¡Antes morir que perder la subvención!

    Una treintena de ONG convoca una manifestación contra Vox en Badajoz y acuden menos de diez personas. El mismo día un organismo público comunica que las Administraciones reparten 14.000 millones de euros en subvenciones. ¡Menuda auditoría hace falta en el tercer sector!

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    En ocasiones, sorprende la sincronía de los acontecimientos. El lunes 3, Víctor Sánchez del Real colocó en su Twitter una manifestación de la llamada sociedad civil en Badajoz contra la posible entrada de los concejales de Vox en el Ayuntamiento de la ciudad.

    Aparte de la sorpresa de que unas personas que alardean de demócratas se opongan al resultado de las elecciones y establezcan vetos, lo destacado de la manifestación es que hubo solo nueve personas en la Plaza de España de la capital pacense, cuyos vecinos superan los 150.000, tal como mostraba una de esas fotos que merecen premios. Como si el machismo ya estuviera haciendo redadas de personas humanas progresistas.

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    Foto del digital Extremadura7dias. Fíjese el lector en los pies que asoman detrás del más grueso de los manifestantes.
    Foto del digital Extremadura7dias. Fíjese el lector en los pies que asoman detrás del más grueso de los manifestantes.

    ¿Es que cada manifestante representaba a 3,7 asociaciones o es que vivimos en una burbuja de ONG?

    Otra noticia de ese mismo día fue la presentación del primer informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), un organismo público, sobre la revisión del gasto público y cuya conclusión consiste en que las Administraciones Públicas gastan anualmente más de 14.000 millones de euros en subvenciones públicas con una total falta de transparencia.

    Aquí está el vínculo entre esos 14.000 millones de euros en subvenciones y los miles de asociaciones subvencionadas cuyos presidentes, secretarios generales y vocales no aparecen en una manifestación.

    En Badajoz, 34 asociaciones y ONG convocaron una protesta contra la entrada de Vox en el Ayuntamiento. Sólo acudieron 9 personas

    Entre los convocantes de esa protesta en Badajoz estaban las asociaciones la Plataforma de Pensionistas de Badajoz, Salvemos el Guadiana, Fundación Triángulo, la Unión de Comunidades Islámicas, la Coordinadora Estudiantil, Salvar el Parque Ascensión y el Colectivo de Huertos Urbanos. Junto con varios centros de promoción de la mujer y asociaciones de vecinos, más la parroquia de la Asunción.

    El manifiesto que leyeron los nueve asistentes se titulaba ‘Contigo, no, Vox’. Y la razón de esa enemistad reside en que el partido que preside Santiago Abascal “pretende acabar con las leyes y derechos que defienden la igualdad, la tolerancia y el respeto a la pluralidad (…) e incluso con el marco constitucional autonómico y con la pertenencia a la construcción europea”.

    Ante semejante fracaso de la manifestación es admisible preguntarse si los miembros de esas tres decenas de asociaciones solo pretenden mantener el flujo de subvenciones que ha liberado a sus cabecillas de la molestia de trabajar.

    La oposición a Vox se debe a que desea eliminar el chorro de subvenciones que conceden las Administraciones a ONG fantasma. ¡Qué ilustrativo sería que Vox (o quien fuera) recopilase los datos de las subvenciones concedidas por el Ayuntamiento de Badajoz a esas asociaciones y ONG para ver a cuántos euros sale cada una… y cada manifestante!

    Se habla de la burbuja del ladrillo y de la burbuja del alquiler, pero nadie habla de la ‘burbuja de ONG’

    En Andalucía hay más de 2.200 asociaciones de carácter feminista, tres por municipio, que en esta región son casi 800. Todas ellas percibían siquiera una subvención concedida por la Junta.

    Como ya escribí hace unos días, una de las causas del odio a Amancio Ortega consiste en que realiza sus donaciones sin pagar informes ni consultorías a las ONG y asociaciones de la banda.

    Carmen Calvo pasará a la pequeña historia de España por su frase lapidaria de “el dinero público no es de nadie”. Obviamente se equivocaba. El dinero público debe gastarse de acuerdo con la ley y quien no lo haga se expone a ser sometido a un juicio y condenado a la cárcel. Pero en cuanto sale de las arcas públicas por voluntad de un político ya pasa a ser de alguien.

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    Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).