Thierry Baudet, líder del Foro para la Democracia holandés.
Thierry Baudet, líder del Foro para la Democracia holandés.

Mis sentimientos respecto a los Países Bajos han sido siempre encontrados. Una suerte de mezcla simultánea de aversión y admiración. Aversión por lo importantes que resultaron en la difusión de la Leyenda Negra antiespañola, las masacres que cometieron durante sus aventuras coloniales, la destrucción de obras artísticas en un brote de histeria iconoclasta y su caída en el relativismo cultural de gran parte de su población.

Admiración por lo sofisticados que fueron a la hora de desarrollar su sector financiero, por sus bellos paisajes y por su riqueza material. Aún así, lo neerlandés, pese a sobrepasar en importancia a su ínfimo tamaño, es apenas una línea en la Historia de la Humanidad.

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Es bastante inusual escuchar algo del país de los canales en los medios de comunicación masivos. En verdad, salvo por los atentados, en los últimos años solo se ha hablado de Geert Wilders, su gratuita comparación con Trump y su afiliación a la palabra por antonomasia: ultraderecha. Nada nuevo. No obstante, me sorprendió mucho -y para bien- ver como un nuevo partido en la derecha, Foro por la Democracia, había sido el partido vencedor en las elecciones provinciales, superando en votos al Partido de la Libertad de Wilders ¿Por qué me sorprendió? Porque yo, que me he tomado la molestia de informarme sobre los nuevos partidos de derecha patriótica que han surgido en los últimos años, no tenía ni la menor idea de la existencia de ese partido. Y, para rematar mi sorpresa, había sido el partido ganador.

Pero, ¿De dónde sale Foro por la Democracia? En 2016, cuando el partido de Wilders empezaba a cobrar fuerzas, el historiador Thierry Bauret y compañía decidieron fundar un partido que no poseyera las imperfecciones del Partido de la Libertad del rubito. Aunque de acuerdo en lo económico, en lo migratorio y en lo que a Bruselas se refiere, Wilders no tiene intención de reformar la monarquía holandesa y en lo social es más bien progresista y relativista. Les une la confianza en la economía de mercado, el rechazo a la inmigración masiva islámica y el deseo de salir del euro para tener una moneda independiente fuerte. En lo social, se puede decir, que son casi la luz y el día.

Vayamos, pues, a lo concreto ¿qué propone programáticamente Foro por la Democracia? En lo económico se puede decir que son libertarios: cuanto menos Estado incordiando, mejor. Apuestan por un Tax Flat, una desregulación masiva, la salida del euro para retornar al patrón oro y la eliminación del confiscatorio impuesto de sucesiones.

En materia migratoria, evidentemente, apuestan por regular la migración islámica masiva y luchar de verdad contra el radicalismo yihadista.

La gente común que posee sentido común, valga la redundancia, está harta

Yéndonos a lo social, a diferencia de Wilders, defienden los valores conservadores –rechazan el aborto, la ideología de género, las subvenciones al Lobby LGTBI y demás letras- y el carácter excepcionalista que tiene Occidente y su cultura, sintetizadora de la filosofía helénica, el derecho romano y la religión cristiana. Una medida controvertidísima del partido es la reinstauración del servicio militar obligatorio como elemento de cohesión del grupo dentro de la patria. He decir que aún no tengo una opinión formada sobre la mili así que, aunque tiendo a ser contrario a su restablecimiento, me abstengo de opinar.

Amén de todas las maravillas anteriores –las cuales comparto y por eso ya entro en el grupo de los fachas para muchos compatriotas-, lo que más me ha atraído de este partido es su deseo de reformar la Monarquía Parlamentaria Holandesa. Esta, ingobernable por culpa de un sistema electoral proporcional llevado a sus últimas consecuencias, obliga a formar gobiernos de coalición antinatura. Es decir, que te encuentras al Partido Popular –supuestamente liberal, aunque le gusta subir impuestos, será algo usual en los partidos que se califiquen como Populares- gobernando con los totalitarios ecologistas y con los socialistas.

Las coaliciones de gobierno derivan en consenso político y, el consenso, es una farsa que utiliza a los ciudadanos para no contentar a nadie. Por ello, para acercar el gobierno a la gente, el partido liderado por Bauret propone que tanto el primer ministro como el alcalde sean elegidos directamente por el pueblo. Que haya un poder ejecutivo totalmente independiente del legislativo que tenga que lidiar con el parlamento para sacar leyes. Esto, a los que admiramos a Montesquieau y hemos leído el Federalista nos parece gloria bendita. Para culminar la reforma del sistema, también apuestan por hacer factible un sistema de referéndums análogo al suizo. En definitiva, acercar las instituciones a la gente. Pero no se preocupen, que este partido, según esos tertulianos que creen saber de todo pero en verdad no saben de nada, es autoritario y fascista…

La gente común que posee sentido común, valga la redundancia, está harta. Harta de que la insulten por sentirse orgullosa de pertenecer a su país. Harta, de que se la llame retrógrada por practicar la religión cristiana y los valores que ella conlleva. Harta, de que la llamen xenófoba por no comulgar con la inmigración masiva e ilegal. Harta, de que la llamen islamófoba por creer que las prácticas islamistas, empezando por la no separación entre lo religioso y lo político, es incompatible con la cultura occidental, hacedora de la libertad y la dignidad humana. Hartos, de que les llamen eurofóbos por defender lo netamente europeo frente a una UE que cada vez es más soviética que europea. Los Deplorables, como los llamaba la maléfica Hillary Clinton, han abierto los ojos y no están dispuestos a dejarse chantajear en la defensa de su patria, su cultura y su libertad.

Les recomiendo, antes de acabar, que echen un vistazo al discurso de Thierry Bauret tras la victoria del otro día. Me recordó mucho al discurso fúnebre de Pericles, haciendo referencias constantes a lo nuestro, lo occidental, bajo el lema que reza: El Búho de Atenea levanta el vuelo. Al fin, un político que recupera la épica que nos ha sido robada. Una arenga propia para la Guerra Cultural en la que vivimos…

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Estudiante de Historia, católico y liberal conservador. Escribe en defensa de los Derechos Naturales y el Gobierno Limitado.