Fragmento de la película La vida de los otros con un policía de la Stasi
Fragmento de la película 'La vida de los otros' con un policía de la Stasi

No solo Alemania, en la mayoría de países occidentales las redes sociales han pasado de ser el paraíso de la libertad ha convertirse en la dictadura del Gran Hermano.

Ahora cualquiera puede denunciar a su vecino por el crimen de ‘delito de odio’ y en seguida se le cerrará la cuenta hasta comprobar que todo está en orden, si es lo está.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

El caso de Alemania es particular por la ley de censura que desde el 1 de enero ha entrado en vigor en plenitud y a pleno rendimiento. La analista política y jurídica Judith Bergman analiza las consecuencias ante lo que considera, es la vuelta de la Stasi.

Por su interés reproducimos el artículo de Judith Bergman en el Gatestone Institute:

“La nueva ley de censura alemana, con la que se ha introducido la censura estatal en las redes sociales, entró en vigor pasado 1 de octubre de 2017. Esta ley exige que sociales como Facebook, Twitter o YouTube controlen a sus usuarios en nombre del estado alemán.

De esta manera, estas empresas están obligadas a eliminar o bloquear cualquier “ofensa criminal” que se publique como una difamación, una calumnia o una incitación al odio, incluso durante las siguientes 24 horas después de la queja del usuario, independientemente de si el contenido viola sus normas o no.

Para los casos más complicados, se les permite incluso retener el contenido hasta siete días. Si no lo hacen, el gobierno alemán puede multarlos con hasta 50 millones de euros.

Esta nueva ley sin embargo no se ha empezado a aplicar plenamente hasta el 1 de enero de 2018, con el fin de dar tiempo a las plataformas de prepararse para su nuevo papel como ‘policía privada de pensamiento’ del estado alemán.

Las redes sociales ahora tienen el poder de dar forma al discurso político y cultural reinante al decidir que publicar y que censurar.

Y desde el 1 de enero de 2018 se ha empezado a aplicar de forma inmediata. Así, Twitter ya suspendió durante 12 horas la cuenta de la líder adjunta de Alternativa para Alemania (AfD), Beatrix von Storch, por contestar a un saludo en árabe de la Policía de Colonia en Año Nuevo:

“¿Qué demonios está pasando en este país? ¿Por qué un sitio oficial de la policía está twitteando en árabe? ¿Crees que así apaciguarás a las hordas bárbaras de musulmanes que violan a pandillas?”

(Cabe recordar, que durante la víspera de Año Nuevo de 2016, más de 1.000 hombres, principalmente musulmanes, asaltaron sexualmente a alrededor de 1.200 mujeres en Colonia)

La policía de Colonia presentó cargos contra von Storch por “incitación al odio”, una acusación que es punible según el artículo 130 del Código Penal

A Von Storch también se le suspendió su cuenta de Facebook por repetir su tweet allí. Facebook le dijo que su publicación contravenía la ley alemana, ya que constituía “incitación al odio”.

Pero la cosa no acabó ahí. La policía de Colonia presentó cargos contra von Storch por “incitación al odio”, una acusación que es punible según el artículo 130 del Código Penal alemán.

La red social Twitter censura cuentas por extremistas.
La red social Twitter censura cuentas por extremistas.

Según el jefe de policía de Colonia, Uwe Jacob, los tweets multilingües en los principales eventos que se celebran en el país son una parte importante de la estrategia de comunicación de la policía:

“La campaña fue muy bien recibida por la mayoría de la gente, sin embargo, a algunos les molestaba el hecho de que tuiteé en árabe y farsi, eran derechistas muy prominentes, y luego sintieron que tenían que hacer tweets que incitaran al odio. Simplemente hemos presentado cargos contra esto”.

Observe la facilidad con la que el jefe de policía reconoce que han presentado cargos contra una destacada opositora política del gobierno para silenciarla. Eso es lo que hacen las autoridades en los estados policiales: a través de la censura y usando la ley, silencian a los críticos y políticos opositores como von Storch, quien ha criticado duramente las políticas migratorias de la canciller Angela Merkel.

Si bien estas políticas indudablemente habrían sido bien acogidas por las autoridades alemanas del antiguo régimen de la Stasi de Alemania Oriental, no es menos cierto que probablemente contravengan la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH) de la que Alemania es parte, así como la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en especial, su artículo 10, que establece que:

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho incluirá la libertad de opinar y de recibir e impartir información e ideas sin interferencia de la autoridad pública y sin importar las fronteras …

2. El ejercicio de estas libertades (…) puede estar sujeto a (…) restricciones o sanciones prescritas por la ley, necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, la integridad territorial o la seguridad pública, para la prevención de desorden o de un crimen, para la protección de la salud o la moral, para la protección de la reputación o los derechos de los demás, para impedir la divulgación de información recibida de forma confidencial o para mantener la autoridad e imparcialidad del poder judicial.

