Autores Publicaciones por Juan Orellana

Juan Orellana

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Doctor en Humanidades por la Universidad CEU San Pablo y licenciado en Filosofía por la Universidad Pontificia Comillas. Profesor Adjunto de Narrativa Audiovisual en la Universidad CEU San Pablo. También es miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), Director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española y Presidente de Signis-España. Actualmente colabora en varios programas de la cadena COPE y en 13 TV dirige y presenta El cineclub de TRECE y Pantalla Grande. Dirige la revista digital de crítica de cine Pantalla 90. Crítico de cine de 'Alfa y Omega', 'El Debate de Hoy', 'Aceprensa' y 'Fila Siete'. Director de la colección de cine de Ediciones Encuentro. Autor de diversas monografías.

Lo de Vidal ha sucedido. Y hemos podido reconocer, fugazmente, como a través de un relámpago en mitad de la noche, las olvidadas dimensiones de nuestro corazón. Olvidadas, enterradas, emponzoñadas de mentira… pero las hemos podido reconocer. Furtivamente. Qué alegría.

Las rentas ya no dan para vivir y el buque que permita atravesar esta marejada no puede ser un partido político o una estructura de poder sin cimientos que alimente a los nostálgicos. La cultura cristiana sin cristianismo es un gigantesco museo, maravilloso, pero museo, es decir, muerto.

El gobierno ha puesto en práctica algo sorprendente: la política como ilusionismo.  El Ejecutivo inventa, creando de la nada, problemas que no existen, y una vez creados virtualmente –porque ciertamente siguen sin ser problemas reales- los resuelve mágicamente en su propio beneficio

Sin pretenderlo, Win Wenders da una bella lección a los católicos más papistas que el Papa, una lección de sencillez, de sentido histórico y de jerarquía de valores. Pablo VI fue crucificado en vida, por unos y por otros, por conservadores y progresistas. Hoy está en los altares ¿dónde están sus detractores?

El perro te permite una relación sin riesgos, donde el “otro” no puede hacerte daño moral, ni ejerce una libertad que no controlas. El perro te da afecto sin complicaciones, sin el tejido dramático propio de las relaciones humanas. Es el parche perfecto para esta crisis antropológica que vivimos.

La verdadera novedad es que la verdad se ha vuelto socialmente irrelevante, intrascendente. A nadie interesa ya el problema de la verdad. La cuestión de la verdad, el problema de la verdad, su búsqueda, la tensión ideal por encontrarla se considera algo improductivo.