Espías, diplomacia y la receta del Novichok

    A mediados de los noventa los servicios especiales de naciones occidentales se llevaron cierta documentación de sus programas para continuar las investigaciones, entre ellos Reino Unido y Estado Unidos. ¡Anda! Por lo tanto, también ellos tienen la receta.

    0
    Theresa May, el exespía ruso Litvinenko y Vladimir Putin.
    Theresa May, el exespía ruso Litvinenko y Vladimir Putin.

    Los espías son una profesión en peligro de extinción.
    Oscar Wilde.

    En 2006 el exespía ruso Alexander Litvinenko fue envenenado con polonio 210; murió 22 días después. En su momento se habló de “un acto de terrorismo nuclear en las calles de Londres” y casi después de 10 años de investigación Sir Robert Owen, el juez que presidió las averiguaciones, afirmó que existía una alta probabilidad de que el asesinato hubiera sido aprobado por Putin y Nikolai Patrushev, quien estaba al frente del servicio secreto ruso.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

    Suscríbete ahora

    Un tranquilo domingo de marzo 2018 en Salisbury, Reino Unido, el exespía Sergei Skripal fue encontrado en el banco de un centro comercial junto con su hija. Ambos fueron envenenados con un arma química: el agente neurotóxico “Novichok. A día de hoy se encuentran en estado crítico, pero estables.

    En el caso de Litvinenko tardaron 10 años en investigar y llegaron a conclusiones de alta probabilidad, ninguna certeza. Sin embargo, en el caso Skripal todo va deprisa… quizás demasiado. En menos de diez días el Gobierno Británico encabezado por Theresa May dio una respuesta contundente, acusando a Rusia y al malvado gobierno de Putin del envenenamiento.

    Y como si este fuera el guión de una primera temporada en Netflix, el Gobierno Británico dio un paso tras otro. Sólo un día después del hecho la mandataria amenazó a Rusia diciendo: «Si no hay una respuesta creíble, concluiremos que esta acción equivale al uso ilegal de la fuerza por el Estado ruso contra Reino Unido» y añadió que Londres estaba listo para adoptar «medidas mucho más amplias».

    Después de su triunfo electoral, Putin habló por primera vez sobre el caso Skripal donde afirmó que Rusia “no tiene estas sustancias” y aseguró que entregaron “todas sus armas químicas bajo el control de observadores internacionales”

    La Federación Rusa respondió por la vía diplomática, pidiendo pruebas. Un día después de la declaración de May ante el parlamento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia rechazó las acusaciones y la embajada rusa en Londres envió una nota al Ministerio de Relaciones Exteriores en la que solicitaba todos los datos de la investigación de los cuales disponía, acceder a los ciudadanos envenenados, así como tener una muestra de la sustancia sospechosa para que los expertos rusos pudieran analizarla en los laboratorios, según lo estipula la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas.

    El presidente de Rusia, Vladimir Putin
    El presidente de Rusia, Vladimir Putin / EFE

    Como era previsible, esta no era la respuesta creíble que deseaba recibir May. Y evidenció su ‘buena intención de colaborar’ sin entregar pruebas, ni muestras, ni dar a acceso a los afectados. Así que volvió a la carga y como primera medida dio un plazo de 7 días a 23 diplomáticos rusos para abandonar el país. Moscú no se quedó de brazos cruzados y ordenó la expulsión de la misma cantidad de diplomáticos, así como el cierre del consulado de San Petersburgo.

    Después de su triunfo electoral, Putin habló por primera vez sobre el caso Skripal donde afirmó que Rusia “no tiene estas sustancias” y aseguró que entregaron “todas sus armas químicas bajo el control de observadores internacionales”.

