Una mujer discapacitada sube a un autobús en Londres
Una mujer discapacitada sube a un autobús en Londres

El Sistema Nacional de Salud del Reino Unido reconoce que desde 1995 ha retraído del erario público más de 114 millones de libras (cerca de 135 millones de euros) para afrontar los gastos y las compensaciones de 156 reclamaciones por los llamados “nacimientos erróneos”.

Según asegura la Asociación de Médicos Cristianos del Reino Unido, aproximadamente la mitad de estas reclamaciones e indemnizaciones, respondería a la búsqueda de una compensación para poder afrontar las necesidades extraordinarias derivadas de discapacidades no detectadas. Por ejemplo, los pagos por dos casos de Síndrome de Down no detectado antes del parto ascienden a cerca de 9 millones de euros.

Estas reclamaciones despiertan la polémica sobre la consideración de que los padres deban ser compensados al entender el nacimiento de hijos con discapacidad como un “error” que debe ser compensado.

No en vano, en países como Islandia no nace ni un solo niño con Síndrome de Down que haya sido detectado mediante pruebas diagnósticas prenatales.

Los médicos se preguntan por los efectos psicológicos y afectivos que tendrán en estos niños al conocer, con el paso de los años, que su nacimiento fue calificado como un “caro error”

Según un informe del vicesecretario de Estado de Sanidad, Daniel Poulter, entre 2003 y 2013 se presentaron numerosas reclamaciones relacionadas con fallos de contracepción, fallos de esterilización e incluso “terminaciones fallidas”, término tras el que probablemente se esconda la idea de “lo intentamos abortar, pero salió vivo”.

Asimismo, diversos padres han reclamado al sistema público sanitario británico por “consejos de fertilidad inadecuados” o “embarazo no deseado”.

La Asociación de Médicos Cristianos recuerda que “es indudable que algunos padres tinen una necesidad genuina de apoyo básico y ayuda monetaria. Donde hay discapacidad, debe haber asistencia”, aunque matiza que el foco de la ayuda debe ponerse “en las necesidades del niño más que en la mentalidad de compensaciones o costes por niño”.

Al mismo tiempo, estos profesionales se preguntan por los efectos psicológicos y afectivos que tendrán en estos niños al conocer, con el paso de los años, que su nacimiento fue calificado como un “caro error” y que, en realidad, nunca deberían haber nacido según sus padres.

“Las reclamaciones por ‘nacimientos erróneos’ le cuestan al contribuyente millones de libras, y parece que se va a incrementar. Pero el refuerzo de una cultura que ve a los discpacitados y a los niños ‘no planificados’ como errores y cargas a evitar a cualquier precio son mucho más preocupantes”, señalan los doctores.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".