Millennials
Jóvenes comparten ideas sobre nuevas tecnologías y cambio social, en la Cumbre Mundial de la Juventud de Naciones Unidas, celebrada en 2013 en Nueva York. (Fotografía: Rowan Farrell / ITU, bajo licencia Creative Commons)

Max Bloomstine guarda una visión positiva sobre la creciente diversidad en EEUU, cree que el sueño americano es algo alcanzable (pero no cree que tenga derecho a ello) y está más en el “nosotros” que en el “yo”.

És políticamente independiente pero de tendencia conservadora, asiste a la iglesia con regularidad, y ve a sus padres –que no son figuras del deporte ni celebridades– como modelos a seguir.

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En este momento, sin embargo, sus principales pensamientos son dos: a qué universidad asistir el próximo año (será la de Pittsburgh o la de Rochester) y ocuparse en un trabajo de verano.

“Soy un buen empresario en lo relacionado con la administración de juegos online”, señala.

Saluden a la Generación Z, aquellos que acaban de alcanzar la mayoría de edad. Es la juventud de América, cuyos miembros de mayor edad están en los primeros años de la  veintena. Así lo cuenta Salena Zito en un reportaje publicado en el New York Post

A veces se les conoce como la iGeneration, ya que literalmente crecieron con la tecnología y los medios de comunicación social entre manos; están preparados para transformar radicalmente el panorama cultural, económico y político en poco tiempo.

“A los de la Generación Z realmente les gusta y confían en sus padres, que han sido transparentes con ellos”

Nacidos entre 1996 y 2010, son muy similares a sus padres de la Gen X, esa pequeña y pragmática generación desarrollada entre el mayor baby boom y la generación del nuevo milenio.

“A los de la Generación Z realmente les gusta y confían en sus padres, que han sido transparentes con ellos, mucho más que en cualquier otra generación anterior”, afirma Jeff Brauer, profesor de Ciencias Políticas en el Keystone College del suburbio de Scranton (Pennsylvania) y autor de uno de los primeros estudios exhaustivos sobre la próxima generación.

Analizando la investigación de la Universidad Estatal de Wright en Ohio sobre 1.200 estudiantes de la Generación Z en 15 universidades de todo el país, Brauer también usó una encuesta de la CNN y los datos del censo para obtener sus conclusiones.

“No están tan impresionados con la fama -celebridades, atletas, políticos- como sus predecesores, ya que la fama en su vida se ha vuelto bastante fácil de obtener con los medios sociales y la realidad televisiva”, agrega Brauer.

La generación Z es diversa. Sólo un 55 por ciento son blancos y será la última generación de mayoría blanca en América. Y muestran la perspectiva más positiva hacia la creciente diversidad de la nación con respecto a cualquier generación anterior.

La Generación Z es un producto del 11-S, del terrorismo global, de los tiroteos escolares, las guerras perpetuas y la Gran Recesión

La Generación Z es un producto del 11-S, del terrorismo global, de los tiroteos escolares, las guerras perpetuas, la Gran Recesión, el alto desempleo y de los constantes recortes presupuestarios.

Atentado del 11S.

Debido a todo ello, son cautelosos, incluso temerosos, de un mundo y una economía inciertos. La seguridad y la protección les resultan muy importantes, al haber crecido en una sociedad tan inestable.

Desconfían de los “grandes” empresarios porque han visto a gente buena, que realizó todo correctamente, pero que acabó despedida de sus empleos y de sus carreras de larga duración. Son cautelosos con las finanzas, buscando siempre las mejores ofertas y el mejor valor.

“Cuando compro, lo que hago casi exclusivamente on line, comparo todo hasta obtener la mejor calidad al menor coste”, indica Bloomstine.

La Generación Z es también más religiosa que sus generaciones precedentes, sus tasa de asistencia a los servicios religiosos semanales duplica aproximadamente a la de la generación anterior, la generación X y la de los ‘baby boomers’.

