Aliviados por el mal menor, huérfanos del bien mayor

    Rajoy tendrá manos libres para terminar de remodelar el PP a su gris imagen y semejanza, y para yugular las propuestas de democratización interna y retorno a los principios que defienden sectores como Red Floridablanca.

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    El líder del PP Mariano Rajoy y el presidente de VOX Santiago Abascal/Actuall.

    Reconozcamos que fuimos muchos los que, al conocer las israelitas que hacían probable un gobierno presidido por Iglesias, hicimos rápido inventario mental de oportunidades de empleo en el extranjero. El gran susto de las 8 de la tarde hizo aún más dulce la resurrección de las 10. Los bolivarianos –a los que habíamos llegado a creer imparables- sufren un revés muy similar al que padecieron los nazis en las elecciones de noviembre de 1932 (cuando, tras haber alcanzado un 37% de los votos en julio, retrocedieron sorprendentemente al 33%). El peligro no está conjurado, sin embargo. Los personalismos y mezquindades sectarias de los partidos de Weimar hicieron posible que un Hitler que en noviembre parecía amortizado alcanzase la cancillería sólo tres meses después. Veremos si los partidos del régimen de 1978 tienen la altura de miras necesaria para trazar un definitivo cordón sanitario en torno a Podemos, una fuerza totalitaria que representa una amenaza seria para nuestras libertades y bienestar. En Francia, los socialistas y centro-derecha dan tratamiento de apestado a un Frente Nacional cuyas credenciales son menos tóxicas que las de Podemos. ¿Se convertirá por fin el PSOE en un partido socialdemócrata europeo normal?

    El PSOE debería replegarse a la oposición y reconstruirse como partido nacional serio, constitucional, beligerante contra el delirio chavista y los secesionismos

    La pelota vuelve a estar en el tejado de los socialistas, como en diciembre. Pero, afortunadamente para España, el abanico de opciones reales no incluye esta vez el Frente Popular. El bloque Unidos Podemos-PSOE se queda a un abismo de veinte escaños de la mayoría, sólo salvable con una inverosímil megacoalición de “todos contra el PP”. Sánchez, o quien le sustituya, tendrá que elegir entre permitir un gobierno PP-Ciudadanos mediante la abstención o insistir en el bloqueo y abocar al país a unas terceras elecciones. No parece que tenga nada que ganar en este último escenario. El PSOE debería replegarse a la oposición y reconstruirse como partido nacional serio, constitucional, beligerante contra el delirio chavista y los secesionismos. El PSOE ha recibido una segunda oportunidad, como un enfermo de cáncer operado con relativo éxito. ¿Aprovechará su supervivencia para extirpar del todo el tumor? ¿O lo dejará crecer otra vez, mientras demoniza al cirujano de Pontevedra?

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    Teníamos tal sudor frío ante la perspectiva de un Monedero ministro del Interior que, hacia las once de la noche Rajoy nos parecía de pronto Adenauer

    Teníamos tal sudor frío ante la perspectiva de un Monedero ministro del Interior que, hacia las once de la noche –libación celebratoria mediante- Rajoy nos parecía de pronto Adenauer. Bastó que se asomara al balcón para que volviésemos a la adusta realidad: en su momento estelar, en la única victoria verdadera de su carrera (pues en 2011 el poder le cayó en las manos por su propio peso), no era capaz de dejar para la posteridad más que trivialidades sonrojantes (“lo teníamos muy difícil, pero hemos hecho un gran esfuerzo”). Que el alivio de ver alejarse -de momento- el espectro leninista no nos haga olvidar que Rajoy es el político mediocre que dilapidó una legislatura de mayoría absoluta sin abordar las reformas estructurales de liberalización económica y reducción del peso del sector público necesarias para un crecimiento duradero, que convalidó todas y cada una de las leyes ideológicas de Zapatero, que permitió el engorde de un peligroso desafío secesionista en Cataluña, que alentó el crecimiento de una ultraizquierda liberticida para así poder chantajearnos con el voto del miedo, que careció absolutamente de discurso (más allá de “los otros son peores”) y de voluntad de disputarle a la izquierda la superioridad moral y la hegemonía cultural.

    Ese Rajoy de vuelo gallináceo sale reforzadísimo del lance y gobernará sin duda: un Rivera vapuleado por los resultados ha perdido toda autoridad moral para exigir su cabeza. Sí, un gobierno Rajoy-Rivera es preferible con mucho a la pesadilla chavista. Pero España necesita más pronto que tarde una fuerza política seriamente comprometida con el libre mercado, la protección de la vida y la familia y la defensa de la unidad nacional. Me temo que la consolidación de Rajoy significa que el PP definitivamente no será esa fuerza. Rajoy tendrá manos libres para terminar de remodelar el PP a su gris imagen y semejanza, y para yugular las propuestas de democratización interna y retorno a los principios que defienden sectores como Red Floridablanca.

    Ciudadanos no tenía otra cosa que ofrecer que juventud, caras bonitas y la imagen de limpieza que garantiza automáticamente el hecho de no haber tocado poder aún

    La regeneración ideológica tampoco vendrá de Ciudadanos, que asegura ser “el centro” (lo cual implica que el PP socialdemócrata y abortista es “la derecha”) y que tiene por modelo de referencia una Dinamarca cuyo gasto público supera el 50% del PIB. Ciudadanos no ha querido ser una fuerza liberal-conservadora: ha perdido cualquier seña de identidad ideológica en un “viaje al centro de la nada” (según la brillante fórmula acuñada en su momento por el antiguo martillo de centristas y maricomplejines, inopinadamente reconvertido al centrismo). Al final, Ciudadanos no tenía otra cosa que ofrecer que juventud, caras bonitas y la imagen de limpieza que garantiza automáticamente el hecho de no haber tocado poder aún. Sus malos resultados en Cataluña indican que incluso están perdiendo su único capital político reconocible: la gallardía en la defensa de la idea de España frente al secesionismo.

    Sólo VOX apuesta por los principios liberal-conservadores, allá en el desierto. Mantiene encendida la llama. La eventual confluencia con elementos peperos –y/o de Red Floridablanca, FAES, la sociedad civil en general- definitivamente desengañados por la perpetuación del rajoyismo y la irregenerabilidad del PP podría permitir una fuerza con algunas posibilidades, que aspirara a jugar el papel de alternativa liberal-conservadora que los de Rivera han usurpado y desperdiciado. Pues Ciudadanos, víctima de su indefinición, está tocado, y le espera quizás la suerte de UPyD o el CDS.

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    Francisco J. Contreras Peláez (Sevilla, 1964) es catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla. Autor de los libros: Derechos sociales: teoría e ideología (1994), Defensa del Estado social (1996), La filosofía de la historia de Johann G. Herder (2004), Savigny y el historicismo jurídico (2004), Tribunal de la razón: El pensamiento jurídico de Kant (2004), Kant y la guerra (2007), Nueva izquierda y cristianismo (2011, con Diego Poole), Liberalismo, catolicismo y ley natural (2013) y La filosofía del Derecho en la historia (2014). Editor de siete libros colectivos; entre ellos, The Threads of Natural Law (2013), Debate sobre el concepto de familia (2013) y ¿Democracia sin religión? (2014, con Martin Kugler). Ha recibido los premios Legaz Lacambra (1999), Diego de Covarrubias (2013) y Hazte Oír (2014). Diputado de Vox por Sevilla en la XIV Legislatura.