Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría contrincantes por la presidencia del Partido Popular.
Pablo Casado y Soraya Saénz de Santamaría contrincantes por la presidencia del Partido Popular.

Hace unas semanas pronostiqué que finalmente se produciría una integración de la candidatura de Pablo Casado con la de Soraya Saénz de Santamaría (cuando todavía esta no había sido la más votada en la primera vuelta), salvo sorpresas impensables de última hora, parece que me equivoqué ya que el buen resultado inicial de Casado parece haberle animado a seguir hasta el final. En todo caso estamos ante una situación sin precedentes y hoy me puedo equivocar en mis apreciaciones tal y como ocurrió la vez anterior. Ello, sin embargo, no me va a privar de manifestar mi opinión desde mi absoluto respeto personal a los dos contendientes.

Mi primera preocupación es que creo se ha desaprovechado una oportunidad difícil pero real de iniciar un auténtico proceso de renovación/refundación del PP y un planteamiento, aún de mínimos, en los retos más urgentes para la sociedad española comenzando por la división de la misma iniciada desde ámbitos gubernamentales que requiere de una contundente respuesta de recuperación del espíritu de la transición: concordia y reconciliación mirando al futuro de la sociedad española. Una visión política del gobierno de Sánchez basada en la voracidad recaudatoria que va a limitar nuestra competitividad, aunque es cierto que hay que introducir criterios de justicia social que corrijan la precariedad, rotación, temporalidad y bajos salarios de muchos puestos de trabajo, especialmente de jóvenes y de primeros empleos. Las gravísimas cuestiones “territoriales” que amenazan nuestro futuro como país: más allá de la política buenista del “dialogo sanador” del actual gobierno (que olvida que dos no hablan si uno no quiere). Ante ello qué propone cada uno de los candidatos. ¿Y para las cuestiones catalana y vasca? Por descontado, que proyecto antropológico y medidas concretas, reales, se van a facilitar a los futuros electores…

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

En las listas de ambos candidatos -Soraya con amplia responsabilidad de gobierno en lo bueno y en lo malo, Pablo sentado en la mesa del sanedrín de Mariano Rajoy en el partido- se encuentran personas aparentemente dispares con el tiquet que se les podría atribuir a sus cabezas de cartel: ¿Maroto y Levi piensan lo mismo que su candidato en asuntos esenciales? ¿Javier Arenas piensa lo mismo en tales aspectos con su candidata?

“Si ambos candidatos lo son de la unidad ‘ex post’ (lo que evidenciaría la inexistencia de grandes diferencias o su subordinación al ejercicio del poder) ¿por qué no acuerdan antes lo que pretenden hacer por nuestro país?”

Me parece muy legítimo que cada candidato quiera llegar hasta el final y, en situaciones normales, hasta lo aplaudiría. Pero no se sé si somos suficientemente conscientes de que España se encuentra hoy en una encrucijada llevada por el gobierno más débil de nuestra democracia a la divisora memoria histórica, al incremento del gasto y de los impuestos, a la eutanasia, al laicismo, a la restricción de la libertad educativa de los padres, al dialogo como pócima salvadora y sanadora de los nacionalismos-independentismos…

Dicho con otras palabras, creo que el horno no está para bollos. Y puedo volver a equivocarme, pero si ambos candidatos lo son de la unidad ex post (lo que evidenciaría la inexistencia de grandes diferencias o su subordinación al ejercicio del poder) ¿por qué no acuerdan antes lo que pretenden hacer por nuestro país? Parece, aquí está tal vez mi nuevo error, que los resultados van a ser muy ajustados lo que significa que algunos se pueden considerar vencedores y otros derrotados: el tono de la campaña augura esta interpretación. Por ello, considero que el domingo 22 -si antes nadie lo remedia- se deberá iniciar el auténtico congreso: el de restañar heridas y curar afrentas salvo que se quiera partir el PP que, aun desgastado, es una opción política imprescindible en nuestra estabilidad y alternancia política que reclaman y precisan muchos españoles.

¿Era el momento de hacer unas primarias como se han hecho? Ojalá tras el 22 haya grandeza, generosidad y capacidad de acuerdo en los temas mencionados, este será el auténtico congreso del PP.

Comentarios

Comentarios

Compartir
José Eugenio Azpiroz ha sido diputado nacional del PP por Guipúzcoa (1993-2015); portavoz y presidente de la comisión de Trabajo y Seguridad Social; portavoz en Juntas Generales de Guipúzcoa (1987-1996). Presidente del PP del País Vasco y de Guipúzcoa. En la actualidad sigue ejerciendo de abogado (desde 1979), es doctor en Derecho y profesor de Filosofía del Derecho en el Instituto de Estudios Bursátiles adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.