Patricia Sandoval, ex empleada de uno de los centros abortistas de Planned Parenthood, ubicado en California (EEUU) / Actuall

Los empleados de Planned Parenthood no tenían la obligación de llamar a una ambulancia cuando a una mujer se le presentaban complicaciones en mitad de un aborto. Las pacientes incluso firmaban una cláusula en la que eximían al centro abortista de cualquier responsabilidad en caso de que falleciera.

Para hacer frente al negocio del aborto es necesario transmitir historias que nos enseñen su verdadera cara. Un ejemplo de ello, es el testimonio de la estadounidense de orígen mexicano, con 35 años, Patricia Sandoval que trabajó en el año 2000 durante más de un mes como enfermera en una de los centros abortistas de Planned Parenthood, ubicado en California (EEUU).

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No obstante, su vida cambió cuando tuvo que convencer a una mujer embarazada de seis meses, y que traía gemelos, de que al aborto era su única solución. Se acordó de restos de bebés que había visto y optó por irse de Planned Parenthood. Para siempre.

El horror le persiguió durante años. Llegó a consumir drogas para aliviar el dolor que le producía su pasado en Planned Parenthood, y después de escuchar la voz de una mujer que le decía que ‘Dios le perdonaba todo’,  Patricia Sandoval abrazó la causa provida.

Y desde entonces, no ha perdido la fe de que un día el dolor del aborto acabe, y así lo demuestra su intensa mirada, cuando relata a Actuall, que aquella experiencia le permitió ver vida en los no nacidos. Patricia Sandoval ha visitado por primera vez España, de la mano de Derecho a Vivir, para continuar transmitiendo su mensaje provida.

¿Cómo era su vida antes de trabajar en Planned Parenthood?

Vengo de una buena familia, pero no se hablaba mucho de los valores. Sólo pensaba en tener dinero y lograr éxitos. Creía que la mujer podía hacer lo que quisiera hacer con su cuerpo. Nunca aprendí a respetar mi feminidad como mujer. Además, pensé que con las enseñanzas que me dieron en el colegio sobre sexualidad, no me quedaría embarazada.

Sin embargo, se quedó embarazada en tres ocasiones, ¿qué pensó en cada uno de esos embarazos?

Sentía miedo, pero también egoísmo. Pensaba cosas egoístas como que mi cuerpo iba a cambiar, mi familia me iba a dejar hablar, que no podría acabar mi carrera ni tampoco conseguir mis metas. Así que las tres veces, y no teniendo en cuenta el apoyo por parte de mi pareja, aborté.

“Después de abortar tuve muchos problemas: anorexia, mi autoestima bajo, tuve mucha depresión”

¿Qué tipo de problemas tuvo por abortar?

Físicos no tuve ninguno, aunque sí emocionales. Cuando entré en la clínica iba con miedo por lo que me pudiera pasar, pero la doctora me contó que ella había abortado y que había practicado dos abortos a su hija. Después tuve muchos problemas: anorexia, mi autoestima bajo, tuve mucha depresión…

¿Cómo llega hasta Planned Parenthood?

Porque a pesar de que había abortado tres veces, todavía creía en los derechos de la mujer y quería ayudar a los jovenes. Y Planned Parenthood, defendía estos valores… o eso creía yo. Además, sabía que pagarían muy bien como empleada.

¿Cuál era su trabajo allí?

Me contrataron como enfermera, y aunque no tenía experiencia, no supuso ningún tipo de problema. También me ocupaba de preparar a las mujeres antes de que la practicasen su aborto. Pero no era preparación, eran puros engaños.

“No podía usar palabras como bebé, ella, él, papá o mamá. Tampoco podía llevar fotografías de mi familia ni mirar a los ojos por si al verla triste, me arrepentía y no la convencía”

¿Qué le obligaban a decir a esas mujeres?

No podía usar palabras como bebé, ella, él, papá o mamá. Tampoco podía llevar fotografías de mi familia ni mirar a los ojos a las embarazadas.

¿Por qué?

Por si al verla triste, me arrepentía y no le convencía. Durante el ultrasonido, no podía enseñarle la pantalla.

¿Y de todo eso qué es lo que más le impactó?

Cuando una mujer decidía abortar, firmaba un consentimiento en el que sí tenía alguna complicación o moría, Planned Parenthood no era responsable. De hecho, los empleados no teníamos ninguna obligación de llamar a una ambulancia si la mujer empeoraba.

Ayudaba al médico durante el aborto, ¿cómo fue esta primera experiencia?

Al principio pensé que encontraríamos una bolsa de células. Sin embargo, durante la intervención a una mujer con tres meses de gestación, vi un brazito bien formado. Y me sorprendía que con tanta frialdad, los empleados colocasen las partes de los bebés para formar un puzzle, y después meterlos en bolsas de basura. Era todo un engaño.

¿Le dijeron lo que hacían después con esas partes?

Cuando terminábamos, metíamos las partes de los bebés en una bolsa para congelarlas. Allí estaban durante un mes hasta que los recogía la compañía que se ocupaba de tirarlos en los basureros.

¿En qué momento decide que no puede continuar con ese engaño?

