Portada de 'Las aventuras de Tintín. El cetro de Ottokar'.
Portada de 'Las aventuras de Tintín. El cetro de Ottokar'.

La imagino nacida de madrugada, bien regada de gin-tonics, hija del cachondeíto hispano con unas gotas de indignación, pero hoy, ahora mismo mientras escribo, es tema tendencia mundial en la red social Twitter.

Es Tabarnia, que es la Sildavia, (del “Cetro de Ottokar” de Tintín) del procès, la Narnia del troleo fino, la Ruritania mítica del ‘dret a decidir’.

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Si nos ponemos puristas, los tabarniegos establecen límites muy precisos a Tabarnia, formada por las comarcas de Selva ‘Española’, Maresme, Vallés Oriental, Vallés Occidental, Bages ‘Español’, Anoia ‘Española’, Barcelonés, Alt Penedés, Garraf, Baix Penedés, Alt Camp, Tarragomés y Baix Camp; es decir, la franja costera formada por las provincias de Barcelona y Tarragona.

Ese área es mayoritariamente antiindependentista, y postula que, si Cataluña quiere separarse de España porque España ‘le roba’, Tabarnia quiere separarse de Cataluña y seguir siendo parte del Estado

Es, naturalmente, una broma, pero con las intenciones de un miura. Resulta que ese área es mayoritariamente antiindependentista, ha votado mayoritariamente a Ciudadanos en las pasadas elecciones y postula que, si Cataluña quiere separarse de España porque España ‘le roba’, Tabarnia -palabra formada con sílabas de Tarragona y Barcelona- quiere separarse de Cataluña y seguir siendo parte del Estado.

Porque resulta que Barcelona, para conseguir un diputado, necesita 46.141 votos, mientras que a Lérida le bastan 20.036; si los barceloneses estuvieran proporcionalmente representados, deberían tener veinte diputados más y los ‘indepes’ serían minoría.

Y resulta también que, haciendo eco a una queja incesantemente repetida por los secesionistas con respecto al Estado, Barcelona paga a la Generalitat un 32% más de lo que recibe.

Barcelona paga el 89% de los impuestos que se recaudan el Cataluña. La Generalitat solo invierte en Barcelona 115 euros por habitante, mientras que en el resto de Cataluña invierte 179 euros por habitante.

Sí, es una broma, Tabarnia no existe ni tiene muchas trazas de llegar a existir jamás, pero los procesistas están más que nerviosos con este nuevo territorio de la imaginación. Porque supone una reducción al absurdo de todos los argumentos para defender la independencia de Cataluña.

Mapa de Tabarnia.
Mapa de Tabarnia.

¿”Queremos votar”? ¿”Las sociedades pueden organizarse como deseen mayoritariamente”? De acuerdo, pero si Cataluña, entonces también Tabarnia. ¿Cataluña da más a España de lo que recibe a cambio? También Tabarnia da más a Cataluña de lo que recibe a cambio.

No hay ‘meme’ catalanista que no estén reproduciendo los tabarniegos. ¿Se acuerdan de los testimonios de charnegos (ahora ‘colonos’) agradecidos, que votan independencia porque en su pueblo no tenían dónde caerse muertos y Cataluña les dio una oportunidad?

Pues los tabarniegos les han cogido el aire en una serie de tuits tan ‘fake’ como con mucha probabilidad lo sean los otros, de este tipo colgado/inventado por @elbotifler: “Sóc lleidatà. Visc a Barcelona des dels anys 60. Em considero català però vull un millor futur per als meus fills i nets. Per això vull Tabàrnia”. Traducción: “Soy leridano. Vivo en Barcelona desde los años 60. Me considero catalán, pero quiero un futuro mejor para mis hijos y nietos. Por eso quiero Tabarnia”.

Siempre he sentido debilidad por los reinos inventados, por los territorios de ficción, y Tabarnia, pese a sus estrictos límites sobre el mapa del mundo, no puede ser más ficticio.

Lo es, sobre todo, porque como aquella mítica República Catalana donde siempre habrá helado de postre y en la que la corrupción quedará mágicamente desterrada por obra y gracia de la misma clase política que concentra la mayoría de los casos de corrupción en España, todas las bendiciones se achacan a esta comunidad autónoma de fantasía.

Tabarnia existe para desdramatizar un movimiento que se ha movido entre el melodrama y la lírica decimonónica y desmontar con humor y sus mismos argumentos el discurso independentista

En Tabarnia se rotulará en el idioma en que a cada cual le dé la gana, a nadie se le mirará por encima del hombro por su origen, los poderos públicos no cobrarán el 3% a las empresas adjudicatarias, etcétera.

Tabarnia existe, en fin, para desdramatizar un movimiento que se ha movido entre el melodrama y la lírica decimonónica y desmontar con humor y sus mismos argumentos el discurso independentista.

Como dice en Twitter @CastigadorY, “Tranquilos independentistas, lo de Tabarnia es una broma, o no… ¿quién sabe? Lo que no entiendo es por qué os pone nerviosos que se hable de independencia o referéndum, si esos son vuestros términos favoritos; esto va de democracia no de independencia, ¿recordáis esa expresión?”

Siendo así, desde aquí queremos desear a la Comunidad Autónoma de Tabarnia una existencia divertida, próspera, carnavalera… Y breve.

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