroco de la catedral católica de Moscú ha vivido décadas de acoso soviético antes de poder vivir con libertad su fe.

Para poder hacerse sacerdote, tuvo que salir de la Unión Soviética, casarse con una amiga para conseguir los papeles polacos, divorciarse y convencer a las autoridades de Polonia que era un siervo fiel.

En una entrevista concedida al medio Gaudete.ru y que recoge Religión en Libertad, cuenta en detalle los entresijos de su historia.

Desde su juventud deseó hacerse sacerdote, pero el régimen comunista le impedía cumplir sus sueños. “No había donde formarnos, y el resto de sacerdotes que conocí, la mayoría de los cuales ya habían pasado por las cárceles, tampoco sabían dónde podría ir a formarme”, explica.

“Mi difunta hermana Teresa me dijo en sueños que para ser sacerdote tenía que casarme con una amiga, luego divorciarme y quedarme a vivir en Polonia”

Sin embargo, en 1962 el padre Yósif tuvo un sueño de lo más revelador. “En el sueño, mi difunta hermana Teresa, que primero había sido monja nazaretana y luego, al cerrarse el monasterio se casó y murió de parto, me contó en detalle qué tendría que hacer para hacerme sacerdote”.

La idea de su difunta hermana fue la siguiente: “En Polonia teníamos unos parientes lejanos que tenían a una hija, Galina, con la que podría ‘registrar matrimonio’, ir a vivir con ella, luego ‘divorciarme’ y quedarme a vivir en Polonia donde aún existían posibilidades de hacerme sacerdote”, explica.

Zanevskiy hizo realidad el sueño de su hermana, se casó con la joven y en seguida comenzó a tramitar el visado de estancia permanente en Polonia, lo que me llevó casi un año. Finalmente se trasladó a Polonia, en cuanto llegó presentó los papeles del divorcio.

Pero viniendo de un país soviético, le trataron con mucha desconfianza y después de muchas visitas a órdenes religiosas finalmente fue aceptado en los salesianos. Durante su preparación como sacerdote, las autoridades le mantenían vigilado, así su ordenación como sacerdote se mantuvo en secreto.

Una vida como sacerdote clandestino

Ya como sacerdote volvió a la Bielorrusia, pero pronto sus vecinos descubrieron que era un sacerdote clandestino, incluso un día celebrando misa apareció un espía soviético encargado de multar las actividades religiosas.

En los años 90 logró recuperar la catedral de Moscú de las manos de la Unión Soviética

Sus años de trabajo estuvieron cargados de persecución, clandestinidad y multas por parte de los soviéticos.. pero sin duda su mayor lucha fue la recuperación en los años 90 la catedral de Moscú, que estaba ocupada por una empresa soviética.

Ahora a sus 75 años asegura que seguirá trabajando donde le llamen: “No tengo sueños. A donde me manden, allí trabajaré, ayudaré, lo que sea necesario. No quiero cargos altos”.

Cómo párroco de la catedral católica de Moscú afirma sentirse orgulloso por cómo han evolucionado la catedral, “siempre alguien está rezando, cada año de 100 a 120 adultos se unen a la Iglesia Católica. Me alegra que los padres que juegan con sus hijos en el patio de la catedral y me alegra que los ninos que por curiosidad entran en el templo luego regresen con sus padre”, sentencia.

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