Autores Publicaciones por Alicia V. Rubio

Alicia V. Rubio

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Riojana. Filóloga Profesora de educación física. Madre objetora a educación para la Ciudadanía. Estudiosa de la ideología de género. Conferenciante, tertuliana en programas de radio y televisión. Miembro de la Ejecutiva Nacional del partido VOX. Escritora de novelas y ensayos. Perseguida por su libro “Cuando nos prohibiernos ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres”. Buscadora de la verdad. Defensora incansable de los derechos humanos fundamentales.

Los líderes lemmings son esas personas que analizan adecuadamente esa situación que desespera a muchos ciudadanos, la critican, encabezan la disidencia y disponen de un cierto poder mediático y un respaldo económico que les facilita llegar a muchos descontentos.

Nada hay de “memoria” en la interpretación obligada de unos hechos que no se han vivido. Nada hay de “democrático” en la imposición de una visión única y sesgada de los hechos históricos. Nada hay de “libertad” cuando la verdad viene dirigida desde fuera.

Los madrileños, podíamos habernos encontrado que la rubia fuera un negro del Senegal, la morena una nórdica de Erasmus, El Julián un chino de 80 años, la Señá Rita una niña y Don Hilarión un antropomorfo adolescente de género fluido.

La 'Ley Mordaza LGTBI' de Podemos o la Ley Cifuentes son dos claros ejemplos de los retos a los que nos enfrentamos como sociedad. Una tormenta que se acerca y está amenazando con inundaciones que destruirán todo, pero de las que muchos creen estar a salvo. Y no es así.

Una de las cosas que sorprende en todo lo que atañe a la ideología de género es su aplicación del sentido común inverso. Lo que se aplica y funciona en situaciones semejantes, si hay generismo de por medio, resulta que se aplica al contrario. Me explico.

El hombre es el violento, pero se comportan como maltratadoras con las mujeres que discrepan de sus postulados. Se quejan de que los hombres matan a las mujeres, pero exigen matar a los hombres, por el hecho de serlo.

Jamás de los jamases iría a una fiesta en la que reinara un ambiente tan opresivo como para que “comisarias de comportamientos” anden paseando por la sala con su brazalete naranja, dispuestas a identificar y castigar miradas y gestos.

Les vaticino que el pacto va a ser tan de mínimos que básicamente se reducirá a “que cada uno haga lo que quiera”, o que lleno de palabras bonitas y genéricas, no servirá para nada en tanto cada autonomía, e incluso cada Ayuntamiento, hará lo que quiera

De momento sospecho que esta asociación está actuando como tantas otras de su corte: objetivo expreso muy buenista y vendible, objetivo oculto, el adoctrinamiento en ideas de corte marxista y odio a la Iglesia.