Un empleado de los Rothschild, ¿presidente de Francia… otra vez?

    En Francia, los socialistas escogen a un representante del ala izquierda y un escándalo está a punto de liquidar al candidato del centro-derecha. El beneficiado, para enfrentarse a Marine Le Pen, puede ser el banquero Emmanuel Macron, empleado de la Banca Rothschild. ¡Los hay empeñados en alimentar la ‘conspiranoia’ de las masas!

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    (de izq. a drcha) François Fillon, Hamon, Macron, Marine Le Pen y Alain Juppé.
    (de izq. a drcha) François Fillon, Hamon, Macron, Marine Le Pen y Alain Juppé.

    En la campaña para la presidencia de Francia se está produciendo una serie de sorpresas, salidas no del debate público, sino de despachos cerrados, que recuerdan las operaciones para hundir a Donald Trump, como el vídeo con obscenidades conservado por alguien durante once años o una mujer que recordó haber sido sobada por él ¡a principios de los años 80!

    Hay una candidata, Marine Le Pen, que puede ganar pero que no debe ganar, aunque dirige el mayor partido de su país y las encuestas la colocan como la más votada en la primera vuelta, que se celebrará el 23 de abril.

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    La primera vuelta del sistema creado por Charles de Gaulle, ese general que sólo ganó guerras en política, permite a los franceses expresar cuál de los candidatos es su preferido y conocer la verdadera representación de las fuerzas política, incluidas las situadas fuera del mainstream (FN, trotskistas) y los caciques sin partido (Francois Bayrou). Hasta servía para elegir dentro de cada movimiento o partido a un candidato, como si fueran unas primarias, ya que se solían presentar dos o más del centro-derecha y del socialismo.

    Pero la irrupción del FN de Jean-Marie Le Pen en 1988, con un 14% de los votos (en 1981 no pudo presentarse por no reunir los avales exigidos y en 1974 no alcanzó los 200.000 votos), gracias al socialista François Mitterrand, ha desequilibrado este sistema. En 2002, Le Pen echó de la segunda vuelta al socialista Lionel Jospin y la izquierda concentro su voto en Jacques Chirac.

    El Poder ha preferido no esperar a los resultados de la primera vuelta, sino preparar ya un candidato votable por los seguidores de los principales partidos

    Después de unos años de estancamiento, el FN, dirigido desde 2011 por su hija Marine, aparece como una probable ganadora de la presidencia. Entonces, el Poder ha preferido no esperar a los resultados de la primera vuelta, sino preparar ya un candidato votable por los seguidores de los principales partidos.

    Las bases no quieren a Juppé ni a Valls

    La primera sorpresa surgió en los Republicanos: los dos candidatos más destacados por los medios de comunicación, el ex presidente Nicolás Sarkozy (imputado por financiación ilegal de su campaña presidencial de 2012 y responsable de los bombardeos en Libia) y el ex primer ministro Alain Juppé (condenado por corrupción a año y medio y convencido de que el islam forma parte de la república), fueron superados por Francois Fillon.

    Éste es para el Imperio Progre un escándalo: católico que va a misa, casado con su esposa desde hace décadas, padre de cinco hijos, con un programa de reducción del Estado, partidario de retirar las sanciones europeas a Rusia… La derecha levitó de entusiasmo con él: encima prometía prohibir los vientres de alquiler. Nada más contra la ‘ideología de género’, pero al menos eso.

    Reconozco que me reía al pensar que los socialistas tendrían que votar a quien es -según su marco mental- un habitante de la caverna para impedir a Le Pen la victoria. Pero algunos poderosos deben de haber pensado que los votantes progres que se taparon la nariz para introducir la papeleta del corrupto, masón y antiespañol Jacques Chirac podían abstenerse en el duelo entre Marine y François. Y han empezado a ocurrir cosas.

    El partido socialista está destrozado (apenas alcanza los 50.000 afiliados) después de un quinquenio de gobierno de Hollande, tanto que él es el primer presidente en ejercicio de la V República que renuncia a presentarse a la reelección. Los ‘mass-media’, los de las ‘fake news’, anunciaban un paseo para el primer ministro Manuel Valls, que tenía a su favor la mano dura contra la delincuencia, una reforma laboral y su militancia masónica; pero de nuevo los rebeldes votantes han deshecho los planes y los pronósticos.

