Autores Publicaciones por Gabriela Bustelo

Gabriela Bustelo

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Periodista, escritora y traductora de inglés de literatura, ensayo y cine. Pasó su infancia entre París y Washington DC. Licenciada en Filología Inglesa, trabajó durante una década el sector cultural, en empresas como Microsoft Encarta y Warner Music. Tiene tres novelas publicadas. Ha traducido al español a clásicos como Dickens, Kipling, Wilde, Poe y Twain. Colabora desde hace décadas en prensa española y latinoamericana. Tras una década colaborando en revistas femeninas como Vogue, Gala y Telva, se inició como columnista en La Razón, labor que continuó en La Gaceta.

Mientras la aspiradora gigante de la crisis catalana sigue succionando la actualidad política española, en Estados Unidos suceden acontecimientos tan disparatados o más, que también bordean los límites de la legalidad y de la constitucionalidad democrática.

Shalman Rushdie proclamaba a finales de noviembre que a los fanáticos islamistas se les está agotando el tiempo y que “pronto habrá un giro inesperado que lo cambiará todo”.

Mientras se va acercando el 21 de diciembre, fecha de las elecciones catalanas, a los españoles se nos intenta convencer de que los inclasificables hechos políticos que se suceden desde el 1 de octubre entran en un devenir esperable en una democracia occidental.

Mientras la crisis catalana parece confirmar que al desenterrar a Dalí España se ha vuelto surrealista, en Estados Unidos también suceden cosas inauditas a velocidades vertiginosas.

En la medida en que la revolución informática y la globalización transforman el mundo, asistimos a una epidemia de palabras que comienzan por el prefijo ‘post’ (‘pos’ cuando va antepuesto a una palabra que empieza por consonante).

En España, y en buena parte de Occidente, da la impresión de que el otoño de 2017 ha sido succionado por la ventosa ávida del secesionismo catalán, que no deja resquicio a ningún otro tema.

Durante la década repartida entre Sarkozy y Hollande, la opinión generalizada era que Francia ya no estaba en la primera fila de Europa. Con una izquierda tan protagonista como la española, parecía haber perdido una posición hegemónica que llevaba años intentando recuperar sin éxito.

Cuesta creer que la flamante Secretaria de Estado de Comunicación Carmen Martínez Castro no se remangue con sus 40 empleados para dedicarse a desmentir estos bulos.

El escritor Umberto Eco, que creció bajo el régimen fascista de Mussolini, explicaba que contrariamente a la opinión común, el fascismo en Italia no tenía una filosofía clara, porque el fascismo es una forma de nacionalismo extremo que adopta los contornos culturales del lugar en el que aparece.