Autores Publicaciones por Pedro Fernández Barbadillo

Pedro Fernández Barbadillo

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).

La ‘prensa de kalidá’ ya es prensa de partido y como tal olvida o niega la realidad y, si es necesario, la modifica. Ahora parece que nunca ha habido mujeres en el Congreso de Estados Unidos hasta las elecciones del 6 de noviembre pasado.

Las repugnantes acusaciones contra el juez Brett Kavanaugh para impedir o al menos retrasar su ingreso en el Tribunal Supremo de EEUU se están revelando falsas. ¿Qué conduce a unas mujeres a mentir sobre violaciones y abusos?, ¿sectarismo político?, ¿hambre de fama?, ¿odio a los hombres?

Los pobres son pobres cuando votan a la izquierda y blancos incultos y racistas cuando votan a Trump. Y cuando un varón mata a su hijo es un parricida, pero cuando lo hace una mujer se trata de un ‘suicido ampliado’.

Estoy de acuerdo en que los periodistas nos opongamos a las ‘fake news’, del estilo de que las mujeres no presentan denuncias falsas por violencia doméstica, que miles de niños pasan hambre en España y que debemos de entristecernos porque se funden los glaciares.

Hace tiempo, los calentólogos convirtieron el cambio climático en el ‘acojone climático’. El calentamiento iba a hacer que la nieve desapareciera y que quedara hielo ni para los gin-tonics. Ahora ya pasamos al modo pánico: menos cerveza y más cara… y más caliente.

La casta periodística que copa las redacciones de periódicos y televisiones empieza a dar gritos porque el fascismo ya está aquí, como en Suecia. En las tertulias y máquinas de café se plantea cómo luchar contra el fascismo. La respuesta es censurando las noticias sobre Vox.

Las conmociones políticas en Europa comenzaron en 2015, cuando la canciller alemana ‘invitó’ a un millón y medio de supuestos refugiados sirios a su país. En España, el meteorito ha sido el golpe de Estado en Cataluña. Desde entonces, el PP y Podemos se hunden y asciende VOX.

El periódico progresista se ha pasado al victimismo ‘de género’. Como apenas hay minorías raciales en España (al menos por ahora), El País se vuelca en la guerra de sexos contra el patriarcado y el sexismo. En esta campaña, nos informa, por ejemplo, de que el termostato del aire acondicionado es otra forma de opresión de las mujeres. Así desaparece la prensa seria.

Antes los obreros se echaban a la calle para pedir seguridad en el trabajo, subidas de sueldo, reducción de jornada, pensiones… Ahora, que no hay obreros, sino ‘emprendedores con un sueño’, los trabajadores asalariados que sobreviven se alegran cuando el jefe les deja llevar el perro a la oficina.