    La ofensiva por parte de naciones miembros de la Alianza Atlántica, encabezada por el Reino Unido, no se hizo esperar. Vimos una movilización diplomática sin precedentes. Fueron expulsados 137 diplomáticos rusos de 23 países. El primero en dar un paso al frente fue Estados Unidos, después se unieron Noruega, Canadá, Albania, España, Alemania, Francia, Polonia, Holanda, Croacia, Italia…

    ¿No es irónico? La lideresa del Brexit al frente de este bloque de países para enfrentarse al gigante ruso…

    La receta del Novichok

    La culpabilidad de Rusia la justifica el Reino Unido en una premisa muy sencilla: el veneno utilizado es un arma química militar de fabricación rusa, el Novichok. Aunque en las películas parece fácil utilizarlo, los expertos afirman que el uso efectivo de este tipo de sustancias es muy difícil.

    Si bien es cierto que en 1964 la URSS desarrolló esta arma química, hay que mencionar que en 1992 las investigaciones soviéticas en el ámbito de armas químicas fueron cesadas por decreto presidencial y fue en 2017 cuando la Federación de Rusia concluyó la destrucción de todas sus reservas de armas químicas, lo que fue confirmado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

    ¿Qué motivo podría tener Putin para mover los hilos y ordenar la muerte de un exespía, que fue detenido en 2004 e intercambiado por agentes rusos en 2010?

    Para que este capítulo sea más interesante, añado un dato más: a mediados de los noventa los servicios especiales de naciones occidentales se llevaron a varios especialistas de los países exsoviéticos, así como cierta documentación de sus programas para continuar las investigaciones, entre ellos Reino Unido y Estado Unidos. ¡Anda!

    Por lo tanto, también ellos tienen la receta. De hecho, los resultados de estas investigaciones con las que se crearon nuevas sustancias tóxicas bajo la denominación de Novichok fueron publicados  en más de 200 fuentes abiertas de los países de la OTAN.

    Y como aquí todo son casualidades, resulta que a ocho kilómetros de Salisbury (donde fue encontrado Skripal envenenado) se localiza el Centro Científico de Porton Down, “el mayor centro de investigación científica en Europa Occidental, que precisamente se especializa en distintos tipos de armas químicas y biológicas”, según afirmó para Sputnik Ígor Nikulin, exmiembro de la Comisión sobre las Armas Biológicas de la ONU.

    Chan, chan… (música de suspense y fin de la primera temporada del guión que propondré a Netflix).

    ¿Qué motivo podría tener Putin para mover los hilos y ordenar la muerte de un exespía, que fue detenido en 2004 e intercambiado por agentes rusos en 2010? Y en caso de que lo hubieran hecho, con la cantidad de experiencia que tienen sus servicios secretos, ¿serían tan torpes como para utilizar una sustancia que los incriminara directamente? ¿O será un pequeño montaje de naciones miembros de la Alianza Atlántica para justificar sanciones contra la Federación Rusa en bloque por lo que hay en juego en el tablero (Siria, Ucrania, restar atención al Brexit, posicionar a Reino Unido como líder, etc.)?, ¿qué interés tiene Reino Unido en liderar un frente contra Rusia?, ¿Por qué busca debilitar a Moscú?

    Los espías son una profesión en peligro de extinción en un mundo donde toda la información es, supuestamente, pública. Aunque hay que tener en cuenta que en los temas de servicios de Inteligencia nunca se sabe la verdad, menos aún con noticias tan recientes, muchos intereses en juego y personajes involucrados.

    Estoy segura que aún veremos movimientos interesantes de esta puesta en escena, así podré proponer una segunda temporada al gigante de las series.

    Comentarios

    Comentarios

    María Isabel Moreno, (México D.F., 1987) es periodista y escritora nocturna. Aficionada a la novela policiaca, se define como "defensora de las causas justas" y 'foodie' declarada desde que conoció la gastronomía española. Dió sus primeros pasos en el periodismo dando las noticias "Cada hora en la hora" y después como corresponsal desde España contando para México historias de la Madre Patria. Ha colaborado en reportajes de denuncia social sobre vivienda y contaminación. Se confiesa curiosa desde que abrió los ojos, cualidad sobre la que asegura: "Bien dicen que la curiosidad mató al gato, pero creo firmemente que después de descubrir la verdad, el gato murió tranquilo".