Cuando llegó una mujer embarazada de seis meses que traía gemelos, y a mi me tocaba atenderla. No pude hacerlo, porque en ese momento me vino a la cabeza la imagen los restos de otros bebés abortados que eran de menor gestación.

“Tuve un trauma muy fuerte al darme cuenta de que había asesinado a mis tres hijos y que fui cómplice de muchos asesinatos”

¿Por qué existe tanto silencio entre los empleados de Planned Parenthood?

Porque Planned Parenthood contrata en su mayoría a jovenes y los paga muy bien.

Después de trabajar en este centro abortista ¿cómo cambia la vida de Patricia Sandoval?

Tuve un trauma muy fuerte al darme cuenta de que había asesinado a mis tres hijos y que fui cómplice de muchos asesinatos. Sufrí hasta el punto en que caí en las drogas. Me vi como una drogadicta tirada en la calle. Pero, de repente, una joven se acercó y me dijo: ‘Dios te perdona todo y estará siempre contigo’. Y en ese momento, fue mi conversión a provida.

Y desde entonces se dedica a ayudar a la causa de la vida.

Así es, doy charlas para que las mujeres no vuelvan a caer en lo que yo caí, sobre todo a las jovenes. Y les hago sentir que no están solas, porque toda la raíz del aborto es el miedo. Tienen que entender que el aborto tiene muchas consecuencias e inclusos sus vidas.

¿Cree usted que alguien del Partido Demócrata, en Estados Unidos, sabía  lo que estaba sucediendo en Planned Parenthood?

Si lo saben. Lo que más les mueve es el dinero, es decir, es un mercado total. El promocionar lo que ellos llaman sexo seguro en los colegios, los métodos anticonceptivos… todo eso un mercado. Y el aborto es el resultado.

“Planned Parenthood está detrás de la campaña de Obama y de Hillary Clinton”

¿Realmente el Partido Demócrata ha logrado beneficios económicos?

Sí. Además, desafortunadamente, los estadounidenses pagamos con nuestros impuestos todo los abortos. De los impuestos, el Gobierno dona a Planned Parenthood medio billón de dólares al año.

¿Y sólo lo hacen por dinero o también por votos?

Estoy segura que también por los votos. De hecho, Planned Parenthood está detrás de la campaña de Obama y de Hillary Clinton.

¿Qué le parece que Hillary Clinton llama “terroristas” a los provida?

Es muy desafortunado y aún más cuando Estados Unidos ha sido un país provida. Es muy triste que defendamos la vida y los derechos de la mujer y Hillary Clinton diga que somos terroristas.

“Con los vídeos que David Delaiden ha publicado sobre Planned Parenthood se ha demostrado la verdadera cara de este centro abortista”

¿Ha oído alguna vez que se haya perpetrado un rito satánico con los restos de los bebés abortados en Planned Parenthood?

En Planned Parenthood no lo he visto. Aunque sí he escuchado casos en otros centros abortistas de Estados Unidos en los que sacrifican a bebés para ritos satánicos, y especialmente en Halloween, el 31 de octubre.

¿Conocen los ciudadanos de Estados Unidos lo que ocurre en estos centros abortistas?  

Creo que la mayoría no. Por eso necesitamos despertar más la conciencia. La gente no sabe lo que es un aborto. Y Planned Parenthood se ocupa de disfrazar lo que hace para que todo quede en silencio. Aunque, con los vídeos que David Delaiden ha publicado se ha demostrado la verdadera cara de este centro abortista.

Sin embargo, le han acusado con cargos criminales.

Es una injusticia. No hay palabras para describir eso. No entiendo que es lo que pasa. Se está viendo la verdad, y seguimos siendo proaborto.

¿Cree que David Delaiden debería de tener algún tipo de reconocimiento?

Si, porque es un héroe provida. Lo que hizo es de ser una persona valiente, porque ha arriesgado su vida para desenmascarar la mentira de Planned Parenthood-

“Con las leyes y los gobiernos,  Estados Unidos se está convirtiendo en una cultura de muerte”

¿Cree que Estados Unidos ha abandonado la causa provida?

En 1973, Estados Unidos era un país provida. Todos los médicos defendían la vida. Sin embargo, lo que ha pasado ahora es que el corazón de los estadounidenses se ha vuelto frío. Con las leyes y los gobiernos,  Estados Unidos se está convirtiendo en una cultura de muerte.

Entonces, ¿qué se puede hacer en estos momentos en el que está ‘aparcada’ una barra libre de abortos?

Para parar el aborto se tiene que enseñar a la gente lo que es verdaderamente un aborto. Remover la conciencia, porque cuando vas a un centro a abortar todo es muy rápido En muchas charlas, hemos llevado vídeos de cómo se practica un aborto, y tanto los padres como los propios jovenes, han sentido que este tema les ha llegado el corazón.

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Abulense de nacimiento y residente en la ciudad que nunca duerme: Madrid. Periodista por vocación y de corazón. Contadora de historias. Se licenció en la Universidad Francisco de Vitoria. Se crió en el Gabinete de Prensa del Partido Popular de Madrid, Punto Radio, Cope y en HazteOír.org . Creció en Lo Comunicas, Intereconomía y en el Departamento de Comunicación de los Colegio Zola. Y ahora disfruta en Actuall.