Falso feminismo

    Aquí hay mucha gente que vive de este cuento, y no vive de cualquier manera sino de los impuestos. Lógicamente, se ignora a las mujeres que los pagan.

    0
    Diputadas de Unidos-Podemos respaldando la convocatoria de la 'huelga feminista' del 8 de marzo de 2018. /EFE
    Diputadas de Unidos-Podemos respaldando la convocatoria de la 'huelga feminista' del 8 de marzo de 2018. /EFE

    Estamos en puertas de una “huelga feminista” planteada contra el capitalismo. ¡Como si el anticapitalismo hubiese tratado bien a las mujeres! Se trata, por supuesto, de una nueva trampa de la izquierda, siempre desesperada por encontrar causas que le permitan justificar más y más recortes a la libertad de las mujeres. Y los hombres.

    Por fortuna, y para contrarrestar higiénicamente tanta intoxicación pseudoprogresista,  he podido leer Cuando nos prohibieron ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres. Para entender cómo nos afecta la ideología de género. Su autora es Alicia V.Rubio, filóloga, profesora de Educación Física, colaboradora de Actuall, y que ha sido perseguida y acosada  por no plegarse a las consignas del pensamiento único.

    Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

    Haz un donativo ahora

    Defiende, como todos los amigos de la libertad, la igualdad de derechos de mujeres y hombres. Y, por eso mismo, denuncia el falso feminismo que en realidad desprecia a la mujer, a la que ansía convertir “en lo que no es”.

    La estrategia es abrumar con neoderechos y pseudodiscriminaciones con objeto de “crear desigualdades legales entre hombres y mujeres para conseguir una igualdad obligatoria en aspectos en los que hombres y mujeres no son iguales”

    Ahí está es la clave: el falaz igualitarismo que pretende identificar a la fuerza hombres y mujeres, y negar su diversidad con el objetivo de arrasar con la libertad de todos: “Durante años se ha tratado de achacar a la educación sexista y a la imposición de roles sociales estas diferencias, obviando lo evidente, que somos diferentes físicamente, a fin de poder trasladar a la biología la construcción social de la igualdad”.

    Esto entronca el ficticio feminismo moderno con los sistemas políticos más siniestros del último siglo, que vuelven disfrazados de “crítica al capitalismo”, cuando en realidad son pura crítica a la libertad: “La mentira siempre ha sido un arma revolucionaria para los seguidores de determinadas ideologías totalitarias. En este caso niegan lo que ven nuestros propios ojos sin una sombra de vergüenza. Y algunos se lo creen”. La estrategia es abrumar con neoderechos y pseudodiscriminaciones con objeto de “crear desigualdades legales entre hombres y mujeres para conseguir una igualdad obligatoria en aspectos en los que hombres y mujeres no son iguales”.

    Portada de 'Cuando nos prohibieron ser mujeres y os persiguieron por ser hombres', de Alicia Rubio.
    Portada de ‘Cuando nos prohibieron ser mujeres y os persiguieron por ser hombres’, de Alicia Rubio.

    Además de subrayar la violación descarada de la Biología, la profesora Rubio señala un aspecto que rara vez veo analizado en los medios de comunicación: aquí hay mucha gente que vive de este cuento, y no vive de cualquier manera sino de los impuestos. Lógicamente, se ignora a las mujeres que los pagan. Todas las mentiras de la propaganda pseudofeminista se basan en la manipulación, “igual que lo hacen los gobiernos totalitarios de los que ha copiado técnicas, estrategias y medios. Y todo ello engrasado y regado con el dinero público que aportan las propias víctimas”.

    Así, una persona aparentemente tan sensata y moderada como el presidente extremeño Fernández Vara desbarró diciendo “a las mujeres las matamos los hombres por ser mujeres”. Es mérito del libro que comentamos refutar esta noción de lo que he llamado el macho terrorista, una noción que no busca proteger a las mujeres sino someter a la comunidad creando culpas genéricas: “Afirmar que existe una violencia estructural del hombre contra la mujer por el hecho de serlo; de todos los hombres contra todas las mujeres, creando un colectivo al que culpar de algo que realizan personas individuales”.

    La llamada “ideología de género” ataca sistemáticamente a la Iglesia, porque la Iglesia cumple un papel importante en la resistencia frente a esta campaña de puro colectivismo antiliberal. Se trata, como concluye doña Alicia Rubio, de “una perfecta ingeniería social de destrucción del varón y la mujer en su esencia, de destrucción de la familia como preservación de la independencia individual y protección de los menores. Y la transformación de los menores… al margen de su naturaleza, mediante ideología institucional”.

    Comentarios

    Comentarios