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Pedro Fernández Barbadillo

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es Lecciones de España, en versión digital: http://www.editorialmanuscritos.com/Lecciones-de-Espana.

Unos científicos han descubierto 91 nuevos volcanes en las zonas costeras de la Antártida. Algunos están activos, pero no se sabe con total seguridad, porque tienen encima una capa de hielo de hasta dos kilómetros de espesor. ¿Y si está aquí la causa de los desprendimientos de hielo que alarman a los tertulianos?

Como ya no hay niños hambrientos ni bosques en llamas, las tropas de asalto del Imperio Progre la han tomado este verano con los turistas, a los que acusan de crímenes contra la humanidad, como expulsar a los viejecitos de sus barrios, tan castizos como destartalados.

El País ha decidido suprimir los anuncios de contacto en sus páginas. Por coherencia, dice. Pero el periódico defendió durante décadas su derecho a publicarlos, y cobrarlos. Quizás el cambio se deba a que ya no son negocio.

No hay jardín sin flores ni partido sin fundación política. Y tanto les gustan estos juguetes a los partidos que algunos montan varias. En 2015, las 41 fundaciones ingresaron 10,3 millones de euros, aunque algunas sólo existen sobre el papel. ¿Y quién pone ese dinero?

El buenismo no resiste el choque con la realidad… al menos entre los pueblos a los que la Prensa de Kalidá todavía no les ha amputado el sentido común, como los italianos.

La izquierda va elaborando en las comunidades autónomas un ordenamiento jurídico que limita cada vez las libertades públicas y establece una ‘policía del pensamiento’.

Hasta ahora, el deseo de controlar a los niños era característico de los regímenes totalitarios, como los comunistas de la URSS, China y Cuba, y el III Reich.

¿Cómo se puede calificar a un personaje que se ha enriquecido mediante la especulación financiera y quiere imponer su voluntad a Gobiernos y pueblos? ¿Conspirador?, ¿dictador?, ¿oligarca?, ¿tirano? Pues ninguna de esas voces: filántropo.

La primicia de las memeces pronunciadas por un político no la tienen ni Barack Obama ni quien le está sustituyendo en el podio, Emmanuel Macron, sino José Luis Rodríguez Zapatero. El socialista español fue el primero en unir en una misma frase el cambio climático y el terrorismo. ¡Los españoles, en cabeza!