Este señor que habla de cócteles Molotov va a ser el vicepresidente del Gobierno

    Si Pablo Iglesias va a ser el vicepresidente del Gobierno, con Sánchez de presidente consorte, es conveniente que sepamos cuáles son sus intenciones, sus métodos y su concepto de la democracia.

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    Ilustración Pablo Iglesias/ Actuall-AMB
    Ilustración Pablo Iglesias/ Actuall-AMB

    Al menos hay que agradecerle a su sinceridad. Nunca ha ocultado sus cartas: tomar el poder al precio que sea, utilizando la democracia no como un fin sino como un medio para hacerse con el mando. Punto.

    Lo último ha sido pedir el referéndum de Cataluña y proponer una Secretaría de Estado Anticorrupción, que controlaría él claro –con un par-. El socialista Hernando se ha rasgado las vestiduras ante la arrogancia de Iglesias: “Pablo no sabe dónde está ni qué papel le corresponde”.

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    Pero si hay alguien en la política española que sabe donde está y qué es lo que quiere ése es Pablo Iglesias.

    Busca, en primer término, un Frente Popular con Sánchez como sidecar. Y por eso lanza semejantes órdagos. Y si el PSOE, escandalizado como una damisela, rompe la baraja, Podemos irá al plan B: repetición de elecciones, donde, según las encuestas, parte como favorito. Por eso no le importa pedir la luna.

    En la hemeroteca (y audioteca) tenemos su autorretrato. Del natural y sin fotoshop. Actuall ha publicado una grabación de hace unos años, de la Escuela de Segovia de Podemos, donde exponía claramente su credo político.

    Imagino que tendrán ustedes interés en conocerlo, sabiendo que este señor va a disponer de su vidas y haciendas como vicepresidente del Gobierno, es decir el señor que controla el Centro Nacional de Inteligencia y los servicios de información de la Policía Nacional, la Guardia Civil y los tres Ejércitos.

    Y ¿qué tenemos?

    Tenemos que Iglesias, con un pie en el Parlamento (69 diputados) desprecia la soberanía popular (“el tuyo [el parlamento español] representa a los intereses de clase”… “Para mí la representación no implica ningún compromiso”… “yo en todo caso voy allí a liarla”).

    Tenemos que Iglesias, que aspira a formar Gobierno, desprecia el Estado de derecho: “La clave del poder no está en las instituciones, está en nuestras pelotas, está en la calle…” En línea con su lema, “el poder está por encima de la ley” .

    Tenemos que Iglesias, que se ha pedido la vicepresidencia, desprecia a la Benemérita: “esa institución burguesa que protege los intereses de la clase dominante”. Eso es lo que piensa de un Cuerpo integrado en su inmensa mayoría no por burgueses sino por españoles de clase humilde, que han dado su vida por defender la ley y la seguridad de los españoles.

    Tenemos que Iglesias, que es un líder de un partido legalizado, invoca a la rebelión: “se avecina una crisis terminal del capitalismo y tendremos que estar preparados para tomar las armas”; y apela inequívocamente a la violencia: “Yo supongo que muchos de vosotros sabréis fabricar cócteles Molotov, de los que incendian y de los que explotan”.

    ¿A qué clase de armas se referirá Iglesias? ¿a la palabra?, ¿al logos o al kalashnikov? Ustedes ¿qué creen? ¿Y los cócteles Molotov? ¿serán una licencia literaria? ¿también los que incendian y los que explotan?

    “Nosotros hacemos política masculina, con cojones” La frase no es de Rambo, sino de Pablo Iglesias (repasen la grabación)

    Algunos dirán que todo esto es retórica. Pero los propios ideólogos de Podemos (Iglesias, Errejon y sus mentores intelectuales como Ernesto Laclau) exhiben un lenguaje de guerra, “la guerra es una función interna de la política” dicen textualmente; no ocultan que van a por el poder caiga quien caiga; y tienen un concepto masculino, de bemoles y testosterona, de la cosa pública: “Nosotros hacemos política masculina, con cojones”. La frase no es de Rambo, sino de Pablo Iglesias (repasen la grabación).

    ¿O alguien puede creerse que es retórica que Galcerán, una de las ediles de Carmena, apoyara una marca blanca de ETA?, ¿o que sea retórico el enaltecimiento de ETA de los titiriteros, pagados con dinero del contribuyente?, ¿o que Carmena excarcelara etarras cuando era juez de vigilancia penitenciaria, suprima ayudas a las víctimas del terrorismo cuando es alcadesa y que califique a la banda terrorista de “movimiento político” y luego diga que fue un lapsus? ¿Qué Carmena y Mayer pregunten a Irene Villa y las víctimas del terrorismo si es retórica el show de los titiriteros… a ver qué les responden?

    ¿Y la conexión de los tiriteros con el manual anarquista Contra la democracia y la conexión con grupos como Cruz Negra Anarquista y los Grupos Anarquistas Coordinados, que atentaron contra la Almudena y la Basilica del Pilar, y que tienen como objetivo a la Guardia Civil (otra vez, la institución burguesa al servicio de la clase dominante)? ¿También eso es retórica?

    ¿Por qué no pregunta Ada Colau qué opinan del Gora-ETA las víctimas del atentado de Hipercor?

    ¿Y Ada Colau, el Podemos catalán, saliendo en defensa del Gora-ETA carnavalesco? ¿Por qué no le pregunta a los huérfanos y viudos de los 21 asesinados del atentado de Hipercor, si es retórico el Gora ETA?

    La violencia está en los genes del conglomerado podemita y aledaños antisistema. No se molestan en ocultarlo, incluso lo publican, como hizo el concejal Guillermo Zapata hace dos años cuando contó en eldiario.es el caso del hijo que su pareja y él abortaron. La misma persona que hace chistes sobre el Holocausto y víctimas de ETA, por lo que ahora tiene que sentarse en el banquillo.

    Efectivamente un aborto es un problema íntimo y personal, y un drama doloroso (también para la madre). No somos quien para juzgarlo.

    Pero, primero, no tienen razón los podemitas cuando han salido en tromba a criticar el artículo de Alberto Lardiés en El Español por dar el dato -ya que le sirve al periódico de prueba de la relación entre enchufador (Zapata) y enchufada (su pareja) en el Ayuntamiento-.

    Y, segundo, ese hecho deja de ser privado desde el momento en que los afectados le dan publicidad contando su historia en un medio de comunicación.

    El dato nos sirve, en cualquier caso, para constatar que un concejal de Podemos (y su pareja) decidieron acabar con la vida de su hijo, lo cual es violencia, ateniéndonos a los hechos sin entrar a valorar las conductas. Y que para los podemitas del Consistorio y quienes han arremetido contra El Español “deshacerse de un hijo por nacer es algo que ya merece menos reproche que un enchufe, e incluso se considera de mal gusto que un medio lo cite” como apunta nuestro colaborador Elentir.

    Guillermo Zapata, concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid / EFEGuillermo Zapata, concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid / EFE

    Pues bien, estos señores son lo que van a gobernar España dentro de poco, gracias a quienes, antes, no movieron un dedo por ilegalizar un partido que desprecia el Parlamento y la Constitución (¿y quién estaba en el Gobierno cuando Podemos se presentó a la elecciones europeas de 2014?, a ver déjenme pensar…).

    Y gracias, ahora, a un Pedro Sánchez dispuesto a todo con tal de tocar algo de poder, aunque sea de telonero de Iglesias.

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    Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.