Autores Publicaciones por Rafael Ruiz Morales

Rafael Ruiz Morales

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"Cordobés afincado en Sevilla. Licenciado en Bellas Artes y Derecho; Máster en Periodismo y Educación. Abogado de profesión, pintor por afición, comunicador por devoción. Siente España con acento del sur. Cautivado por el Bien, buscador de la Verdad, apasionado por la Belleza. Caminando."

Pedro Sánchez se comporta como Luis XIV, el Rey Sol, pero con gafas de sol en lugar de níveas pelucas rizadas, y cazadoras de cuero como actualizada capa de armiño. Es el concepto abultado, sobredimensionado y desmedido que tiene de sí, lo que lo convierte en potencialmente peligroso.

Hoy, la Iglesia en Nicaragua vuelve a ser un ejemplo de cómo, cuando es capaz de zafarse de las ideologías mundanas que pretenden mantenerla cautiva y servil, se alza sobre las naciones como lucero de Verdad y de Libertad.

Los elegidos, lejos de ser dos balsas de aceite, apuntaban a lo que ni en sus peores presagios podían suponer: antes o después, iba a hablarse de ideas. Tiembla la tierra sembrada por Rajoy.

Las turbas de juristas callejeros han vuelto a salir a la calle, ellas saben de todo, manejan los tipos penales como si hubiesen nacido con un Código Penal bajo el brazo. Este es, por lo visto, el “sentir popular” de los españoles. Plazas llenas de indignación por la libertad provisional de cinco chavales primitivos y degenerados.

El debate de las autonomías crece y el replanteamiento de su papel se hace eco en la opinión pública española. La última que ha mostrado las implicaciones de las Comunidades Autónomas en los entresijos políticos ha sido la juez Mecedes Alaya.

Las palabras del ministro Catalá en las que ha criticado al juez que ha emitido un voto particular en el juicio de la manada ha traído cola. Pero va en línea con la postura del Gobierno del Partido Popular de nadar y guardar la ropa o de arrimar el ascua a la propia sardina. Aunque no siempre se puede.

La semana de la Pasión en Cataluña parece que ha pretendido revestirse de literalidad, y superar sus propias fronteras para alcanzar la Pascua.

Todos se han sumado a esta carrera en la que el varón –y con éste, la familia- es icono de todo aquello que debe desaparecer, con la inestimable colaboración del Partido Popular de Mariano Rajoy.

El circo de mañana, pues, no sólo no reúne ni uno sólo de los requisitos requeridos para convocar una huelga, sino que además es ilegal. Además ni es huelga, ni es feminista. Y no lo es, porque no hay ni una reivindicación a favor de la mujer en su manifiesto.