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María García

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María García es presidenta del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC). Casada desde 2015 "con el mejor compañero de viaje y de viajes", con quien además comparte la profesión de periodista. Es castellana por raíces y por carácter.

Uno de los apartados de nuestro informe que más polémica causa cada año es el gráfico por partidosque encabezan en 2018 Podemos, PSOE e Izquierda Unida. Los “que no pasan nada” salen tanto de creyentes y no creyentes por igual, de tal forma que la libertad religiosa termina en un rincón.

Ese es verdaderamente el miedo que no se debería tener. El miedo a ir a un templo y encontrar que han robado el Sagrario o a que te peguen por llevar un símbolo religioso. Ojalá el informe fuera cada vez más delgado. Sin embargo debería haber aún más, ya que muchos no aparecen en la prensa.

Más bien estos grupos radicales no defienden la libertad, sino que son liberticidas, pero que cuentan con muy buena prensa. Ya en demasiadas ocasiones, el derecho a la libertad religiosa se puede saltar a la torera cuando se trata de mofarse de los católicos.

El domingo debe ser el día consagrado a la familia, a los amigos, al descanso, al ocio y, en el caso de los cristianos, a Dios. Si tú no dejas de ir a comprar, se seguirá viendo como normal que no se cierre en domingo. ¿Crees que se lo pensarían dos veces si nadie fuera a la tienda?

Hay gente que aún piensa que llevar la bandera de España es “facha”. Otros lo ven pasable si la agitas en un evento deportivo, pero de ahí no pases, por favor. Todo se educa. Y el patriotismo también se podría educar. Si hubiera voluntad.

Quizás la hospitalidad, de los que acogían pero también de los acogidos, debería haber sido lo más noticiable, como remarcó en su discurso el Hermano Alois, responsable de este movimiento ecuménico. Pero debe ser que esto no es a lo que llamaban alianza de civilizaciones.

Yo me aferraba a los huesos de santo comprados la tarde anterior en una tienda de las de toda la vida, de las de dependienta que se sabe toda tu vida y tú la suya. Y a la esperanza de que aún son muchos los que siguen con la tradición de rezar y visitar a sus difuntos.

Muy emocionada (con pañuelo en mano) vi los dos primeros capítulos. No he podido ver el tercero y el cuarto, pero los tengo grabados. Y saqué algunas buenas reflexiones de ellos.

Si España hubiera sido Holanda, en temas de eutanasia, ya hace unos años quizás hubieran pensado que mi abuela tampoco era válida. Porque ella, después de muchas carcajadas y superación de problemas junto a mi abuelo (modelo de matrimonio), se quedó sin cabeza y sin movilidad.