Agustina de Aragón y el general Prim/Actuall.

Cristóbal Colón era catalán, Miguel de Cervantes era catalán, Santa Teresa de Jesús era catalana, Hernán Cortés era catalán, el emperador Carlos V se retiró a un monasterio no de Extremadura sino a uno de Cataluña… Estas estupideces nos harían reír como los que sostienen que son descendientes de Cleopatra o han sido abducidos por extraterrestres; por desgracia, detrás de ellas hay millones de euros financiando a quienes las elaboran (en este caso el Institut Nova Història, mantenido por la Generalitat) para que engendren mentira y odio contra lo español.

De esta vanidad y este ensimismamiento que conducen a inventar una historia contra los documentos y los hechos también dio pruebas el músico Pau Casals, que dijo en la ONU ni más ni menos que lo siguiente: “Cataluña es hoy una región de España, pero ¿qué fue Cataluña? Cataluña ha sido la nación más grande del mundo. Yo os contaré el porqué. Cataluña tuvo el primer Parlamento, mucho antes que Inglaterra. Cataluña tuvo las primeras Naciones Unidas: en el siglo XI todas las autoridades de Cataluña se reunieron en una ciudad de Francia -entonces Cataluña- para hablar de paz, en el siglo XI”.

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Hace unos días, Ada Colau, que es alcaldesa de Barcelona gracias a los votos de los concejales socialistas, riñó a los militares que encontró en el puesto del Ejército en el Salón de la Enseñanza de Barcelona, porque no le gustaba su presencia. La misma alcaldesa ha dedicado una plaza a uno de sus héroes, un anarquista que fue ejecutado por matar a un policía en el atraco a un banco.

Macià, del ejército al separatismo

Los catalanes, como el resto de los españoles, han participado en el ejército español y las gestas militares, tanto las que acabaron con victorias como las que terminaron con derrotas: contra los musulmanes, de conquista de Italia y de las Indias, la de Independencia, las carlistas…

Entre los caudillos militares catalanes más famosos sobresalen los siguientes:

Luis de Requesens (1528-1576). Uno de los militares de confianza de Felipe II, junto al duque de Alba y el marino Álvaro de Bazán. Combatió en Flandes, las Alpujarras, Italia y Lepanto, y fue gobernador de Flandes y de Milán.

El organizador de la expedición que descubrió la bahía de San Francisco era otro militar catalán: el leridano Gaspar de Portolà

Gaspar de Portolà (1716-1786). Natural de Os de Balaguer (Lérida) tiene una vida de película por tierras americanas, donde sirvió para el rey Carlos III, después de haber participado en campañas en  Italia y en Portugal.

Portolà organizó una expedición con la intención de establecer colonias en la Alta California. Durante esta expedición, fue descubierta la bahía de San Francisco. Después organió otra expedición, marítima y terrestre, en la que iba el mallorquín fray Junípero Serra, evangelizador de California. Treinta y seis días después la expedición llegó a Monterrey el 24 de mayo de 1770.

Tras su estancia en California, Gaspar de Portolà fue nombrado gobernador de Puebla, en México, y ya de regreso a España sirvió en el regimiento de dragones de Numancia. Finalmente, fue nombrado teniente del rey de la plaza y castillos de la ciudad de Lérida.

Agustina de Aragón (1786-1857). Se llamaba Agustina Raimunda Maria Saragossa i Domènech y nació en Reus. Se casó con un cabo de artillería y se distinguió de tal manera en el sitio de Zaragoza que recibió un grado militar. Durante la guerra contra los invasores franceses recorrió España arengando a las tropas.

Agustina de Aragón / Wikimedia

Juan Prim y Prats (1814-1870). General, marqués de los Castillejos y conde de Reus, presidente del Gobierno de España: Fue diputado y participó en las guerras contra los marroquíes y los carlistas. Se sublevó contra Isabel II y trajo como nuevo rey a Amadeo de Saboya. Murió asesinado en un complot masónico.

Francesc Macià (1859-1933). El primer presidente de la Generalitat restaurada en la II República y santón del catalanismo fue antes oficial del Ejército español. Ingresó a los 15 años de edad en la Academia de Ingenieros de Guadalajara y se retiró con el grado de teniente coronel. Pasó del españolismo al separatismo más furibundo.

Domingo Batet Mestres (1872-1937). En la rebelión de Lluís Companys de octubre de 1934 se negó a ponerse a las órdenes de éste y tomó militarmente el Palacio de la Generalitat. Fue fusilado en la guerra civil por los nacionales al no unirse al alzamiento.

Andrés Saliquet Zumeta (1877-1959). Participó en el alzamiento del 18 de julio de 1936, apresando al jefe militar de Valladolid. Votó a favor de nombrar a Francisco Franco generalísimo y jefe del Estado.

El Tercio de Nuestra Señora de Montserrat

Junto a las personalidades, también hay que citar al pueblo llano. Durante la guerra de África (1859-1860) casi 500 catalanes formaron un batallón de voluntarios, que estuvo a las órdenes de Prim. La industria textil de Barcelona les suministró su uniforme, que constaba del “gorro del país”, la barretina, y en su salida del puerto de Barcelona les bendijo el abad de Montserrat. Para superar las murallas de la alcazaba de Tetuán formaron un castell. También combatieron en la batalla de Wad-Ras. De los 466 que se alistaron, regresaron 237.

Tercios vascongados y voluntario catalán en la Guerra de África, 1860.
Tercios vascongados y voluntario catalán en la Guerra de África, 1860.

Igualmente, miles de catalanes participaron en las guerras contra los insurgentes cubanos. La industria catalana tenía grandes intereses en la isla caribeña, entonces provincia española.

En tres días Millán Astray reclutó a 200 catalanes en Barcelona para las primeras unidades de la Legión

Cuando el teniente coronel José Millán Astray recibió el permiso para formar el Tercio de Extranjeros (la Legión), como unidad de choque para la guerra de Marruecos, uno de los cuatro centros de reclutamiento autorizados se abrió en Barcelona. En sólo tres días se alistaron unos 200 catalanes, con los que Millán Astray y su segundo, el comandante Francisco Franco, formaron la base de la Legión.

José Millán Astray

En la guerra civil de 1936-1939, los carlistas catalanes, que huyeron de su región a la zona sublevada, se agruparon en el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat, constituido en diciembre de 1936 con más de 800. Los tercios de requetés eran unidades equivalentes a batallones, como mínimo.

El tercio de Montserrat participó en las batallas de Belchite y del Ebro y recibió la Laureada de San Fernando. La lengua habitual entre los soldados y los oficiales era el catalán. Desfiló ante Franco en el Desfile de la Victoria celebrado en Madrid en 1939. Entre sus veteranos, sobresale Martín de Riquer, mutilado de guerra, catedrático, académico y profesor del infante Juan Carlos.

Entre 1957 y 1958 se libró con los marroquíes recién independizados una guerra por el control de este pequeño territorio frente a las Canarias, que fue ocultada por el franquismo. Participaron en ella la Legión, la recién formada Brigada de Paracaidistas y otras unidades. Entre los soldados de recluta forzosa hubo cientos de catalanes. El único monumento en un espacio civil a los caídos en esa pequeña guerra se halla en la localidad leridana de Almacellas; lo promovió la Associació Catalana de Veterans de Sidi Ifni, que tiene 500 socios.

Por último, Barcelona es una de las provincias españolas que más reclutas aporta a las Fuerzas Armadas, desde hace 20 años de alistamiento voluntario.

Como se ve, la aportación de los catalanes a la historia militar española es tan importante como a la industria o la política.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).