Montaje de la vicepresidencia en España y del vicepresidente en Estados Unidos
Montaje de la vicepresidencia en España y del vicepresidente en Estados Unidos

La comparación es la base de la cultura occidental, desde la ciencia con su catalogación y contraste de variables hasta la historia con su eterno cotejo de pasado y presente o la literatura con la metáfora como recurso estilístico principal. En ese espíritu, comparemos el cargo de la vicepresidencia en España con el mismo cargo en Estados Unidos.

1.Eslabón más débil /Eslabón más fuerte

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La Constitución de Estados Unidos confiere al vicepresidente el cargo de presidente del Senado, con la obligación de votar en dicha cámara si se produce un empate. La única otra responsabilidad formal del vicepresidente es asumir la presidencia si muere el titular. Por tanto, está concebido como un cargo suplente, carente de poder, meramente representativo mientras el presidente cumpla sus funciones.

Si en Estados Unidos el cargo se creó en 1789, en España el puesto tiene medio siglo de existencia

Presidir el Senado estadounidense consiste, como en España, en supervisar los debates, labor que varios vicepresidentes han optado por saltarse, apareciendo solo en las ocasiones que requieren un desempate. Recientemente, los Número Dos estadounidenses ‒como Al Gore y Dick Cheney‒ han buscado algo más de protagonismo, viajando y dando conferencias para conservar y movilizar el apoyo público.

Si en Estados Unidos el cargo se creó en 1789, en España el puesto tiene medio siglo de existencia (considerando primer vicepresidente a Agustín Díaz-Grandes, nombrado en 1962 tras haber sufrido Franco un accidente de caza). El cargo puede llegar a desdoblarse en tres vicepresidencias si el presidente español lo considera necesario.

Las funciones son amplias: asesoría a presidencia, asistencia al Consejo de Ministros, preparación y seguimiento del programa gubernamental, coordinación interministerial, relaciones con las Cortes, tramitación parlamentaria del programa legislativo del gobierno y organización de la administración territorial.

2.No intercambiables / Intercambiables

Los presidentes estadounidenses con frecuencia han sido seres casi fantasmales que solo salen de la oscuridad si pasan a asumir la presidencia. Un total de 14 vicepresidentes han llegado a ser presidentes. John Adams, George Bush, Thomas Jefferson, Martin Van Buren y Richard Nixon fueron elegidos para ocupar la Casa Blanca tras haber sido segundos de a bordo.

Andrew Johnson, Lyndon Johnson, Theodore Roosevelt, Harry Truman, John Tyler, Chester A. Arthur, Calvin Coolidge, Millard Fillmore y Gerald Ford asumieron el cargo tras la muerte natural, asesinato o dimisión del presidente.

Rajoy ha ido delegando en los últimos años una parte sustancial de sus responsabilidades en Soraya Sáenz de Santamaría

Quizá el más célebre sea Lyndon Johnson, que juró su cargo a bordo del Air Force One dos horas después del asesinato de John Kennedy en Dallas. Por contraste, Mariano Rajoy ha ido delegando en los últimos años una parte sustancial de sus responsabilidades en Soraya Sáenz de Santamaría, enviándola incluso a representarle en un debate televisivo.

Mientras la prensa nacional e internacional habla del machismo español, el actual presidente confía hasta tal punto en la vicepresidenta que es capaz de delegar en ella sus funciones, cosa que no hacen los líderes de las demás democracias occidentales.

3.La trama rusa / La trama catalana

Mientras Sáenz de Santamaría afronta el secesionismo catalán, el mayor reto nacional de la última década, en el que la propia vicepresidenta se juega su carrera y para el que su preparación jurídica es crucial, Mike Pence ha contratado al prestigioso abogado Richard Cullen para defenderle en la investigación de la “trama rusa”, que pretende establecer si Putin manipuló o no las elecciones generales estadounidenses de 2016.