Están interesados ​​en temas que les implican pero que también afectan a la comunidad en general -educación, empleo, seguridad y medio ambiente-.

Es conservadora en lo económico pero nada conservadora en lo referente a la familia o la vida. Muchos de ellos admiten el aborto y el matrimonio homosexual

“Políticamente, la llamada Generación Z es liberal-moderada respecto a los temas sociales, como el apoyo a la igualdad matrimonial y los derechos civiles, y moderada-conservadora en relación a los temas fiscales y de seguridad”, señala Brauer.

Es decir, conservadora en lo económico pero nada conservadora en lo referente a la familia o la vida. Ya que por derechos civiles muchos de ellos -no todos- entienden -entre otras cosas- el aborto, y por igualdad matrimonial entienden matrimonio homosexual. Es decir el equivalente al centro-derecha tibio de Europa.

“Aunque muchos no se vinculan a ninguno de los dos principales partidos y se inclinan por la independencia, las tendencias de esta generación encajan por lo general con los republicanos moderados”.

El Partido Republicano, si juega bien sus cartas, podría obtener perdurables avances con esta generación, incluso desde una edad temprana, algo por lo que ha luchado durante décadas.

Si hubiera podido votar el pasado noviembre, Bloomstine habría elegido sin lugar a dudas a Donald Trump como presidente.

(Sobre Trump) “Preferí su independencia de los partidos políticos y su voluntad de desafiarlos”

“No tenía edad suficiente para votar por él, pero estuve muy comprometido e informado durante las elecciones”, afirma Bloomstine. “Preferí su independencia de los partidos políticos y su voluntad de desafiarlos cuando sentía que no estaban sirviendo al pueblo estadounidense”.

Si Trump se presenta a la reelección en cuatro años, ¿Bloomstine votaría por él? “Mientras siga siendo él mismo, absolutamente.”

Donald Trump, presidente de EEUU/EFE

El año pasado fue la primera elección presidencial en la que votó la Generación Z, y según Brauer, “sin embargo, prácticamente nadie prestó atención a este grupo demográfico”.

De hecho, en casi todos los casos, sus miembros fueron simplemente agrupados con sus equivalentes significativamente diferentes, los de la generación del nuevo milenio, en el grupo de edad de 18 a 29 años.

“Fue falso y desafortunado, no mostró la verdadera imagen del electorado”, afirma Brauer. “Mirando los datos, no se produjo prácticamente ningún intento de separar estas dos generaciones muy diferentes de votantes”.

De 2012 a 2016, los candidatos demócratas perdieron el 5 por ciento de los votos de los jóvenes a nivel nacional (del 60 se pasó al 55 por ciento). En Florida, el margen de victoria de los demócratas entre los jóvenes cayó un 16 por ciento. Tanto en Ohio como en Pennsylvania, la caída fue de 19 puntos. En Wisconsin, de 20 puntos.

“Resulta improbable que estas significativas caídas se debieran simplemente a un cambio de la mentalidad liberal de la generación del nuevo milenio de unas elecciones a las siguientes”, declara Brauer.

“Es mucho más probable que las precipitadas caídas se deban a la generación más conservadora que representa la Generación Z, por primera vez, al expresar sus inclinaciones políticas, especialmente en los estados más duramente golpeados económicamente”.

Por lo tanto, posiblemente la Generación Z produjo un impacto importante, pero completamente ignorado, en esta elección histórica.

“Los electores de la Generación Z se sintieron atraídos por Trump debido probablemente a sus firmes posturas sobre la seguridad nacional y la recuperación económica, las principales preocupaciones de esa generación”, dijo Brauer.

“Esta generación es diferente y está a punto de ejercer un profundo impacto en el comercio, la política y las tendencias”, concluye Brauer. “Si los políticos y los líderes empresariales no le están prestando aún atención, mejor para ellos, porque están a punto de cambiar el mundo”.

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