El presidente de Ciudadanos junto a Manuel Valls, quien es postulado como posible candidato de la formación naranja. / EFE
El presidente de Ciudadanos junto a Manuel Valls, candidato de la formación naranja a la Alcaldía de Barcelona. / EFE

“La represión policial [contra los manifestantes de La Manif Pour Tous, el masivo movimiento francés de defensa del matrimonio hombre-mujer] se hace [en 2013] cada vez más sostenida. Las detenciones se multiplican por simples concentraciones pacíficas de cuatro o cinco personas o por llevar puesto un sweater o un bracelete [con los eslóganes de La Manif Pour Tous] en las proximidades del Palacio de Justicia. Las redes sociales son vigiladas por las fuerzas del orden. […] Los interrogatorios, que se cuentan por centenares, no llevan a nada [pues el historial delictivo de La Manif Pour Tous es el siguiente: cero coches quemados, cero agresiones, cero destrucción de mobiliario urbano…], con muy raras excepciones. […] [Pero existe la clara intención de presentar como peligroso y agresivo al sector social que se opone al matrimonio homosexual]. […] El 19 de Junio [de 2013], 150 de los detenidos e interrogados son recibidos en la Asamblea Nacional, donde denuncian los abusos cometidos contra ellos: una adolescente de 16 años arrestada sin motivo por la tarde y liberada a la una de la mañana en el otro extremo de París sin que se le haya permitido avisar a sus padres. Un grupo de amigos detenido cuatro veces en un solo día. El director financiero de un grupo industrial que ha sufrido 44 horas de detención [garde à vue] por haberle dicho “mucho ánimo” a un manifestante herido” (Vincent Trémollet de Villers – Raphaël Stainville, Et la France se réveilla, Éditions du Toucan, p. 240, traducción mía).

Todos estos abusos constan en un informe parlamentario. Añádase la detención y reclusión en celda de alta seguridad –entre el 19 de Junio y el 9 de Julio de 2013- del estudiante Nicolas Bernard-Buss, cuyo único delito era haberse significado en las manifestaciones pro-familia, y cuya situación motivó una intervención de Luca Volontè en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

“Durante meses, el ministro del Interior no mencionará el movimiento [La Manif Pour Tous] sino con las mandíbulas apretadas”

Así se las gasta el marxismo cultural cuando tiene el poder y ve cuestionada una de sus ideas fetiche. La Manif Pour Tous tenía al gobierno socialista de Hollande contra las cuerdas, con varias concentraciones de un millón de personas, encuestas que acreditaban que el 70% de los franceses deseaban que al menos fuese sometida a referéndum la ley que redefinía el matrimonio para extenderlo a las parejas del mismo sexo… Quienes quieran más detalles pueden encontrarlos en el libro La batalla por la familia en Europa. Por supuesto, no hubo referéndum, la ley fue aprobada contra viento y marea, y las madres de familia y estudiantes católicos “bon chic, bon genre” que se manifestaban con exquisito civismo por los Campos Elíseos fueron pintados por los medios y por el gobierno como agresivos ultraderechistas homófobos. En la concienzuda labor de denigración se destacó especialmente Manuel Valls, ministro del Interior a la sazón: “Durante meses, el ministro del Interior no mencionará el movimiento [La Manif Pour Tous] sino con las mandíbulas apretadas. Su línea argumental está clara: el campo del Bien está en la izquierda. Es el de las fuerzas de progreso. Enfrente, unos retrógrados, unos facciosos y tontos útiles que no saben, los pobres, que están siendo utilizados por la extrema derecha” (Et la France se réveilla, cit., p. 191). (Por cierto, Marine Le Pen no participó en la movilización contra el matrimonio gay, ni el Frente Nacional se significó en ella, con la excepción de la joven Marion Marechal Le Pen, hoy retirada de la política).

Decenas de miles de personas durante una de las marchas de la Manif pour Tous / 20 minutes
Decenas de miles de personas durante una de las marchas de la Manif pour Tous / 20 minutes

Este es, en parte, el historial del Manuel Valls al que ahora se aclama, con entusiasmo a lo “Bienvenido, Mr. Marshall”, como el paladín que descenderá de la civilizada Europa para sacarnos las castañas del fuego catalán. Añádase su nada brillante gestión como primer ministro en 2014-2016, que llevó al Partido Socialista a la debacle en las presidenciales y legislativas de 2017, y al propio Valls a no conseguir siquiera la nominación de su partido. Después mendigó un ministerio a la vera de la estrella ascendente, Emmanuel Macron. No se le concedió. Pero el desecho de tienta de la política francesa va a entrar en la española por la puerta grande.

Que sí, que Valls se ha portado noblemente con España mojándose en el asunto catalán. Que sí, que su bilingüismo y su fidelidad a la patria chica conmueven. Pero ofrecerle la candidatura de Ciudadanos a la alcaldía -pretiriendo a quienes, como Carina Mejías, llevaban años batiéndose el cobre en el durísimo escenario catalán- denota, como indicaba un artículo de María Elvira Roca en ABC, la recaída en el tic orteguiano de “España es el problema, Europa es la solución”. Es el mismo tic que lleva a Ciudadanos a no exhibir la bandera española si no es enmarcada por la europea y la catalana. La pretensión de resolver el desafío a la existencia nacional mediante patada hacia arriba y disolución en una futura Europa postnacional… que nunca termina de llegar (y ahora, con el renacer de la pulsión soberanista en tantos puntos del continente, parece más lejana que nunca). También nosotros soñamos con “internacionalizar el conflicto”, con que Juncker cabalgue el caballo de Santiago, con que el problema español encuentre solución europea. ¿Le habría confiado Ciudadanos el puesto de honor a un político nacido circunstancialmente en Barcelona que, en lugar de haber hecho carrera en Francia, la hubiese hecho en Sevilla o Madrid?

Por lo demás, la apuesta por el Valls que intentó aplastar a La Manif Pour Tous termina de confirmarnos, si quedaba alguna duda, el perfil ideológico de Ciudadanos. Un partido socialdemócrata en lo económico y nítidamente “progresista” en lo social, como demuestra su apoyo a la maternidad subrogada, a las leyes LGTB liberticidas, etc. Y éste es el partido que va a heredar la derecha.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Francisco J. Contreras Peláez (Sevilla, 1964) es catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla. Autor de los libros: Derechos sociales: teoría e ideología (1994), Defensa del Estado social (1996), La filosofía de la historia de Johann G. Herder (2004), Savigny y el historicismo jurídico (2004), Tribunal de la razón: El pensamiento jurídico de Kant (2004), Kant y la guerra (2007), Nueva izquierda y cristianismo (2011, con Diego Poole), Liberalismo, catolicismo y ley natural (2013) y La filosofía del Derecho en la historia (2014). Editor de siete libros colectivos; entre ellos, The Threads of Natural Law (2013), Debate sobre el concepto de familia (2013) y ¿Democracia sin religión? (2014, con Martin Kugler). Ha recibido los premios Legaz Lacambra (1999), Diego de Covarrubias (2013) y Hazte Oír (2014).