Cruda realidad / La (perdonable) injerencia de Obama

    Obama y la Hillary-progresía se rasgaron las vestiduras por la injerencia de la trama rusa en la elección de Trump, y ahora el expresidente activa la trama americana a favor de Macron y en contra de Le Pen. ¿Qué les parece?

    0
    De izquierda a derecha: B. Obama; E. Macron; D. J. Trump; y V. Putin
    De izquierda a derecha: B. Obama; E. Macron; D. J. Trump; y V. Putin

    Si Obama fuera francés, votaría a Macron. Obama anima a los ciudadanos franceses a votar a Macron. Y esperó a que faltara tres días para las elecciones para decirlo y que su consejo tenga mayor impacto.

    Obama, en su día y siendo presidente de la primera potencia mundial, dijo que, de ser alemán, votaría a Angela Merkel.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

    Suscríbete ahora
    • Todos los candidatos (salvo, con dudas, Mélenchon) de la primera vuelta animan a votar a Macron.
    • Todos los líderes de la Unión Europea que se han pronunciado lo han hecho, con entusiasmo, por Macron.
    • Todos nuestros partidos, los españoles, votarían a Macron.
    • Los seis grandes grupos mediáticos de Francia urgen a votar a Macron.
    • Las derechas quieren que salga Macron y las izquierdas desean que gane Macron.
    • Las organizaciones judías coinciden con las musulmanas en esto: pedir el voto para Macron.
    • La banca desea un Macron presidente, como las grandes empresas;
    • la masonería francesa se da la mano con Arabia Saudí para solicitar el voto a Macron.

    Pero Putin tuvo unas palabras amables hacia Donald Trump y todavía se habla de injerencia y se investiga la ‘trama rusa’, sin que parezca importar que el magnate haya inaugurado su presidencia con un par de buenas coces en el morro de Moscú: nada de levantar las sanciones (si acaso, se estudia ampliarlas) y bombardeo por lo fino al aliado de Rusia en Oriente Medio, Siria.

    En Estados Unidos muchos se indignaban con sinceridad de la ‘injerencia’ rusa, aun cuando solo fuera de influencia, y admito que yo no lograba salir de mi asombro ante semejante falta de vergüenza o de consciencia de la propia situación.

    Dudo que haya habido en décadas una sola elección en la que Washinton no haya buscado influir de una u otra manera

    Dudo que haya habido en décadas una sola elección en la que Washington no haya buscado influir de una u otra manera, por no hablar de los casos en que ha derrocado por las buenas a los líderes que no le gustaban -desde Mosaddeq en Irán hasta Yanukovich en Ucrania- o de las ‘revoluciones de colores’ que ha organizado en medio mundo.

    Pero, más que cinismo, en el caso de los americanos habría que hablar de una ingenuidad perversa, el convencimiento sincero de que ellos pueden intervenir en cualquier país y que nadie puede decir ni mú sobre el suyo.

    Ahora mismo abundan los cabilderos y opinadores que presionan para que la Administración ponga en su sitio al húngaro Viktor Orbán, que quiere pararle los pies a George Soros en su propio país. ¿Qué se habrá creído ese tío? ¿Independiente?

    Pero aún más grave que la injerencia concreta de Obama es la unanimidad del apoyo a uno de los dos únicos candidatos, como si de algún modo solo hubiera una opinión ‘decente’ o Le Pen fuera una candidata ilegítima.

    ¿Soy yo la única en escandalizarse de que la opinión popular favorable a Le Pen no tenga un solo aliado de peso?

    ¿No notan nada raro aquí? ¿En serio soy yo la única en escandalizarse de que la opinión popular favorable a Le Pen, que en ningún caso es numéricamente despreciable aunque pierda por bastante, no tenga un solo aliado de peso?

    Mi opinión es que obrar con tanto descaro, mostrar tan a las claras que el poder no está tan compartimentado como querrían hacernos creer, sino que es en muchos aspectos un bloque único de intereses con distintas ramas -política, cultural, mediática, financiera, etcétera-, va a ser la perdición del establishment.

    Se están dejando llevar por la impaciencia, y eso hace que cada vez sean más los que han visto al hombrecillo detrás del telón, moviendo los hilos.

    Ya nadie va a poder creerles nunca más cuando nos repitan que vivimos en una democracia con diversidad de opciones.

    Comentarios

    Comentarios