Las banderas de España y Cataluña ondean en el Parlamento autonómico catalán.

Leí esta frase: “A los independentistas no les importaría que hubiera muertos en las calles”. Y me puse a escribirte. Soy catalán y quiero seguir siendo español. ¿Me puedes ayudar? Soy catalán y español y no quiero muertos en las calles.  Ni en la imaginación de nadie.

Hemos llegado hasta aquí por la pasividad de las instituciones, del Gobierno, de todos los partidos que han gobernado España desde 1977, consentidores, traidores a los españoles de Cataluña, a los que han abandonado, dejándolos en manos de los etnicistas, mirando para otro lado cada vez que estos cometían una tropelía.

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Los Gobiernos del PSOE y del PP han sido con los etnicistas en Cataluña (Pujol, CiU, Maragall, tripartitos, PSC) como aquellos Gobiernos europeos previos a la segunda guerra mundial, que miraron para otro lado mientras Hitler y Stalin devoraban Polonia.

Hemos llegado aquí también por nuestra propia pasividad, la pasividad de los ciudadanos holgazanes que esperan que el Gobierno lo haga todo… con tal de que a mi no me den la lata. Somos nosotros, tú y yo, los que hemos convertido a España en una nación holgazana, dormida.

Y si no hacemos nada, los secesionistas ganan… y España termina despiezada.

Cataluña no es una colonia española. No es una tierra extraña que haya sido conquistada por las armas. Cataluña es mi manera de ser español.

“Conociendo Cataluña como la conozco, su política y las sucias prácticas de los secesionistas, sé que sueñan con su segunda semana trágica. Con muertos o sin muertos, pero con violencia”

Nací en Barcelona. Me eduqué en un colegio en el que sólo se hablaba catalán. Eso fue en los años 60 (sí, en pleno franquismo, cuando los secesionistas dicen que estaba prohibido hablar catalán). Nunca tuve ningún problema para hablar catalán, nadie me lo prohibió jamás antes de 1975.

Y compraba las revistas, los periódicos, la música y los libros en catalán que me daba la gana. En cambio, desde que en Cataluña apareció Jordi Pujol, el problema es hablar español. Cataluña es la España en que nací… y de la que ahora me quieren echar.

Mis mayores trabajaron y conocieron días felices y tristes en Cataluña y están enterrados aquí y aun después de muertos son españoles enterrados en tierra española.

Y te aseguro que nadie me va a quitar a mis muertos.

Te confieso que estos días lo estoy pasando muy mal. Y como yo, cientos de miles de españoles catalanes que queremos ser lo que siempre hemos sido: españoles.

Cartel independentista catalán copiado de la estética nazional-socialista alemana de los años 30 del siglo XX.
Cartel independentista catalán copiado de la estética nazional-socialista alemana de los años 30 del siglo XX.

Un amigo que vive en una localidad donde abunda ese etnicismo de Ku Kux Klan que antes llamaban nacionalismo y ahora secesionismo, me ha enviado un artículo de Victoria Prego titulado “Los independentistas buscan víctimas en las calles”.

Dice esto: “A los independentistas no les importaría que hubiera muertos en las calles”. Decir que al leerlo sentí un nudo en la garganta sería decir poco. Y leyéndolo empecé a ponerle cara a la inquietud, al dolor que tantos están viviendo.

Porque lo que está pasando tiene el rostro de mi amigo, que no puede decir ni un uno por ciento de lo que piensa en público porque se siente cada vez más amenazado. Y como mi amigo, tantos y tantos españoles que nacieron y viven en Cataluña.

Escribe Victoria Prego que “les sería muy conveniente que hubiera víctimas y tampoco les importaría que hubiera algún muerto, o varios, porque en ese caso ya tendrían una fecha grabada con sangre en el imaginario independentista: la segunda Semana Trágica de Barcelona”.

