Gracias al PP por haberme dado voz

    Le doy gracias al PP, no por lo que ha hecho en los últimos años, sino por haberme dado voz pese a que no les gustaron mis palabras. A mí me van a encontrar siempre enfrente, con mucho amor y respeto a todas las personas que están dentro, pero con la libertad de decir lo que creo desde fuera.

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    Jaume Vives, durante su intervención en la Convención Nacional del Partido Popular /Youtube
    Jaume Vives, durante su intervención en la Convención Nacional del Partido Popular /Youtube

    Los que me conocen saben que en mis 8 años de mayoría de edad, jamás un partido con representación política ha recibido mi voto. Eso me excluye como sospechoso de votar a cualquiera de los partidos que ahora se llaman constitucionalistas. Y también como sospechoso de ser partidario del voto útil.

    Digo esto porque, antes de que se me instrumentalice, quiero dejar bien clarinete que yo no me caso con nadie. Lo estoy con mi mujer y como buen católico que procuro ser (lo mío me cuesta), soy partidario de la monogamia.

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    Pero nada me impide dar las gracias al Partido Popular. No se las doy por el trabajo realizado los últimos años por Rajoy, tampoco por los pactos de Aznar con Pujol, causantes en gran parte del marrón que ahora tenemos. Ni se las doy por el actual intento de virar hacia no sé dónde, que no sabemos cómo acabará.

    Se las doy por haberme dado voz. Y no solo porque sabía que no le iban a gustar mis palabras, sino sobre todo porque el trato fue igual de bueno después de que le cayó el chaparrón. Los medios se dedicaron, como siempre, a lo suyo, la pornografía. Pero la realidad es que muchos más de los que creía, compartían mi diagnóstico, lo que me lleva a pensar que han estado muchos años puteados, o engañados o simplemente que ahora es rentable reconocer este diagnóstico y no otro.

    Los votos son importantes, sin ellos no se puede hacer política. El problema es que se invierte el orden de importancia y al final uno acaba creyendo que son lo más importante

    Y le doy las gracias también porque hubo otro ponente, Rodríguez Braun, que dijo posiblemente la frase más importante de la Convención y que la clase política debería grabarse a fuego: “Quien merece ganar votos es aquél que por defender la libertad está dispuesto a perderlos”. Y ya lo siento por los adeptos de todos los partidos, pero fue un bofetón a TODOS.

    Es cierto que los votos son importantes, sin ellos no se puede hacer política. El problema es que se invierte el orden de importancia y al final uno acaba creyendo que son lo más importante. De ahí que hoy digo blanco y mañana negro, hoy hago esto y mañana lo contrario.

    Los partidos se han convertido en grandes empresas, dispuestas a vender el producto que sea, para conseguir más clientes. Y lo siento por las buenas personas que hay dentro de los partidos, porque no debe ser fácil vivir con tanta esquizofrenia de principios, promesas y discursos.

    Pero a mí me van a encontrar siempre enfrente, con mucho amor y respeto a todas las personas que están dentro, pero con la libertad de decir lo que creo desde fuera. Lejos de cualquier interés por medrar y llegar lejos, libre de cualquier atadura, sin lastre que me impida ser incómodo y molesto por decir lo que creo.

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