Fútbol, diplomacia y la defensa de valores y principios

    Para ganar hay que entrenarse, conocer bien las reglas y “sudar la camiseta”. Los partidos en los organismos internacionales no son siempre once contra once, pero se puede ganar.

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    Sede de Naciones Unidas en Nueva York
    Sede de Naciones Unidas en Nueva York

    Con el Mundial a punto de terminar, pronto nos tocará a aquellos que nos gusta el fútbol comenzar a hablar de los nuevos fichajes de nuestro equipo favorito. ¡Es bueno estar informados de los asuntos que nos interesan!

    En política, somos responsables de elegir a nuestros legisladores. Si aquellos que elegimos no nos representan o no siguen los valores y los principios que queremos lo tenemos más o menos fácil: cambiar, votar por otros o presentarnos nosotros intentando representar a la sociedad en la que realmente creemos. Debemos considerar también que nuestros legisladores son responsables por aquellos representantes que eligen en las instituciones internacionales y debemos conocerlo.

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    Para muchos ciudadanos o gobernantes locales, las organizaciones internacionales se encuentran muy lejanas. No toman decisiones directamente relacionadas con el ciudadano, y estos perciben que no les afectan. Uno de los problemas es que “lo que pasa en Ginebra, se queda en Ginebra”. Lo mismo aplica para Nueva York o Washington.

    Pero las resoluciones o informes en Ginebra, Washington o Nueva York sí que afectan a los ciudadanos. Afectan mucho más de lo que creemos. Lo que nuestros gobiernos aprueban tiene un reflejo en las leyes internas, sirven de justificación de determinadas medidas o legitiman actuaciones contrarias a la vida y la familia con un simple “ya se aprobó en la ONU”.

    Un programa de educación sexual de un país (España, por ejemplo) puede basarse en guías promovidas por un experto independiente o un relator especial en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Conocer los organismos internacionales y sus implicaciones es clave para el ciudadano activo informado, sobre todo para evitar ‘que nos cuelen un gol’.

    El Valle de los Caídos, objeto de deseo del PSOE con la ley de Memoria Histórica.
    El Valle de los Caídos, objeto de deseo del PSOE con la ley de Memoria Histórica.

    Un ejemplo de actualidad es el Valle de los Caídos. En España se ha leído en algunos medios un revisionismo interesado de la Guerra Civil y el Valle de los Caídos porque “la ONU pide a España…”. En realidad, se trataba de un funcionario internacional independiente que había hecho unas declaraciones muy controvertidas e incluso criticadas por otros funcionarios con el mismo o superior rango.

    Estamos hablando de que lo que un solo experto promueve puede estar influyendo en generaciones enteras en varios países. Un grupo de trabajo o un comité de un órgano de tratado afecta las legislaciones nacionales cuando indican que no otorgar el “derecho al aborto” implica una discriminación hacia las mujeres porque son las únicas que se pueden quedar embarazadas y además supone una tortura porque mantener un “embarazo no deseado” puede implicar un sufrimiento físico y psicológico similar al de la tortura. ¿Nos gustaría que estas opiniones llegaran a nuestros países? ¡Ya lo están haciendo y no siempre nos damos cuenta!

    Hay muchas razones por las que los defensores de ciertos principios y valores no participan en esas reuniones o instituciones: no creer que la victoria es posible, desconocimiento de idiomas, falta de especialización en las instituciones internacionales, desorganización o el coste de enviar representantes. Quizás esas, tal vez otras. Debemos recordar, como ya indicó Edmund Burke que “para que el mal triunfe, solo se necesita que los hombres buenos no hagan nada”.

    «En muchas ocasiones la agenda LGBTI y la ideología de género han avanzado por incomparecencia del adversario»

    Por ir a un ejemplo más práctico de la presencia de la sociedad civil, en las negociaciones de la primera Resolución sobre la Familia en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, en 2014 había entre 40 o 50 representantes de organizaciones pro-LGBTI. Además de participar en las reuniones estaban muy preparados y tenían materiales y documentos que ofrecían a diplomáticos y representantes en la ONU solicitando reuniones con ellos.

    Durante esas negociaciones, la familia como la unión de un hombre y una mujer, de un esposo y de una esposa, de un padre y una madre no contaba con muchos defensores. Los representantes pro-familia podían ser contados con los dedos de una mano. La calidad de cuántos allí estaban defendiendo la familia era extraordinaria, la buena voluntad era mayor incluso. Los resultados fueron muy buenos y se aprobó un texto bastante positivo, aunque no siempre ha sido así.

    En muchas ocasiones la “agenda LGBTI” y la ideología de género han avanzado por incomparecencia del adversario. Lo que está claro es que han ganado, porque no estábamos presentes, porque no hemos denunciado la presión diplomática, porque no hemos participado en las reuniones, porque no hemos presentado nuestros informes sombra, porque no hemos organizado eventos paralelos, porque no hemos hablado ante nuestros representantes y les hemos hecho responsables de quienes han elegido o de sus políticas en las organizaciones internacionales. Hay muchas posibilidades de actuar ante las organizaciones internacionales. Es necesario conocerlas y organizarse correctamente.

    «Algunos países occidentales antes de dar ayudas, antes de apoyar económicamente -incluso en caso de desastre o emergencia humanitaria- comprueban las leyes LGTBI en esos países»

    Los oponentes no solo son representantes de la sociedad civil, incluso pagados o financiados por algunas de las grandes fortunas mundiales. Ciertos países del norte de Europa dedican el 90 por ciento de los recursos económicos y diplomáticos en promover los llamados derechos sexuales y reproductivos, en promover la ideología de género, la “agenda LGBTI” y el llamado “derecho al aborto”.

    Algunos países occidentales antes de dar ayudas, antes de apoyar económicamente -incluso en caso de desastre o emergencia humanitaria- comprueban las leyes LGTBI en esos países. La orden de algunos gobiernos era que aquellos que no respetasen y promoviesen los que consideraban “derechos LGBTI” no iban a recibir ningún tipo de ayuda. Eso es particularmente duro en situaciones como el ébola, donde había miles de muertos y los países que podían ayudar no lo hicieron hasta asegurarse cambios en algunos de los países afectados. Países africanos directamente criticaron esta forma de imperialismo cultural por medio de la economía.

    Comenzar a hacerse preguntas es clave, obtener las respuestas también. Trabajar por conocer las organizaciones internacionales, sus actuaciones, sus implicaciones y la actuación de nuestros representantes es necesario. Actuar para que existan cambios también. Para ganar hay que entrenarse, conocer bien las reglas y “sudar la camiseta”. Los partidos en los organismos internacionales no son siempre once contra once, pero con el esfuerzo, el trabajo en equipo y las herramientas adecuadas se pueden ganar partidos o campeonatos.

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    Rubén Navarro es abogado y licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Le encanta viajar y comunicarse con amigos de otras culturas e idiomas, además de un buen café por la mañana. Habla inglés, francés e italiano. En Ginebra desde 2011, ha trabajado con diplomáticos, legisladores y ONG en la defensa de la familia, la vida y la libertad religiosa en el Consejo de Derechos Humanos dela ONU. Es autor de un capítulo en el libro ‘La Batalla por la Familia en Europa’, coordinado por Francisco José Contreras.