Un vehículo de la Guardia Civil, vandalizado por secesionistas catalanes la madrugada del 21 de septiembre de 2017. /EFE
Un vehículo de la Guardia Civil, vandalizado por secesionistas catalanes la madrugada del 21 de septiembre de 2017. /EFE

No le falta razón. Conociendo Cataluña como la conozco, su política y las sucias prácticas de los secesionistas, sé que tiene razón. Sé que sueñan con su segunda semana trágica. Con muertos o sin muertos, pero con violencia. Cuanta mayor, mejor.

Son los descendientes directos de los terroristas de Terra Lliure y otros grupos criminales los que sueñan que todo aquello vuelve a suceder.

“Si no lo paramos, el virus de la destrucción se extenderá a toda España”

Creo honestamente que si no paramos esto cuanto antes, si dejamos que siga su tortuoso curso, estallará la violencia. Probablemente no como en la Semana Trágica, o como en el 31. Pero sé que volverá la violencia a las calles. ¡Están deseándolo! ¡Están buscándolo!

Ya hay grupos dentro de los partidos secesionistas, o alrededor de ellos, que se están preparando para la hora de la violencia.

Y el mal no terminará ahí, al otro lado del Ebro. En absoluto. Si no lo detenemos ya, de inmediato, la destrucción del orden y la legalidad se va a propagar como los virus más peligrosos, como las enfermedades más contagiosas.

“Creo que tú y yo, los ciudadanos de a pie, los Juan Nadie, podemos hacer muchas cosas. Y también creo que cada uno sabe lo que tiene que hacer”

Los políticos secesionistas catalanes hablan ya de la anexión de Valencia, de Aragón y de Baleares y los herederos de ETA se frotan las manos en el País Vasco. Y los gallegos son los siguientes de la lista. Si no lo paramos, el virus de la destrucción se extenderá a toda España.

Ha llegado la hora de la nación. Como tantas veces en el pasado.

Ha llegado la hora de levantarse. Aunque sea algo tan poco épico como levantarse del sofá.

Si entre todos logramos detener este proceso de involución, la situación de España puede dar un vuelvo formidable. Porque derrotar por goleada al secesionismo en Cataluña tendría un efecto rebote en todas las regiones donde los nacionalistas están por la labor de convertirse en secesionistas.

ETA intentó destruirnos con el terror y no lo ha conseguido. Ahora otros intentan destruirnos disfrazados de pacíficos demócratas y tampoco lo conseguirán.

Estamos ante una de las principales batallas de nuestra historia y si nos ponemos de inmediato todos manos a la obra, podemos ganarla y salir de esta tremenda crisis muy reforzados.

“Por culpa de tanta pasividad, hoy nos ha estallado todo entre las manos. Esto se tiene que terminar. Ha llegado la hora de no dejar pasar ni una”

Creo que tú y yo, los ciudadanos de a pie, los Juan Nadie, podemos hacer muchas cosas. Y también creo que cada uno sabe lo que tiene que hacer. Hay muchas iniciativas en marcha. Y todos sentimos estos días la necesidad de hacer y decir algo. ¿Por qué no hacerlo y decirlo ahora?

¿Hasta cuándo piensas conformarte con ser esa mierda que llaman “mayoría silenciosa”?

Estoy absolutamente convencido de que es posible detener esta carrera hacia el precipicio, hacia el suicidio colectivo de nuestra nación.

En otras ocasiones los españoles hemos superado circunstancias tanto o más críticas que esta. ¿Por qué nosotros vamos a ser menos que nuestros mayores? ¡Pongamos manos a la obra! Hay una frase del científico Stephen Hawking que me parece muy acertada y oportuna: “Incluso la gente que dice que no puede hacer nada para cambiar su destino, mira antes de cruzar la calle”.

Muchas veces hemos callado, hemos consentido. Y por culpa de tanta pasividad, hoy nos ha estallado todo entre las manos. Esto se tiene que terminar. Ha llegado la hora de no dejar pasar ni una.

Ha llegado la hora de acabar con los secesionistas de todos los partidos. La hora de reforzar España y posibilitar que todos los españoles podamos vivir unidos, en paz. ¿A qué estás esperando?

* Miguel Vidal es subdirector de HazteOir.org.

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/