Esta semana, el periódico progresista que dirige el progresista Ignacio Escolar, ElDiario.es, acollonó a sus lectores progresistas con el siguiente titular apocalíptico:

“El 80% de España, en riesgo de convertirse en desierto este siglo por el cambio climático”

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Y luego, en los subtítulos, da la fuente de tan estremecedor pronostico:

“Un informe del Ministerio de Medio Ambiente advierte de que, a este ritmo, tres millones de hectáreas de las zonas húmedas pasarán a áridas al llegar a 2100”.

Una vez acollonado, el lector tiene que entrar en el texto general para encontrar más detalles sobre ese informe: se presentó en junio de 2016, y ya la prensa y la televisión, cada día más dependientes de la información (otros la llamamos propaganda) que le suministran las Administraciones, lo repicaron hasta ensordecer a sus audiencias. Entonces los titulares eran que el 75% del territorio español está en riesgo de desertificación. La novedad que aporta ElDiario es subir ese porcentaje, nueve meses más tarde, al 80%. ¡Esto es imparable! ¡Viene el fin del mundo, y yo sin haber ido al gimnasio!

El río Ebro a su paso por Zaragoza como lo anunciaba Greenpeace y como estaba en 2015
El río Ebro a su paso por Zaragoza como lo anunciaba Greenpeace y como estaba en 2015

Me pregunto si el redactor tenía que llenar su sección para que no se la supriman o si el Poder ha detectado que los españoles están abandonando la fe en el calentamiento global y hay que enviar a los profetas del apocalipsis climático para mantenerles en el redil de la corrección política.

El cambio climático, otro punto del programa progresista para crear un mundo más feliz y diverso que el Partido Popular ha asumido con la fe del converso, junto con el género, la multiculturalidad y la enseñanza comprensiva.

Más de 400 árboles para cada español

Como dentro de setenta años, casi todos los que leemos ACTUALL habremos fallecido y no podremos comprobar si los funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente tenían razón o sólo nos dieron un susto, vayamos a los hechos, que cada día son más subversivos para la clase dominante.

Y un hecho es que cada vez hay más árboles en España. Y no porque lo diga yo, sino porque se han contado, y encima varias veces.

España es el segundo país del mundo donde más bosques se formaban, sólo superado por China. Niños no tenemos, pero árboles, los que queramos: más de 400 por cada uno de nosotros

En 2009, la edicion digital de El País dio esta noticia: en España hay 17.804 millones de árboles y cada año esta masa crece en 284 millones Desde 1975, el arbolado ha aumentado un 130%. Los datos aparecieron en el informe Situación de los Bosques Españoles, elaborado por la Sociedad Española de Ciencias Forestales (SEFC) y presentado en el 5º Congreso Forestal Español (Ávila).

Además, añadía este informe, España es el segundo país del mundo donde más bosques se formaban, sólo superado por China. Niños no tenemos, pero árboles, los que queramos: más de 400 por cada uno de nosotros.

En diciembre de 2016, otro informe elaborado por la colaboración de personas tan diversas como los ingenieros de montes y los empresarios forestales aseguró que el 54% de la superficie española es bosque; y que éste crece a un ritmo de unas 180.000 hectáreas anuales.

No puede haber buenas noticias sobre el clima

Admito que como soy de letras puedo no comprender que un ecosistema puede ser exuberante en cuanto a la flora, la fauna y el agua, pero estar en riesgo de convertirse en un desierto dentro de cincuenta años. Si el hombre vacía los acuíferos y tala los árboles (como hiceron los soviéticos en el mar de Aral), es lógico. Aunque, si no lo hace, ¿cómo puede ser? Los salvamundos nos lo podrían explicar, ya que lo saben todo, empezando por el futuro.

En 2001, en Inglaterra se había descubierto que el crecimiento de las masas boscosas en las dos décadas anteriores había elevado el número de árboles hasta los 1.300 millones de unidades, más de los que había hacía 1.000 años, cuando se elaboró otro censo. Y lo mismo ocurre en China, Rusia, Canadá, Indonesia… Hay más de tres billones de árboles en la Tierra.

Busque estas noticias, amigo lector, en las hemerotecas de los periódicos de papel, a ver en cuántos se dieron. Que le quede claro: uno de los mandamientos del periodismo actual es que no existen buenas noticias sobre el medio ambiente o el clima. Luego los que hacemos ‘fakenews’ somos los demás…

Las ‘fakenews’ de Greenpeace: el Ebro seco

Las campañas de Greenpeace son una muestra depurada de ‘fakenews’. No me canso de recordar un informe de esta organización dedica a aterrorizar a las buenas gentes y a dar consejos que no se le han pedido, presentado en 2007 para concienciarnos del daño que el hombre, ese virus, está causando al Planeta.

A Greenpeace más de un centenar de premios Nobel le acusó de “crimen contra la humanidad” por oponerse al arroz dorado, alimento de pobres

Según el libro, presentado para acompañar un informe del IPPC de la ONU, y en el que colaboraron ilustres ‘pensadores’ que no se jubilan como sermoneadores, tales como Iñaki Gabilondo y Rosa Regás, el Ebro perdería en ocho años hasta un 80% de su caudal a su paso por Zaragoza si no se reducía la emisión de gases como el CO2. En 2015, ese Ebro en proceso de desaparición se desbordó en la capital aragonesa.

Ah, sí, a Greenpeace más de un centenar de premios Nobel le acusó de “crimen contra la humanidad” por oponerse al arroz dorado, alimento de pobres.

A más calor, más lluvia

El progre militante, envuelto en su pensamiento mágico como el bebé en su mantita, puede aceptar las contradicciones que se le suministran desde el Ministerio de la Verdad. Puede seguir empeñado en llamar terrorismo internacional al terrorismo yihadista o estar convencido de que el islam es una religion de paz o despertarse por las noches por una pesadilla en la que una tormenta de arena ha sepultado la catedral de Santiago de Compostela.

Pero gracias a Dios, gracias a la realidad (mientras escribo este artículo, estoy viendo nevar en Madrid) y gracias a Donald Trump, la gente cada vez se traga menos las trolas de los calentólogos. El número de osos polares no ha bajado, sino que ha aumentado; en cambio, el número de huracanes en el Atlántico, que, después del Katrina (2005), se nos dijo que subiría, ha bajado.

¿Y por qué crecen los bosques? Por el abandono de las tierras de labor y pastoreo, los planes de repoblacion forestal (en España el primero se redactó en 1939) y, quizás (admito mi duda; no soy progre), por el calentamiento global. Más calor supone mayor evaporación de agua y, por tanto, más lluvias, que fertilizan la tierra. Durante el Óptimo Climático Medieval, en que la temperatura subió ligeramente, los bosques en toda Europa avanzaron; el clima más cálido también nos trajo a los vikingos y la peste negra, pero es que no puedes tenerlo todo….

Por favor, señoras y señores verdes: dejen de salvar el planeta y dejen de mentirnos.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).