Cambio Climático/ No fue Macron, el primero fue Zapatero

    La primicia de las memeces pronunciadas por un político no la tienen ni Barack Obama ni quien le está sustituyendo en el podio, Emmanuel Macron, sino José Luis Rodríguez Zapatero. El socialista español fue el primero en unir en una misma frase el cambio climático y el terrorismo. ¡Los españoles, en cabeza!

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    El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
    El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

    Algunos agoreros nos temíamos que Emmanuel Macron iba a ser como José Luis Rodríguez Zapatero y no un nuevo Napoleón (sin tropas, el Gran Arquitecto nos libre), como aseguraba el periódico único en que se ha convertido la prensa de papel y la televisión.

    Y qué pronto nos ha dado Macron la razón. En la cumbre del G-20 declaró:

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    “No podemos pretender estar luchando contra el terrorismo de una manera efectiva sin una acción resuelta contra el cambio climático, o tendremos que explicarle a la gente que vive en Chad, Níger y otros lugares que el cambio climático no es un problema”.

    Al terrorismo islámico no se le puede llamar ni islámico, ni yihadista, ni mahometano, pero se puede buscar sus causas en el avance del desierto o el agotamiento de los pozos en el Sahel, aunque la realidad demuestra que cada vez hay más árboles en la Tierra.

    «Será la edad o será el calor, pero ¡cómo echo menos a los rojos de antes de Gorbachov! La izquierda, asesina y aterradora, pero más seria»

    Yo no recuerdo que se hablase del calentamiento global en los años en que ETA asesinaba a varias docenas de personas… Se le echaba la culpa a Baldomero Espartero, a Cánovas del Castillo y hasta a las fábricas montadas por el franquismo, pero no a que hiciese más calor y nevase menos.

    Sin embargo, los españoles tenemos que reclamar el primer premio en el campeonato de estupideces políticamente correctas. Zapatero se adelantó a Macron en más de diez años. En 2006, dijo:

    “El cambio climático ha provocado ya más víctimas que el terrorismo internacional y su potencial de destrucción es también muy superior.”

    ¿A quién pertenece la Tierra?

    Admito que Macron ha ido más lejos y ya ha establecido una relación de causalidad entre el calentamiento global y el terrorismo, pero lo tiene muy difícil para superar la frase inmortal de Zapatero:

    “La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”.

    (Quizás el propietario de la tierra sea el viento, pero el de mi chalé soy yo, que para eso le he rodeado con un muro, pensará él.)

    Por cierto, ¿no pretendía el Sistema convencernos de que los terroristas de confesión innombrable eran europeos de pura cepa? Entonces, ¿a qué viene sacar a Chad, o a Níger? Me lo expliquen, por favor.

    Será la edad o será el calor, pero ¡cómo echo menos a los rojos de antes de Gorbachov! La izquierda, asesina y aterradora, pero más seria, aseguraba impertérrita que los genocidios en la URSS y Camboya, las guerras en Afganistán y Nicaragua, las hambrunas en Etiopía y China, las bombas que estallaban en España, Italia o Argentina, merecían la pena porque eran los huevos que había que romper para cocinar la tortilla revolucionaria.

    «España sigue siendo un ejemplo para el nuevo liderazgo europeo. Mariano Rajoy ha dado a la alemana Angela Merkel el modelo del gobernante que sobrevive no haciendo nada»

    Entonces, se justificaba la muerte (ajena, claro) por la solidaridad, la igualdad, la propiedad colectiva de los medios de producción, la paz mundial y todos los timos que conocemos desde la revolución francesa.

    Ahora, agotadas las utopías, los progresistas, esa degradación de la izquierda, al igual que el centro es la decadencia de la derecha, recurre al calentamiento globalpara amparar su ansia de dominio y de idiotización colectiva.

    El deseo de las oligarquías europeas de desaparecer se manifiesta no sólo en su esterilidad voluntaria, sino, también, en actitudes como las de estar dispuestos a acarrear a millones de asiáticos y africanos al continente y preferir la extinción del ser humano en favor de las abejas y las flores.

    Hollande, Merkey y Rajoy
    François Hollande, Angela Merkel y Mariano Rajoy / EFE

    Rajoy sucede a Zapatero

    Para quien quiera ponerse alegre en estas “entrañables fechas”, le sugiero que piense en que la racha de la innovación y la primicia no se ha roto con la retirada de Zapatero.

    España sigue siendo un ejemplo para el nuevo liderazgo europeo. Mariano Rajoy ha dado a la alemana Angela Merkel el modelo del gobernante que sobrevive no haciendo nada, en especial si hacer algo implica enfrentarse al Imperio Progre en asuntos tan broncos hoy como la inmigración, la natalidad, la memoria histórica, el género o la fiscalidad opresiva.

    Permíteme, amigo lector, que concluya con el mismo con el que comencé, es decir, con Zapatero: hemos entrado en la Champions League. ¡Y que se chinchen Trump, Putin y Xi Jinping, esos mindundis!

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    Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).