Persecución

Persecución

El genocidio cristiano en Oriente Medio y África es una de las formas del horror, a menudo silenciado, en nuestro tiempo. La expansión del terrorismo islamista por Irak, Siria, Libia, Egipto, Túnez o Nigeria está provocando la muerte y el éxodo de decenas de miles de cristianos. La amenaza se extiende a otros países en Asia como Pakistán, Afganistán, China y algunas zonas de la India, donde ser cristiano es asumir un riesgo real de ser asesinado o de perderlo todo. Usamos las mejores fuentes sobre el terreno, en las zonas de mayor peligro, para contar lo que otros medios no están contando sobre la persecución de las comunidades cristianas en las zonas de guerra o de integrismo islamista.

La ONG Amnistía Internacional, que promueve la legalización del aborto y la ideología de género en diversos países, causó polémica al publicar en sus redes sociales una imagen ofensiva contra los sacerdotes católicos.

Por creer en Dios y Jesucristo el grupo terrorista yihadista Boko Haram la secuestró, pero el no perder la fe la salvó. Ahora Rebeca Bitrus cuenta el calvario que sufrió durante ese tiempo, en el que incluso asesinaron a su hijo pequeño.

El padre Xiu Hui 'Joseph' Jiang fue acusado de contacto impropio con una adolescente de su parroquia en 2015. Ese mismo año la denuncia fue desestimada. Las disculpas forman parte de un acuerdo con la Red de Supervivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP).

Los seguidores de un partido islámico radical han tomado algunas calles de Islamabad, Lahore o Rawalpindi, lo que ha obligado a los católicos a suspender algunas procesiones con motivo de la fiesta de Cristo Rey para evitar altercados.

Corea del Norte es el lugar más opresivo del mundo para los cristianos. Un país en el que los creyentes, practican su fe en secreto. Los norcoreanos no pueden ni siquiera poseer una Biblia ni tampoco hablar en nombre de Jesús, en público. Tanto es así que se tortura y ejecuta a quienes son sospechosos de adorar a Dios.

Tres años se cumplen del asesinato de Shama y Shahzad Masih, dos esposos quemados vivos en un horno de hacer ladrillos en Kot Radha Kishan, Pakistán, el 4 de noviembre de 2014.

La confesión de San Juan Pablo II a Monseñor Mauro Longhi se produjo en 1983, pero no ha sido hasta ahora que el sacerdote italiano la ha hecho publica, y sus motivos tiene.

La odisea del padre Jacques Mourad, cristiano sirio nacido en Alepo, recuerda la de San Pablo (“Tres veces he sido golpeado con varas… peligros de los gentiles, peligros en el desierto”) sólo que en el siglo XXI y bajo el yugo del Estado Islámico (IS).

La parodia de “aborto” de la Virgen María, escenificada meses atrás por feministas frente a la Catedral de Tucumán en Argentina, fue “un acto de ataque y ofensa hacia los cristianos, particularmente los católicos”, reconoció el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.