España fisurada camino de la fractura

    Frente a "la verdad os hará libres", el cúmulo de mentiras desde los partidos políticos, gobernando o no, por acción o por omisión, y sus corolarios de corrupción y nepotismo ha dejado claro la falta de libertad.

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    La banda terrorista ha reunido a un grupo de 'observadores internacionales' para escenificar su fin. / EFE
    La banda terrorista ha reunido a un grupo de 'observadores internacionales' para escenificar su fin. / EFE

    La caída del telón de acero en 1989 dejó al descubierto el concepto de progreso y libertad del paraíso de gulags y checas que el Frente Popular pretendió implantar en España en 1936. Realidad sobre la que se ha corrido un tupido velo, haciendo que en la actualidad suframos, contumazmente, partidos marxistas, estalinistas, anarquistas; partidos fracasados y nada democráticos interna y externamente; partidos incapaces de generar otra cosa que no sea miseria, enfrentamiento y llegado el momento muerte; partidos que, junto con los independentistas, continúan siendo los enemigos de España actuales.

    La hemipléjica Ley de Memoria Histórica, de desmemoria de los muertos, nunca ha buscado dejar cerrado el capítulo histórico de los muertos de uno y de otro bando de la Guerra Civil. No se ha buscado cicatrizar sino reabrir heridas, envidias, rencores, odios… En definitiva, una imposición liberticida que trata de ocultar la verdad amputándola.

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    Para la memoria: algunas frases de Largo Caballero, que fue presidente del Gobierno (PSOE), cuya estatua y calles no han sido afectadas por la memoria hemipléjica:

    «Si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil…».

    «La democracia es solo el primer paso para la la consecución de la dictadura del proletariado«.

    «…la Democracia es incompatible con el socialismo …hay que ir a la revolución…».

    «La transformación del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas…».

    Sin verdad no hay libertad y sin justicia tampoco. Sin justicia no hay perdón y sin perdón no hay paz

    Sin verdad no hay libertad y sin justicia tampoco. Sin justicia no hay perdón y sin perdón no hay paz. (No lo pidieron los asesinos de Paracuellos, ni de las checas, ni de los paseillos y tampoco los terroristas de la ETA).

    Frente a «la verdad os hará libres», el cúmulo de mentiras desde los partidos políticos, gobernando o no, por acción o por omisión, y sus corolarios de corrupción y nepotismo ha dejado claro la falta de libertad.

    La democracia es palabra con la que se llena la boca de muchos como si de un pasaporte de autenticidad y libertad se tratara pero no basta con decirlo hay que ejercerla.

    Dado que los partidos políticos aplican a la selección de personal el sistema del dedo y no un sistema objetivo por preparación y méritos y dado que no aplican la democracia en sus estructuras internas, se entiende que no creen en ella como medio de elegir un Gobierno, quedan pues en entredicho. Se trata de un poder de empleo a lomo del ignorante ciudadano («es que la gente es tonta», decían Tip y Coll).

    Las invasiones del pensamiento y de la moral individual, a través de leyes torticeras, han dejado claro que se pretende imponer una verdad y en consecuencia «imponer una  libertad» (oxímoron); imposiciones que como tal son liberticidas.

    La televisión en los hogares impone una politiquería con unos debates entre «padres de la patria» que sonrojan y hacen preguntarnos: ¿si esos son los padres, de quiénes somos hijos?

    La televisión en los hogares impone una politiquería con unos debates entre «padres de la patria» que sonrojan y hacen preguntarnos: ¿si esos son los padres, de quiénes somos hijos?

    Cabe decir de las llamadas Autonomías históricas, que no pasaron de ser, dada su duración, autonomías momentáneas, como lo pudo ser antes el Cantón de Cartagena, y por tanto parte de la postverdad en las que vivimos.

    En 1978, los independentistas, actuales enemigos de España, que no adversarios, no estaban preparados ni en cantidad ni en sectarismo como lo están ahora gracias a la Administración. La Constitución de 1978 no paró sino que incrementó el terrorismo democrático independentista y la trampa autonomista se reforzó hasta convertirse en sedición secesionista.

    La acción y omisión ejercida desde los partidos ha sido peligrosamente desleal con España y sus ciudadanos, convirtiendo democracia en urnocracia.

    La irresponsabilidad de los partidos políticos gobernantes de España, donde el fin justifica los medios, ha llevado a negociar alianzas en su único beneficio pero sin llegar a acuerdos para sumar los dos tercios en beneficio de España.

    Las leyes no distinguen al individuo por su preparación, pero sí distinguen al individuo en función del lugar de residencia para dar más o menos valor a su voto

    Las leyes no distinguen al individuo por su preparación, pero sí distinguen al individuo en función del lugar de residencia para dar más o menos valor a su voto. No hay segundas vueltas electorales que permitan al ciudadano intervenir en las alianzas por esa falta de conciencia en los partidos políticos de los peligros para el conjunto de España y los españoles.

    Se han certificado oficialmente mentiras como verdades, en beneficio de la ambición, la soberbia, el rencor, el temor a quedar mal,…la cobardía. La verdad da miedo, cuando se abandona para emplear los juegos de palabras y verdades a medias, la mentira…, y  es que la verdad es exigente y compromete.

    Entonces, cuando la verdad da miedo, la libertad desaparece y los ciudadanos se convierten en siervos de organizaciones feudales contra las que nada pueden.  «El que se mueve no sale en la foto». ¿Quién le pone el cascabel al gato?

