Godos, romanos, arrianos, católicos… Hubo un tiempo en que en mi pueblo convivieron el agua y el aceite. Fue cuando el imperio romano organizó su gran hermano.

Al igual que el nuestro, quiero decir, el de Paolo Vasile y el señor Musolino, su direttore  generale, el gran hermano de los romanos estuvo basado en la basura, aunque entonces aparentaba mucho porque la transmitían en latín.

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Hubo en aquellos días romance, sexo, violencia y todo tipo de poco virtuosos comportamientos. Los ancianos se hacían con las adolescentes, o con los adolescentes, para repudiarlos al rato, y las familias mataban a sus hijas, o en el mejor de los casos las cedían a sus enemigos para que las violaran a cambio de alejar sus tropas de Roma.

Pocas diferencias, como puedes apreciar, con nuestro gran hermano, en el que también gozamos del espectáculo de las familias que envían a sus hijas para que se prostituyan, o algo así, y la anciana chillona adopta y repudia jovenes a velocidad del civis romanus.

Nadie recuerda que doña Gala y Ataúlfo fueron los fundadores del reino godo de España y establecieron su capital en Barcelona

In illo tempore, los catalanes tuvimos incluso a nuestra propia anciana encargada del burdel, tan chillona como la actual, de nombre Sigerico, que no Mercedes. Este Sigerico asesinó al rey en vigor, Ataúlfo, y a sus seis hijos, y se dedicó a humillar en público a la viuda, doña Gala Placidia, la muy noble y constatinopolitana hija y hermana de emperadores y ella misma Augusta, a la que trató como esclava y prisionera de guerra.

Los catalanes que vinieron luego le pusieron el nombre de la desdichada e interesantísima Gala Placidia a una plaza notable de la ciudad de Barcelona, pero eso es todo lo que queda de su memoria. Y a nadie se le ocurriría hoy, en el gran hermano del secesionismo, recordar que doña Gala y Ataúlfo fueron nada menos que los fundadores del reino godo de España y encima tuvieron la osadía de establecer su capital en Barcelona.

  • Perdone pero eso es mentira, vosté no te ni puta idea de la nostra història. Los catalanes nunca hemos sido capital de un Estado llamado España, que a més a més no existe.

A mi me gusta especialmente el fragmento de Olimpiodoro de Tebas en el que recuerda los fastos de la boda de Ataúlfo, el fundador del reino godo de España, con Gala Placidia, la emperatriz romana y cristiana…

  • ¿Cristiana? Ja ho deia jo! Espanyolista y cristiana!

Olimpiodoro de Tebas, que fue embajador romano ante los hunos y el historiador que describió con maestría las barbaridades que cometieron los godos en su avance por España…

  • Molt curts es van quedar!

Olimpiodoro escribió:

“Placidia fue conducida a una estancia nupcial adornada a la moda romana y con ornamentos imperiales. Ataúlfo sentado al lado de ella con un manto y otros vestidos de tipo romano. Entre los otros dones nupciales, Ataúlfo presentó cincuenta jovenes vestidos de seda, algunos llevaban en la mano dos grandes fuentes, una llena de oro, la otra de piedras preciosas. Eran el fruto del saqueo de los godos de Roma después de la conquista de la ciudad.”

Reinó la feliz pareja no por mucho tiempo, antes de ser devorada por los guionistas, pero gracias a ellos y a unos cuantos episodios más nació el reino visigodo de Hispania, que terminó trasladando su capital a Toledo.

Desde entonces para acá, y salvo el capítulo de don Marcelino Menéndez Pelayo, diría que hemos ido retrocediendo

Godos arrianos e hispanorromanos católicos (los llamados “cristianos ortodoxos”) convivieron dentro de lo que cabe mientras el país consolidaba sus fronteras y reforzaba su unidad, hasta que el gran Recaredo, en 587, se convierte y el reino adopta una única fe católica romana. Todo listo para la aparición del obispo Isidoro, el gran santo cartagenero de Sevilla, de sus no menos santos hermanos y de una larga, riquísima tradición católica y española, y perdón por el pleonasmo.

Desde entonces para acá, y salvo el capítulo en el que apareció don Marcelino Menéndez Pelayo, diría que hemos ido retrocediendo. Pero seguro que habrá quien no esté de acuerdo, así que no entro en detalles para no suscitar tan vana discusión.

Hace algunos capítulos empecé a buscar la oficina, servicio, ventanilla, negociado, dependencia o similar donde pudiera hacer acto de devolución de mi condición de catalán. Pero todos mis esfuerzos fracasaron y así, hoy puedo dar gracias a Dios por no haber cometido semejante sandez.

Porque hete aquí que he venido en descubrir que a los bárbaros de nuestro capítulo de gran hermano les fastidia mucho más que me proclame catalán… y siga considerándoles bárbaros.

Así que escolta ruc, ve a por el recado de escribir y para el próximo capítulo anota bien: Qui gemega ja ha rebut i no en diguis blat que no sigui al sac i ben lligat!

Apa adéu.

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Jamás pensé que uno pudiera ganarse la vida hablando de la vida de los otros, así que sigo creyendo que no soy un periodista. Dicen que éste, el segundo oficio más viejo del mundo (el que estás pensando es el tercero), se ha profesionalizado. Yo me dedico a intentar disimularlo. Este es mi blog http://mvidalsantos.tumblr.com/