En su jurisprudencia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que el artículo 10 “protege no solo la información o las ideas que se consideran inofensivas, sino también las que ofenden, conmocionan o perturban. Tales son las exigencias de ese pluralismo, tolerancia y amplitud de miras sin las cuales no existe una sociedad democrática, aunque el lenguaje empleado sea fuerte o exagerado”.

Aún más importante, en el contexto de los cargos presentados contra políticos, es el hecho de que de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos:

“El grado de protección depende del contexto y el objetivo de la crítica. En cuestiones de controversia pública o interés público, durante el debate político, en las campañas electorales … se pueden esperar palabras fuertes y duras críticas, y se tolerarán en mayor medida”.

La revista Titanic fue bloqueada por parodiar el tweet de von Storch sobre las “hordas bárbaras” de hombres musulmanes.

Cuando los líderes políticos son acusados ​​penalmente por cuestionar las acciones de las autoridades, como en este caso, ya no estamos tratando con una democracia, sino con un estado policial regular.

Varias otras cuentas en Twitter y Facebook también fueron suspendidas bajo la nueva ley de censura en los primeros días de enero. Una de esas cuentas de Twitter fue la revista satírica, Titanic , que fue bloqueada por parodiar el tweet de von Storch sobre las “hordas bárbaras” de hombres musulmanes.

Los censora de Twitter, en su afán por contentar al estado alemán, pasaron por alto que la revista Titanic solo hacía una burla. La suspensión de la cuenta de Titanic alertó a algunos políticos sobre la problemática naturaleza de esta ley.

El líder del Partido de los Verdes, Simone Peter, y el Secretario General del FDP, Nicola Beer, criticaron la ley y declararon que “está en mal estado y debe ser reemplazada por una decente,” declaró Beer .

Otro político, Martin Sichert, miembro de AfD en el Bundestag y presidente estatal de AfD, eliminó una publicación de Facebook por violar los “estándares de la comunidad”. Dicho post, que contenía enlaces a las fuentes originales, se llamab la atención, entre otras cosas, a la forma en que se maltrata a las mujeres en Afganistán y los abusos sexuales que muchos niños sufren allí:

“Da miedo, y al mismo tiempo es vergonzoso, que nuestro estado esté impidiendo la ilustración de los ciudadanos simplemente censurando las opiniones basadas en hechos, las citas disponibles al público y los enlaces a fuentes confiables”.

Sichert y von Storch son las personas más famosas que tienen sus cuentas cerradas en las redes sociales, pero hay muchos otros, cuyas historias nunca llegan a los medios.

Según la ley de censura, cualquiera puede pedirle a un operador de redes sociales que elimine una publicación, incluso si esta no le afecta personalmente de ninguna manera. Si el proveedor de la red social no responde dentro de las 24 horas siguientes, la persona que desee eliminar una publicación puede involucrar a la Oficina Federal de Justicia; incluso hay un formulario para este propósito en la página de inicio de la Oficina Federal de Justicia.

Esta oficina es responsable del enjuiciamiento de las violaciones de la ley de censura, y el tribunal de distrito de Bonn es la única autoridad con capacidad para examinar las disputas sobre la responsabilidad penal de los comentarios realizados en las redes sociales y para imponer multas a las compañías que no eliminem esos comentarios dentro de las requeridas 24 horas.

La red social Facebook es objetivo de censura contra lo que algunos consideran 'fake news'.
La red social Facebook censura en ocasiones publicaciones provida.

Es lamentable que Alemania, que apenas puede seguir el ritmo de la amenaza del terrorismo y la oleada de crímenes violentos que azotan el país, esté gastando tal cantidad de recursos en dinamitar la libertad de expresión de sus ciudadanos.

El Departamento Federal de Justicia ha alquilado oficinas adicionales en Bonn para albergar a aproximadamente 50 nuevos abogados y administradores para implementar la nueva ley y garantizar que los proveedores de redes puedan eliminar las “publicaciones ofensivas” en 24 horas.

“También era importante que creáramos un nuevo sistema de administración de archivos”, argumenta Thomas W. Ottersbach, de la Oficina Federal de Justicia en Bonn.

“Esta es la única manera de garantizar que se cumplan los plazos y de que se pueda llevar a cabo una evaluación estadística. Porque es importante vigilar qué quejas del operador de redes se acumulan y cuáles son casos aislados”.

El viejo estado policial alemán está de vuelta.

Comentarios

Comentarios