El alcalde de Cádiz, José María González, 'Kichi' / EFE
El alcalde de Cádiz, José María González, 'Kichi' / EFE

Lo primero, la debida felicitación, que lo valiente no quita lo cortés. Y no por una «cagada» precisamente, sino por un «pelotaso» que dirían en el argot carnavalero gaditano… Felizmente, después de años de convivencia, Jose María González, Kichi, alcalde podemita de Cádiz y su compañera y correligionaria Teresa Rodríguez, coordinadora de Podemos en Andalucía, han anunciado que tendrán un bebé para finales de febrero.

Noticia buenísima. Y más sabiendo del tremendo envejecimiento que sufre la provincia gaditana. Aunque para combatirlo se deban aplicar aún más al trabajo progenitor, pues solo con uno no se rompe ese mal del déficit poblacional.

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Pero aquí viene la primera ‘cagada’ del Kichi, de las que hoy quiero evidenciar: su paternidad. El alcalde gaditanensis y su señoría la diputada autonómica, son unos acérrimos defensores del aborto a destajo, para todas. Y todos -según «el género» adoptado por la abortante en cuestión-.

No quiero ni pensar lo que habría sido del pobre niño si la decisión de seguir con el embarazo de Teresa y según lo que indica su pensamiento pro-muerte, hubiera sido otra… a causa de lo que quiera que sea. Quizás, por ejemplo, debido a una alteración del calendario electoral… ¿Lo hubieran «integrado» en su familia? ¿O lo habrían desechado como se hace con cualquier niño abortado, previo descuartizamiento intra-uterino, o expulsión expasmódica al exterior, dejándolo morir…?

«En fin, todo sea por la foto de campaña en las andaluzas de Teresa bien preñada. O por la foto de Kichi en las municipales con el niño en brazos en los mítines»

Pues eso es lo que defienden, para otros, claro, no para su niñito, los ahora felices padres. Ni más ni menos. Reflexionen, queridos papás. «Padres» y «papás», términos ‘machistas’ que engloban colectivamente al padre y a la madre juntos.

En fin, todo sea por la foto de campaña en las andaluzas de Teresa bien preñada. O por la foto de Kichi en las municipales con el niño en brazos en los mítines, pasándoselo a la mamá para que lo amamante (¡qué acto tan machista y patriarcal!). Incluso todo sea para el aumento de las filas del ejército revolucionario en la tacita de plata…

Y de eso os quería hablar también. De ejército y de bombas. Y de fragatas, particularmente las que se habían encargado a Navantia de San Fernando, junto a Cádiz, con destino a Arabia Saudí, y que hace poco han estado en peligro debido a la inoperancia del gobierno socialista. Pues bien, esta es la segunda ‘cagada’ del Kichi: la incongruencia de su «pacifismo».

Hablaba de la «inmoralidad» de la venta de armas a Arabia Saudí, condición necesaria para el contrato de las corbetas en Navantia. Y lo hacía con una frase célebre ya en el léxico-Kichi: «Que nadie nos obligue a decidir entre defender el pan o la paz». Ea, ahí queda eso. Pacifismo bolivariano enlatado y listo para servir en los «güichis»(1) de la Caleta(2).

¿Pero es que el primer edil gaditano ya no recuerda que envió a un grupo de mamporreros a agredir a un equipo de HazteOir, compuesto en su mayoría por mujeres, el tres de mayo de este año, hace solo unos meses, y que el asunto está en proceso en el Juzgado número dos de la ciudad? ¿Tiene vergüenza de hablar de paz? ¿Esa es la moralidad y el pacifismo de nuestro alcalde?

Pacifismo de cartón-piedra. Moralina de matoncillo de barrio. Más figurante que las pelis que ruedan en el Campo del Sur(3).

Pero donde se hace caquita de verdad, literalmente, es en la tercera ‘cagada’ del Kichi: defecarse en el mismo Dios. Como oyen, y ustedes me perdonarán. Y lo escribió públicamente, retuiteando como fiel esposo el comentario de su amada y embarazadísima pareja Teresa: “Han detenido a Willy Toledo por “cagarse en dios” y yo ¡me “cago en dios”! porque han detenido a Willy Toledo. La libertad de expresión es sagrada”. Ahí queda eso.

Pero fue tal la cagadita que tuvo que rectificar debido a las protestas del mundo cofrade y sobre todo de mi amigo el P. Jesús García Cornejo, arcipreste de Cádiz interior, que le mandó directamente un mensaje:

«En mi nombre y de mis compañeros sacerdotes te pido respeto hacia esa inmensa mayoría de gaditanos creyentes. Sea de una u otra forma, no es de recibo publicar en una red social las palabras que tanto Teresa como tú habéis escrito. Si así entendéis la libertad de expresión, difícilmente se puede construir nada. Espero sepáis rectificar esta ofensa gratuita a tantos gaditanos y a la comunidad eclesial de esta ciudad».

Creo que merecía la pena poner aquí el mensaje de este cura, humilde pero valiente, que hizo rectificar a todo un jeque del neocomunismo populista. Un dictadorzuelo bastante torpe, que va haciéndoselo por las esquinas, y que Cádiz no se merece en absoluto.

Como quiera que estrena paternidad, le daremos un margen de confianza, pero no dejaremos de contar ni uno solo de sus «regalitos». Sobre todo para saber dónde poder pisar sin mancharse…

 

(1) Término usado en San Fernando para denominar a las tabernas de vinos. Viene de tiempos de la Guerra de la Independencia en que las tropas inglesas vivían en La Isla y se les servían whiskie, güichi.

(2) Famosa playa del interior de Cádiz, flanqueada por castillos, llena de barquitas, y donde recalaban los navíos fenicios hace tres mil años, en la ciudad más antigua de Europa.

(3) Especie de malecón a espaldas de la catedral gaditana, que inspira los versos escritos por Antonio Burgos para la famosa habanera de Carlos Cano (escúchenla, si quieren pasar un rato espléndido), «La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz es La Habana con más salero», y que también ha sido escenario de alguna película recreando el malecón de La Habana. Cádiz y La Habana, siempre hermanadas, por esa «autopista» de navíos, de ida y vuelta, durante siglos.

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