Donde gana la izquierda, pierden los españoles, y su bolsillo

    Amarga victoria de Sánchez y dulce derrota de Casado. El PSOE no podrá gobernar en algunos de los bastiones donde ha ganado. Pero en los que lo va lograr, salen perdiendo los ciudadanos y su dinero. Tendrán menos libertad y menos prosperidad.

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    Pedro Sánchez valora los resultados de las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo de 2019. /EFE
    Pedro Sánchez valora los resultados de las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo de 2019. /EFE

    El resultado de las elecciones autonómicas y locales desmiente el tópico de que al votante medio sólo le interesa el dinero. Porque dinero es precisamente lo que va a perder con la llegada de la izquierda confiscatoria y voraz en aquellas autonomias y ayuntamientos donde gobernará el PSOE.

    El miedo a la derechona, esgrimido por Pedro Sánchez y los medios progres, oculta el verdadero peligro para España: la amenaza para la unidad, la ingeniería social, el atropello de los derechos y libertades más elementales y, finalmente, el empobrecimiento. Si el bolsillo es lo que más le preocupa al votante, por encima de los planteamientos ideológicos, el resultado en algunas autonomías y ayuntamientos tiene algo de masoquista.

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    Porque empobrecimiento es lo que nos espera, con el giro a la izquierda, incoado en las elecciones generales, y confirmado (a medias) el 26-M.

    Excepto en algunos bastiones emblemáticos, como el ayuntamiento de Madrid que ha recuperado la derecha, o la Comunidad en la que gracias a la suma de PP, Ciudadanos y Vox no podrá gobernar el socialista Gabilondo.

    El partido de Abascal no ha dividido, más bien ha sumado: se ha convertido en una fuerza decisiva para los gobiernos que retiene la derecha

    Se abre paréntesis. El resultado del 26-M, tras un escrutinio de infarto, desmonta el tópico de que la aparición de Vox ha servido para dividir a la derecha y favorecer a los socialistas. El partido de Abascal no ha dividido, más bien ha sumado. Y la formación se ha convertido en una fuerza decisiva para los gobiernos que retiene la derecha. Se confirma que era, por tanto, un partido de “extrema necesidad”. Se cierra paréntesis.

    Siempre que viene el PSOE regresamos al feudalismo. ¿Qué dirían ustedes de un sistema en el que el amo se queda casi con la mitad de las ganancias del trabajador? Te deslomas durante toda la vida y no te puedes considerar enteramente libre. Porque el amo lo domina casi todo, incluida tu vida privada.

    Dirían que es un régimen feudal, el que estás uncido al yugo del dueño de vidas y haciendas.

    Con el PSOE, el Estado se convierte en un señor feudal que controla vidas y haciendas por el expeditivo sistema de quedarse con buena parte de tu dinero, vía impuestos

    Pues no. No estamos hablando del siglo XI sino de la España de 2019. Con el PSOE, el Estado se convierte en un señor feudal elevado al cubo, que controla vidas y haciendas (sobre todo haciendas), por el expeditivo sistema de quedarse con buena parte de tu dinero, vía impuestos. Tus ahorros en peligro; tu esfuerzo productivo echado a perder.

    La izquierda, es lo que tiene. Gasta de demagogia barata con la ética social y la defensa de la clase trabajadora, va de perroflauta anticapitalista, pero en cuanto cata el poder, se quita el disfraz de Robin Hood y lo que queda es el señor feudal de Nottingham. Impuestos y más impuestos. Esto es, menos libertad y menos prosperidad.

    Pasó con Zapatero y vuelve a pasar con Sánchez, que prepara una de las mayores subidas fiscales de la historia. Lo más grave es que la contrapartida que recibe el ciudadano por la sangre económica que dona al Estado no son unos mejores servicios públicos precisamente. Ese dinero sirve para hacer ingeniería social, y para enriquecer a la nueva casta, comprar voluntades y perpetuarse en el poder. El del cortijo socialista de Andalucía, es un caso de libro. Y todo indica que seguirán el mismo camino las comunidades y consistorios que gobiernan desde ahora.

    Al expolio de las clases medias anunciado por Sánchez, vía Hacienda, hay que sumar, los sablazos en las autonomías y ayuntamientos controlados por la izquierda, aunque afortunadamente serán menos de los que se esperaban, ya que no los socialistas no podrán gobernar en todos.

    La suma de cargas abusivas como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el de Actividades Económicas (IAE), el de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) y el de plusvalías- que aportan  el 42% de los ingresos de los ayuntamientos- son como una llave de judo para el ciudadano o para quien quiera emprender un negocio.

    La sensación de que te cobran hasta por respirar llega a extremos de latrocinio con el impuesto de sucesiones y donaciones. Latrocinio porque implica doble tributación, dado que el patrimonio afectado ya ha abonado sus correspondientes impuestos. Y, porque  implica birlarles a los herederos lo que le supuso ganar en vida al titular de los bienes, con esfuerzo y sacrificio. Lo cual, además de robo, supone una falta de respeto.

    Es una triste ironía que el PSOE haya explotado el miedo del trifachito, cuando PP -y especialmente Vox- tienen un programa de notables recortes fiscales

    Es una triste ironía que el PSOE haya explotado el miedo del trifachito, cuando PP –y especialmente Vox– tienen un programa de notables recortes fiscales y reducción del gasto público que se traduce en más prosperidad. Y ahí está el caso de Andalucía, cuya economía comienza a reactivarse al soportar menos impuestos que en la etapa socialista.

    Lo que debería dar miedo no es un partido que defiende las libertades más elementales como la familia, la vida y el derecho a la educación, y que apuesta por dejar el dinero en el bolsillo del ciudadano y no en el del señor feudal. Lo que debería dar miedo son los socialistas que tienen la manía endémica, no sólo de no respetar la libertad, sino de “gastarse el dinero de los otros” como decía Margaret Thatcher.

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    Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.