El yihadismo y los musulmanes

    La única manera de que los países occidentales venzan al yihadismo pasa por rearmarnos moralmente y abandonar la idea de que Occidente se merece lo que le pasa.

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    Imagen de un vídeo publicado por Estado Islámico.

    Los recientes atentados islamistas en Bruselas han generado multitud de mensajes de crítica al Islam y a los musulmanes. Muchos se preguntan por qué los musulmanes no se manifiestan contra el terrorismo yihadista –a decir verdad, tampoco se han visto muchas manifestaciones en Europa contra esa lacra-, un fenómeno terrorista que sin duda tiene muchos partidarios entre los musulmanes. Algunos contestan que esto ocurre porque el yihadismo va contra los cristianos y no contra los seguidores de Mahoma. Nada más lejos.

    Yo soy católico y mi simpatía por el Islam es más bien escasa, por no decir nula. Distingo, eso sí, Islam de musulmanes. Hace unos días Asad Shah, un tendero musulmán de origen pakistaní, fue asesinado en Escocia por felicitar la Pascua a los cristianos.

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    En diciembre de 2014 terroristas talibanes asesinaban a 141 personas, entre ellas 132 ninos, en un ataque contra una escuela pública vinculada al Ejército pakistaní en Pesawar. El terrorismo talibán es muy frecuente en este país, y muchas de sus víctimas son musulmanes, pero en Europa mucha gente lo ignora.

    Tan importante como combatir al yihadismo con las armas es la labor de deslegitimación de su actividad terrorista

    Tan importante como combatir al yihadismo con las armas es la labor de deslegitimación de su actividad terrorista. Y ésta es una labor que también están haciendo muchos musulmanes, especialmente recordando lo que dice la Sura 5:32 del Corán: “Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra es como si matase a toda la humanidad. Y quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad.”

    Soy muy crítico con otras cosas que dice el Corán, pero si recordar esa Sura puede ayudar a combatir el yihadismo en el terreno de las ideas, al menos entre la poblacion musulmana, no veo qué problema hay en recurrir a ello. Al contrario. Es una forma de restarle apoyos entre aquellos que podrían acabar siendo sus adeptos. Mi forma favorita sería recordar el quinto mandamiento: “No matarás”. Pero estamos hablando de dirigir mensajes a musulmanes, no a cristianos.

     Lo que no tiene ningún sentido es combatir el yihadismo declarando enemigos a todos los musulmanes

    Lo que no tiene ningún sentido es combatir el yihadismo declarando enemigos a todos los musulmanes, sean buenos o malos. Me parece fenomenal y hasta necesario que se critique el multiculturalismo –yo lo hago a menudo, pues me parece una enorme estafa intelectual-, y creo que hay que plantear de una vez que las políticas de inmigración no pueden obviar la necesaria integración de los que llegan a una cultura que no es la suya. Lo contrario es arriesgarnos a que aparezcan ghettos en los que el islamismo capta adeptos con la misma facilidad con la que se pescan peces en un barril.

    El problema, en buena medida, es que Europa a nivel oficial ha renunciado a los principios en los que se fundó su cultura, concretamente a sus raíces cristianas. Lo que se encuentran quienes llegan a Europa es un continente instalado en una vaga idea de la tolerancia según la cual lo mismo da la cultura occidental cristiana que la cultura musulmana, o que ninguna cultura. Muchos progresistas europeos consideran que no tenemos nada que enseñar al mundo musulmán, que incluso somos peores que él y en el fondo, nos hemos ganado el odio y la saña con que nos ataca el yihadismo. ¿Cómo integrar a quienes llegan si los europeos, en gran medida, se avergüenzan de lo que son a pesar de vivir en el único entorno cultural, el occidental, en el que han florecido la democracia y el amparo de los derechos humanos?

    El gran problema de Europa frente al yihadismo no es la islamofobia, como predican algunos, sino la cristianofobia

    Yo creo que el gran problema de Europa frente al yihadismo no es la islamofobia, como predican algunos, sino la cristianofobia. La Europa relativista se odia a sí misma por sus raíces cristianas y cree que quienes comparten ese odio –los islamistas- sólo están equivocados en los medios –el terrorismo-, pero no en el mensaje, es decir, en el rechazo al Cristianismo. Por eso se ha creado una curiosa pinza entre la izquierda occidental y el islamismo, una pinza que, paradójicamente, deja expuestas a todas las víctimas del terrorismo yihadista, víctimas que son en su amplia mayoría musulmanes que residen en países de mayoría musulmana, por más que los atentados allí encuentren menos eco mediático en Europa que los perpetrados en Bruselas y París.

    Así pues, si desde aquí queremos vencer al yihadismo tendremos que rearmarnos moralmente y abandonar la idea de que Occidente se merece lo que le pasa, o de que lo ideal es una Europa vacía de planteamientos morales y donde la única máxima sea la tolerancia.

    Las bases en las que se basa nuestra democracia: la libertad religiosa y el derecho a la presunción de inocencia

    Volcar todos los esfuerzos en señalar a la generalidad de los musulmanes como sospechosos de terroristas podrá dar réditos políticos a ciertos populistas, pero sólo sirve para reforzar la tesis de que el vacío moral del Occidente relativista debe ser llenado con la injusta pretensión de hacer pagar a justos por pecadores. Una pretensión errónea y peligrosa, que ofende a cualquier cristiano y que traicionaría dos de las bases en las que se basa nuestra democracia: la libertad religiosa y el derecho a la presunción de inocencia.

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    Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.