    Pasada de moda la lucha de clases, se buscan nichos de votos para todos los partidos, mediante la división de la sociedad en grupos de lucha pero sin aportar soluciones a los problemas de progreso. Ejemplos actuales:

    El nicho del feminismo y la asociada violencia de género, que busca el enfrentamiento pero no que considera la violencia (física y sicológica) entre personas del mismo sexo, ni la que se ejerce hacia los niños, ni los suicidios,…ni la de la mujer al hombre… La solución que ofrecen pasa por no ayudar y sí cambiar la vida por un estado de bienestar, un nihilismo easy hasta la  eutanasia… y el aborto. El trabajo de la mujer en el hogar y de la madre de familia es ninguneado.

    Imposición de las lenguas regionales sobre el idioma español/castellano, no como conservación cultural sino como medio de separación

    El nicho de la jubilación. Como solución: mochila austriaca y eutanasia vía limitación pruebas médicas y medicamentos, más impuestos y deuda pero en ningún caso reducir el gasto público adelgazando las Administraciones infectadas por los partidos políticos.

    El nicho del federalismo. Imposición de la insolidaridad, para desmembrar y hundir a España vía autonosuyas, gracias a no considerar un posible cambios de la ley electoral, ley de partidos, libertad de expresión y del Código Penal. Como ejemplo, a los declarados abiertamente enemigos de España se les dedican plazas y calles. («A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Que se metan España por el puto culo a ver si les explota dentro», Rubianes dixit)

    El nicho del laicismo. Imposición para atacar desde la enseñanza y la cultura las bases cristianas de la nación española («Arderéis como en el 36”). Decía De Gaulle: «La República es laica; Francia es cristiana»). Ser laico no significa ser anticristiano y favorable a otras religiones o filosofías.

    Nada se dice del apoyo social de las ONG cristianas, como Cáritas, o de la enseñanza, o de los hospitales,… que no salen de los impuestos.

    El Autonomismo. Imposición de las lenguas regionales sobre el idioma español/castellano, no como conservación cultural sino como medio de separación, desde la enseñanza, las Administraciones y las cadenas de radio y televisión y fuera incluso de las autonomías bilingües.

    Mientras los auténticos líderes nacionales buscan resultados a largo plazo y predican con el ejemplo aquí el liderazgo partidista es de: «Tente mientras cobro y qué hay de lo mío»

    La palabra España es sustituida por Estado Español, por los independentistas de Cataluña/Catalunya, Vascongadas/Euzkadi. Además en todo el territorio Lérida por Lleida, Gerona por Girona (Yirona pronuncian los locutores cursis, que dicen Londres y no London)…, no dicen Iruña y sí Pamplona, Bilbao y no Bilbo, no Ourense y si Orense… No dicen London ni Paguis. Se han olvidado que la Torre de Babel fue una maldición.

    Mientras los auténticos líderes nacionales buscan resultados a largo plazo, predican con el ejemplo y crean líderes y no seguidores, aquí y ahora el liderazgo partidista es de: «Tente mientras cobro y qué hay de lo mío, a ver si aguantamos otra legislatura».

    Esperábamos una profesionalidad basada en el conocimiento, la transparencia, el ejemplo, la responsabilidad y la honradez, para tomar decisiones responsables y acertadas, y solo hemos obtenido peleas de arrieros, de los representantes del pueblo.

    Esperábamos, partiendo del hambre de primeros del siglo XX y una vez lanzada la locomotora de la economía, un progreso mayor. Sin embargo, la deuda pública del españolito que viene al mundo, prácticamente inexistente antes del 1975, ha aumentado, gracias a la multiplicación de feudos y cortes que lastran los presupuestos.

    Esperábamos más paz y caminamos ya en una guerra civil. Guerra, que Clausewitz definía como enfrentamiento de voluntades, en la que la voluntad independentista reforzada durante 40 años es muy superior a la de los sucesivos gobiernos de España. Guerra en la que el terrorismo que se llama «democrático», apoyado, justificado o tolerado, se ha mantenido asesinando 36 años.

    La violencia ya se inició con amenazas, asesinatos, limpieza étnica vasca,… hasta llegar a colocar a terroristas en la política y a dejar un poso de miedo en la sociedad

    Una guerra en la que ya se han invadido los espacios morales personales, la enseñanza, la lengua, las subvenciones,… las Administraciones.

    Guerra civil entre las regiones (agua, nuclear,…conciertos) y entre los ciudadanos que se ha ido extendiendo por toda España.

    La violencia ya se inició con amenazas, asesinatos, limpieza étnica vasca,… hasta llegar a colocar a terroristas en la política y a dejar un poso de miedo en una sociedad que no se atreve a opinar.

    Una vez eliminados los Ejércitos de la lucha contraterrorista, el terrorismo solo lo combatieron las FCSE y algunos jueces y por eso se tardaron 13 años (45-58) en acabar con un maquis, experimentado, armado y apoyado desde dentro y fuera de España, y pasaron 60 años para que la ETA decida acabar después de recibir sucesivos balones de oxígenos negociadores.

    Se resucita la Guerra Civil de 1936 y se aplaude y se entierran los asesinatos de la ETA.

    Seguimos esperando una Democracia de verdad, una democracia sin complejos. Necesitamos una regeneración. ¿Vendrá de fuera esa democracia? ¿Por qué?

    El silencio, la tibieza, la murmuración, lo políticamente correcto de nada han servido, es necesario alcanzar una masa crítica que facilite el acceso. La sociedad muda está contra la dictadura, también contra la dictadura del rumor y la de lo políticamente correcto, pero… el que calla otorga.

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