Fernando Ónega. De Falange a Podemos

    Si la mentira y el odio tienen hoy tanta fuerza en España se debe en parte a que muchos creadores de opinión, desde universitarios a periodistas, han pasado de Falange (o del PSOE, en muchas cosas tan parecidos) a Podemos. El modelo puede ser Fernando Ónega.

    0
    Fernando Ónega
    Fernando Ónega

    Esta semana de nuevo hemos asistido a una invención de la historia. Y no me refiero a que Colón, Cervantes y Santa Teresa de Jesús fuesen catalanes, sino a historia vivida por muchos de nosotros.

    Con motivo del XL aniversario (¡qué gusto me da usar números romanos cuando sé que al menos dos tercios de los españoles no saben interpretarlos!) de las elecciones de 1977 y la constitución de las Cortes Generales, las primeras con pluralidad de partidos y sin pucherazo desde 1933, los de Podemos han montado su circo sobre la Transición-Traición y la Transición-Transacción.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

    Suscríbete ahora

    Todo para seguir desgastando el régimen actual negándole legitimidad.

    La democracia la trajeron los fachas

    Según los podemitas, fue la izquierda la que trajo esta democracia coja, cuando ese mérito corresponde, sobre todo, a Juan Carlos I, heredero de Franco a título de rey, a Torcuato Fernández-Miranda, vicepresidente del Gobierno del almirante Carrero Blanco, y a Adolfo Suárez, último secretario general del partido único FET de las Jons.

    Otra de sus trolas es que la amnistía la arrancó la derecha franquista a la izquierda, cuando yo recuerdo las manifestaciones de comunistas y demás tribus (el PSOE fue un chiste hasta que empezó a recibir dinero y asistencia de Estados Unidos y Alemania) pidiendo “Libertad y Amnistía (y cada noche una tía, añadían algunos)”. Además, el mejor discurso defendiendo la amnistía, aprobada por esas Cortes, lo pronunció el diputado comunista Marcelino Camacho.

    Una derecha que cree que con el lobo con coleta seguirá asustando a sus ovejas y borregos

    ¿Que como se ha llegado a esta situación en que la mentira es verdad y la verdad es ‘delito de odio’? Pues en parte gracias a una derecha que se ha negado a levantar la voz y a recordar las cosas como fueron; una derecha que se hace llamar de centro; una derecha que cree que con el lobo con coleta seguirá asustando a sus ovejas y borregos.

    Y también se ha llegado gracias a unos creadores de opinión (intelectuales orgánicos, les llamaría Antonio Gramsci) que ponen su lengua de trapo al servicio del amo o de quien cree que va a ser el amo.

    Elogios a Pujol y a Rato

    Uno de éstos es el gallego Fernando Ónega, que en su larga y muelle vida ha pasado de la Guardia de Franco a La Sexta, con parada y descanso en la UCD de Suárez, la monarquía juancarlista y el pujolismo. Del Arriba a La Vanguardia del conde de Godó, de elogiar a quienes desfilaban delante del cadáver de Franco a renegar de éste, del españolismo a la comprensión del separatismo catalán.

    Un par de píldoras made in Ónega.

    Con el escándalo de Bankia ya derramándose, escribió lo siguiente en La Voz de Galicia (5-7-2012):

    “Lo siento por Rodrigo Rato, a quien aprecio y de cuya integridad no tengo dudas. Lo siento también por Ángel Acebes, que se sentaba en el consejo de Bankia, quizá sin más preocupación que cobrar el dinero correspondiente, sin darse cuenta de sus responsabilidades”

    Y cuando ya conocíamos la inmensa fortuna amasada, mediante la corrupción y el chantaje, Ónega defendía en La Vanguardia (¡cómo no!) a Jordi Pujol y hasta insinuaba una conspiración contra él.

    “He admirado tanto al president Pujol, he apreciado tanto su labor de gobernante y su aportación a la estabilidad, que me cuesta mucho sumarme a las tareas de demolición de su persona y su familia. (…) Pena por el viejo servidor público que no sé cómo consigue pasar de la gloria a ser tratado como el peor de los delincuentes. Quizá todo eso haya sido montado por los mismos que lo denuncian, es posible.”

    Un funcionario franquista contra un policía franquista

    Negándose a la jubilación, Ónega prosigue su desplazamiento en busca de un nuevo señorito.

    En la tertulia de Al rojo vivo (La Sexta) que comentaba la ceremonia de las Cortes, Ónega dijo lo siguiente sobre la querella contra un policía acusado de torturas realizadas antes y después de la muerte de Franco:

    “Algún tipo de sanción o pena debería tener quien se ha dedicado a torturar en las cárceles y quien se lo ha autorizado”

    Respire profundamente y cuente hasta diez, amigo lector, y así comprenderá el cinismo.

    Ónega se pasa la ley de amnistía de 1977 y el Código Penal (prescripción de delitos) por el forro y acepta el discurso antifranquista

    Fernando Ónega, jefe de prensa de la Guardia de Franco, que acudió al Pardo a una audiencia con el susodicho vestido con la camisa azul de Falange y el flequillo de sus veintimuchos años, se pasa la ley de amnistía de 1977 y el Código Penal (prescripción de delitos) por el forro, acepta el discurso antifranquista y condena, sin juicio, a un supuesto torturador.

    Esa alusión a condenar también a quien autorizaba al policía a torturar tiene bemoles. Porque el señalado fue funcionario hasta 1982, y los Gobiernos que le dieron la placa al presunto matón fueron los mismos que pagaron a Ónega su nómina por, entre otros menesteres, escribirle discursos al presidente del Gobierno. ¡Que no pasaba usted por ahí, don Fernando!

    Otro viajero: Haro Tecglen

    Yo sólo recuerdo una cara tan dura en el periodismo opinativo español: la de Eduardo Haro Tecglen. Cuando se le reprocharon sus artículos de loa a José Antonio y Franco respondió, impertérrito, que “posiblemente escribí eso”. Las tragaderas de la izquierda se ensancharon un poco más cuando los hinchas de Haro aceptaron su excusa.

    Algunos creen que uniéndose al linchamiento sobrevivirán. Lo mismo pensaba el duque de Orleans, Felipe ‘Igualdad’, que movido por el miedo y la ambición se confabuló con los jacobinos hasta la muerte. Fue guillotinado en 1793, y no le sirvió de nada haber renunciado a su apellido, haberse declarado bastardo, haber votado la ejecución de su sobrino Luis XVI y ser gran maestre del Gran Oriente de Francia.

    Fernando Ónega, como uno de sus patrones, el conde de Godó, ha atravesado más de cuarenta años de la vida de España, aplicándose el consejo de nuestras abuelas y del propio Franco: “No te metas en política”.

    Porque en España, donde todo el mundo sueña con colocarse en el Estado, aplaudir al Poder no es política, es negocio y sabiduría.

    Comentarios

    Comentarios

    Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).