Autores Publicaciones por Nicolás Jouve

Nicolás Jouve

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Doctor en Biología, Catedrático Emérito de Genética, Presidente de CiViCa, Ciencia, Vida y Cultura. Consultor del Pontificio Consejo de la Familia. Pertenece a diversos comités de Bioética. Autor de varios libros de divulgacón científica y de bioética. Participa en másteres, cursos, conferencias, publicaciones y medios de comunicación.

En ningún lugar de el Convenio de Oviedo ni de la declaración de París sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, se identifica la dignidad humana, base de la protección y reconocimiento del derecho a la vida, con ser consciente.

Según un reciente informe de la FAO sobre el hambre, seis de cada diez personas que padecen hambruna en el mundo viven en países en conflicto. El cambio climático es otro factor de alto riesgo.

Llevamos varias semanas pendientes del destino de un bebé, Charlie Gard, nacido en Londres a mediados del año pasado y conectado a una máquina de respiración por padecer un síndrome de depleción del ADN mitocondrial.

En nuestra naturaleza, en nuestra forma de ser y vivir la vida, que interviene más, los genes que llevamos puestos desde que fuimos concebidos o lo que incorporamos por voluntad propia o por influencias del ambiente, entendido en sentido amplio como todo lo que interviene en nuestra forma de vivir la vida.

Hasta ahora el desarrollo del sistema inmunológico en el feto durante el desarrollo humano había sido una incógnita. Pero unas nuevas investigaciones publicadas en Nature han hecho un gran descubrimiento.

La vida humana inicial, embrionaria hasta la octava semana tras la fecundación y fetal a partir de la novena, es invisible al ojo humano al principio, pero no por ello deja de ser la fase probablemente más decisiva desde el punto de la organización biológica del nuevo ser.

Las acciones del hombre sobre la naturaleza se pueden considerar buenas si redundan en beneficio humano y respetan su dignidad. Son igualmente buenas si contribuyen al bienestar de las personas presentes sin comprometer el futuro de la humanidad.

En el ser humano conviven dos realidades de distinta naturaleza, pero indisolublemente unidas, una material y otra espiritual. Precisamente esta es la principal de las diferencias entre el hombre y el resto de seres vivos.

La incidencia del autismo en la poblacion es relativamente baja y afecta 4 veces más a los varones que a las mujeres, si bien todo indica que ha habido un aumento significativo en las últimas décadas, yendo del 4 por 10.000 habitantes de 1950 a 40 a 60 por 10.000 en 2008.