Autores Publicaciones por Rafael Ruiz Morales

Rafael Ruiz Morales

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"Cordobés afincado en Sevilla. Licenciado en Bellas Artes y Derecho; Máster en Periodismo y Educación. Abogado de profesión, pintor por afición, comunicador por devoción. Siente España con acento del sur. Cautivado por el Bien, buscador de la Verdad, apasionado por la Belleza. Caminando."

Decir que la violencia contra las mujeres es “la peor lacra que sufre España”, implica una sobredosis de teatro que resta credibilidad al discurso. La destrucción de la familia, que conlleva la pérdida de la primera red de salvación de muchas personas, es bastante más grave.

El pasado viernes, el inquilino de la Moncloa convocaba elecciones generales para el próximo 28 de abril. Las maquinarias electorales –que ya estaban engrasadas y a punto- se ponían en marcha, y los distintos partidos han comenzado a jugar sus cartas.

El gobierno del PSOE y sus aliados secesionistas y comunistas, trabaja a marcha forzada para acabar con cualquier atisbo de valores como el mérito, el esfuerzo o la libertad. Lo que a ellos de verdad les importa no es la calidad de la enseñanza. Lo que les pone de verdad, es el adoctrinamiento.

Ciudadanos se vende como el centro. Pero entre la decencia y la indecencia, el centro es la semi-indecencia. Entre el vicio y la virtud, el centro es el medio-vicio. Ciudadanos tiene más interés en distanciarse de VOX, que de llevar a cabo las reformas que esta tierra reclama con urgencia.

Lo que PP y Ciudadanos proponen, no es más que el continuismo de lo que el laboratorio sociológico del PSOE ha venido implantando en esta tierra. Ni una sola novedad; ni una sola propuesta valiente, diferente y decidida.

El domingo se escenificó de modo incuestionable las consecuencias reales de lo que, en su día, Zapatero y su Gobierno quiso vender como “proceso de paz”. Quedaban dibujadas dos escenas contrapuestas. Una, capitaneada por el 'Carnicero de Mondragón'; la otra, por José Antonio Ortega Lara.

El PP ha demostrado en infinidad de ocasiones que no sólo no tiene en exclusiva la defensa del derecho a la vida, sino que ésta, fuera del objetivo específico de atraer el voto de quienes defienden determinados valores, le importa entre poco y nada cuando alcanza el poder.

El punto álgido, en cualquier caso, lo alcanza cuando la sienta en la mesa donde cada viernes se celebra el Consejo de Ministros, engola la voz, y paternalmente, le revela la receta de su éxito: “Mi sugerencia, mi idea, sería que eligieras a los mejores”.

Pedro Sánchez se comporta como Luis XIV, el Rey Sol, pero con gafas de sol en lugar de níveas pelucas rizadas, y cazadoras de cuero como actualizada capa de armiño. Es el concepto abultado, sobredimensionado y desmedido que tiene de sí, lo que lo convierte en potencialmente peligroso.