    El socialismo eligió a Benoît Hamon, ex ministro de Valls, gracias a su discurso de izquierda-izquierda

    El elegido por las alicaídas bases ha sido Benoît Hamon, ex ministro de Valls, gracias a su discurso de izquierda-izquierda (califica a Hollande y Valls de “neoliberales” y promete una renta universal de 800 euros mensuales), que conduce al PSF a competir, no con Fillon o Le Pen, sino con Jean-Luc Mélenchon, candidato de una coalición de extrema izquierda.

    ¿Vía libre a Fillon para la segunda vuelta? ¿Enrocamiento de un sector de la izquierda en el voto utópico? ¿Riesgo de que el socialismo desencantado se abstenga en la segunda vuelta y Le Pen gane? Pues ya se ha puesto en marcha el camión de bomberos para apagar el fuego.

    Un escándalo hunde a Fillon

    Estos días ‘casualmente’ a Fillon le ha salido un escándalo que puede terminar con sus expectativas: nombró a su mujer y a dos de sus hijos asistentes parlamentarios suyos, de modo que Penelope cobró de fondos públicos durante 15 años alrededor de 900.000 euros y los muchachos otros 84.000.

    En cuanto ‘Le Canard Enchaine’ publicó a finales de enero las primeras revelaciones, Fillon respondió como cualquier feminista subvencionada: “¡Machismo”. La Policía ha registrado el despacho de Fillon en la Asamblea Nacional, lo que le llevó a éste a aumentar sus exabruptos verbales y denunciar un “golpe institucional de la izquierda” contra él. En su partido se pide que Fillon renuncie y le sustituya (adivina, adivinanza) Alain Juppé.

    ¿Y quién se está beneficiando de esta tormenta? Pues a otro ex ministro de Valls, que además fue asesor económico de Hollande: Emmanuel Macron. Un joven (39 años), apuesto, rico, ‘enarca’ (formado en esa escuela cuyos alumnos gobiernan Francia desde los años 50)…

    En su currículum destaca su pertenencia al mundo de las finanzas, en concreto a la Banca Rothschild, donde alcanzó la condición de socio en 2008. ¡Otro financiero! Como los ex primeros ministros David Cameron, Mario Monti y Lukas Papademos, los Mario Draghi y Luis de Guindos y tantos otros en la Unión Europea. Macron sabía que las bases socialistas no iban a apoyarle en su aventura política, de modo que en agosto dejó el Gobierno para acaudillar su movimiento ‘En Marche!’ (¡En Marcha!), que está recibiendo apoyos de mandamases del PSF.

    El banquero que mata a la malvada bruja

    En las encuestas que se están publicando estos días en Francia, Macron sube, supera a Fillon, pasa a la segunda vuelta y derrota a Le Pen por más del 60% de los votos, captando todo el ‘mainstream’. Este fin de semana presentará por fin su programa, porque una de las acusaciones que se le ha hecho es la de ser sólo una cara hermosa con la moderación como credo. Vemos que en muchos países europeos hay una versión de Ciudadanos.

    Como en una versión republicana del cuento de la Bella Durmiente, el príncipe (en este caso un banquero, pero no nos distraigamos) mata a la bruja Marine y rescata a la heroína Marianne, que es una ‘femen’.

    De ganar Macron, no sería la primera vez que un empleado de los Rothschild llega a la presidencia de Francia. Ya lo consiguió Georges Pompidou (1969-1974). ¡Los hay empeñados en dar pábulo a las teorías de los conspiranoicos!

    Pero esta película bien puede estrellarse en las taquillas o en las urnas. Mélenchon y Hamon clamando contra el empobrecimiento de la clase media, la casta, las finanzas y la corrupción, redoblarían el efecto del discurso de Marine Le Pen, al legitimarlo desde la izquierda. Y 2016 nos enseñó que los pueblos han perdido todo el respeto a los creadores de opinión y a los expertos.

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    Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).