Guy Hedgecoe, corresponsal de The Irish Times y de la BBC en España, lo considera “Un cometido de enorme relevancia para el que parece haber sido elegida específicamente por reunir unos determinados méritos, aunque sea cierto que tiene experiencia previa en cuestiones territoriales. Es decir, que técnicamente está preparada para asumir el reto, pero creo que su estilo político también habrá influido en la elección”.

La vicepresidenta española afronta personalmente el desafío político más acuciante para su país, mientras el vicepresidente estadounidense busca protegerse de una investigación

Es decir, que la vicepresidenta española afronta personalmente el desafío político más acuciante para su país, mientras el vicepresidente estadounidense busca protegerse de una investigación que, en opinión de algunos, podría ser letal para el gobierno de Donald Trump.

4.Apagafuegos del presidente / Apagafuegos del país

A Mike Pence le ha tocado el desagradecido papel de representar el rostro sensato del gobierno de Trump, lo que incluye ir apagando los fuegos diarios que Trump enciende. Tras el polémico despido de James Comey como director del FBI ‒para frenar su investigación de la interferencia rusa con el gobierno de Trump en las elecciones generales de 2016‒, el vicepresidente salió al paso asegurando que “El presidente ha tomado la decisión correcta en el momento correcto”.

Soraya Sáenz de Santamaría ha tenido también que desfacer agravios y enderezar entuertos, desde la crisis de las “Vacas Locas” hasta la del “Prestige”

Horas después de que Trump anunciara que Estados Unidos se retiraba del Acuerdo de París contra el cambio climático ‒convenio global firmado por cerca de 200 países para reducir las emisiones de gases invernadero y combatir el calentamiento global‒ Pence intentaba relegar el cambio climático como una prioridad exclusiva de la izquierda, de nuevo en su papel de apagafuegos del último incendio de Donald Trump.

Soraya Sáenz de Santamaría ha tenido también que desfacer agravios y enderezar entuertos, desde la crisis de las “Vacas Locas” hasta la del “Prestige”, pero la vicepresidenta española no es la sombra del presidente, como demuestra el hecho de que encabece la “misión catalana”. En su caso, al contrario que en el de Mike Pence, es la persona quien moldea el cargo y no el cargo a la persona.

  1. Rostro irreconocible / Fama nacional

A finales agosto de 2016, dos meses antes de las elecciones generales en las que Pence se presentaba en el ticket presidencial con Trump, un acto de campaña le llevó a la pequeña ciudad de Norristown, Pennsylvania, donde el veterano peluquero Henry Jones le cortó el pelo níveo mientras los dos hablaban fútbol y familia durante unos 25 minutos, rodeados de periodistas que grababan la escena.

Pence puede viajar por Estados Unidos sin estresarse, porque las posibilidades de que sus compatriotas no le reconozcan son elevadas. En el caso de Soraya, no

El momento gracioso vino al final, cuando Jones le dijo “¿Cómo me has dicho que te llamabas? No me he quedado con el nombre.” Mike Pence puede viajar por Estados Unidos sin estresarse, porque las posibilidades de que sus compatriotas no le reconozcan son elevadas.

Soraya Sáenz de Santamaría no puede plantearse el incógnito. En uno de sus últimos periplos por Madrid, la vicepresidenta fue a la tienda Muji de la calle Goya, donde los madrileños se daban codazos al verla y los turistas murmuraban “The Spanish Veep”, es decir, “La Vice española”.

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Periodista, escritora y traductora de inglés de literatura, ensayo y cine. Pasó su infancia entre París y Washington DC. Licenciada en Filología Inglesa, trabajó durante una década el sector cultural, en empresas como Microsoft Encarta y Warner Music. Tiene tres novelas publicadas. Ha traducido al español a clásicos como Dickens, Kipling, Wilde, Poe y Twain. Colabora desde hace décadas en prensa española y latinoamericana. Tras una década colaborando en revistas femeninas como Vogue, Gala y Telva, se inició como columnista en La Razón, labor que continuó en La Gaceta.